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domingo, 4 de junio de 2017

Intervención de Proyecto León en el III Concejo Leonés Abierto

Proyecto León intervino en el III Concejo Leonés Abierto organizado por la asociación "Esllabón Llionesista" que se celebró el pasado 27 de mayo en Santa María del Páramo, con una ponencia para el debate: "Organización y gobierno en el territorio leonés".

Os dejamos un resumen de lo que fue nuestra intervención:

León atraviesa una mala coyuntura económica desde los años 80 y muy especialmente en los últimos diez años. Este resultado, fruto de la gestión política, nos lleva a concluir que el sistema de organización de la gobernanza que tenemos es inadecuado y que ante los malos resultados, se requieren soluciones radicales. Por eso hemos propuesto un sistema de gobierno de lo público para León en tres niveles:

1. Un primer nivel básico, el de las juntas vecinales, que estaría configurado por éstas pero con una estructura y funciones revisadas. Sus competencias, servicios y obligaciones aumentarían a la par que su presupuesto, siendo instituciones obligatorias en cada núcleo de población.

2. Un segundo nivel conformado por los ayuntamientos, que pasarían de los actuales 211 a una cifra, según nuestras propuestas, de 25 a 43. Los ayuntamientos actuarían coordinadamente con las juntas vecinales cofinanciando sus obras y actuando como interlocutores cualificados ante la Diputación.

3. Un tercer y último nivel constituido por la Diputación, cuya dirección política estaría sujeta a elección directa. La Diputación asumiría buena parte de las competencias autonómicas en la provincia y debería tener capacidad ejecutiva y en alguna medida legislativa, por encima de la que actualmente tiene.

En Proyecto León observamos el territorio estructurado en tres grandes grupos: ciudades, rururbanos y zonas de escasa población y vemos la necesidad de prestar servicios públicos dignos a todos los ciudadanos con eficacia, así como de promover la actividad económica y proyectar el desarrollo con medidas propias de las peculiaridades leonesas.

Agradecemos a la alcaldesa Alicia y a los concejales Tino y Omar de Santa María del Páramo las facilidades que nos prestaron y el recibimiento que nos hicieron. Muchas gracias.

Os dejamos un resumen de diapositivas de la ponencia y tres momentos de la intervención. Esperamos que sea de vuestro agrado.

DIAPOSITIVAS



3 BREVES MOMENTOS DE LA INTERVENCIÓN








miércoles, 23 de septiembre de 2015

Presentación en vídeo blog

Después de siete años de actividad en prensa escrita, redes sociales, radio y televisión, muchas personas nos habéis comentado que no conocíais a los miembros que integramos Proyecto León.

Por este motivo, hemos decidido empezar a hacer públicas nuestras conclusiones también en vídeo. Poco a poco algunos componentes del grupo iremos apareciendo en nuestro canal de Youtube.

Hoy simplemente nos presentamos como grupo a través de este canal. 

Esperamos que sea de vuestro interés. 



lunes, 2 de febrero de 2015

Las reformas pendientes

Concentración de la población en León
Proyecto León viene observando que el final de los mandatos en las instituciones locales y generales del estado se aproxima y que varias de las más importantes reformas pendientes continúan sin realizarse. Aunque es cierto que las propuestas que expondremos a continuación se escapan a las competencias provinciales, no es menos cierto que las instituciones leonesas no han hecho el más mínimo gesto por reivindicarlas ante otras de rango superior. La más importante nos parece la concentración municipal en torno a las ciudades y la reordenación de los municipios en las áreas rurales, donde hay que repensar el papel de estas instituciones y su necesario engranaje con la actividad vecinal a través de los concejos. Sin esta reforma la actividad local continúa plagada de ineficacias, servicios duplicados y gastos de funcionamiento superfluos que devoran recursos necesarios para la inversión. Y, aunque sea cierto en muchos casos, no vale el decir que los pueblos no tienen deuda y que los ediles no cobran. Este argumento se viene abajo cuando comprobamos cómo en muchas ocasiones prácticamente la totalidad del presupuesto de un ayuntamiento se dedica a su sostenimiento quedando un exiguo porcentaje para inversiones. El problema es que en los pueblos faltan servicios que en las ciudades sí hay y esa carencia provoca en gran parte el despoblamiento, por lo que debe ser cubierta en la medida de lo posible. La realidad divide al territorio en dos grandes grupos: el de las extensiones cuasidespobladas y el de las que conservan niveles considerables de población, lo que requiere un nuevo planteamiento que no vemos en los programas electorales. La austeridad y racionalidad que exigen para los demás parece no tener reflejo en aquello que es de gestión directa de los poderes políticos.


Una reforma pendiente que frenaría la asoladora despoblación de nuestro territorio sería la del mercado energético, para que los precios se ajusten a los costes reales, más los márgenes
Embalse del Porma (León)
comerciales lógicos. Los precios energéticos en España están entre los más altos del mundo desarrollado. No hay que esconder un problema estructural que se debe corregir de manera inmediata: el sistema eléctrico español tiene unas pérdidas por transporte en torno al 28%. Eso, que es un disparate, sucede porque el kilovatio cuesta igual en cualquier lugar de la Península, lo que permite que las empresas se fijen lejos de los lugares donde se produce la energía. En otras palabras, las zonas productoras de energía están subvencionando el kilovatio que se consume en las zonas industriales. Lo que dicta el sentido común es que la energía cueste menos donde menos costes tiene, es decir, donde se produce. Item más, los lugares con gran producción de energía hidroeléctrica deberían beneficiarse de tarifas más bajas, puesto que se trata de la más barata. Dicho en román paladino, León está subvencionando la energía que se consume en Madrid, Bilbao o Barcelona. Si se quiere reducir los costes a la industria hay que condicionar los precios a su proximidad a los centros de producción.

Es necesaria una reforma de la Ley electoral
Aunque son muchas las reformas pendientes, hoy solo citaremos una más: la ley electoral. León ha vivido uno de los periodos más bochornosos de su historia reciente, con detenciones por corrupción, numerosos implicados con raíces en esta tierra en casos levantados por la fiscalía y la policía, incluso el asesinato, en lo que parece un ajuste de cuentas, de una autoridad provincial. Es evidente que hace falta una reforma institucional profunda con elección directa de nuestros representantes. En ella ha de suprimirse la duplicidad de Delegación de la Junta y Diputación, a nuestro criterio, integrando la primera en la segunda. Se necesita una Diputación donde los políticos desempeñen solamente cargos de consejo, de fijación de objetivos y presupuestos. La capacidad ejecutiva debe estar exclusivamente en manos de funcionarios, de los que los políticos hablan actual y “oficialmente” muy bien, pero a los que luego ningunean en la toma de decisiones y ejecución de los planes. Este mismo criterio debería aplicarse en los ayuntamientos, pasando éstos a ser cámaras municipales donde los concejos sean escuchados. Y no son éstas, como decimos, las únicas necesidades de reforma, pero nos parecen las más necesarias y urgentes para resolver los profundos problemas que agitan a nuestra tierra.


viernes, 18 de octubre de 2013

Despoblación y Juntas Vecinales

Pueblos de León: Tabladas
El proceso de despoblación de la mayor parte de la Provincia de León se está traduciendo en una rápida pérdida de residentes en las dos terceras partes del territorio. Sólo 69 municipios de los 211 totales tenían más de 1.000 habitantes en el padrón de 2012 y la cifra decrece cada año. Existen casos extremos, como los de 23 municipios que no llegan a los 200 habitantes. En esta situación la operatividad de las entidades municipales se ve aún más mermada por la escasez de recursos y la obligatoriedad de unos gastos fijos que no guardan proporción con el número de ciudadanos atendidos.

En Proyecto León, que llevamos años defendiendo la fusión municipal como medio principal para paliar esta situación, reflexionamos desde hace tiempo sobre cómo garantizar los servicios a que todo ciudadano tiene derecho en estas zonas semiabandonadas. La situación de la provincia leonesa es trasladable al resto de la Región Leonesa, a Galicia, a Castilla y a todos los lugares donde no se ha efectuado una concentración municipal o ésta ha quedado ya desfasada. Por ello el modelo que proponemos puede ser interpretado en una clave más global.

Cartel de convocatoria de manifestación
en defensa de las Juntas Vecinales.
Fuente: Frente en Defensa de las Juntas Vecinales
León cuenta con los seculares concejos -representados hoy por las juntas vecinales-: reuniones de vecinos que gestionan la vida y propiedades del común en nuestros pueblos. Estas instituciones son capaces de movilizar los recursos humanos disponibles en cada núcleo para acometer mejoras, reparaciones, suministrar servicios, etc, así como de generar y administrar nuevos recursos económicos. En Proyecto León pensamos que esa capacidad no debe perderse, aunque las hacenderas no puedan realizarse para las mismas labores ni con la misma intensidad de antaño. No nos cabe duda de que las comunidades rurales que quieran subsistir han de llegar a un equilibrio entre lo que conocemos convencionalmente como servicios públicos y el compromiso de los vecinos en ciertas iniciativas.

Observamos que son muchas las entidades de población sin personas en edad de contribuir al esfuerzo común de manera efectiva o bien sin apenas habitantes. Por eso es una prioridad que frente a las ambiciones de otras instituciones se proteja el patrimonio comunal y se liguen sus beneficios al pueblo de origen. Creemos que se puede actuar concentrando Juntas Vecinales no viables (por la edad de los habitantes, por falta de población…) con otras contiguas que sí estén operativas, con el compromiso legal y efectivo de que los beneficios procedentes de su patrimonio siempre repercutan en la población de origen, algo que beneficia a todo su entorno, y que ayudará a establecer nueva población. Esta es una forma de movilizar los pocos recursos humanos que quedan en comarcas como Omaña, Riaño o La Cabrera sin sufrir el expolio a que la Ley de Bases de Régimen Local conduce.

Localidades menos pobladas de la provincia.
Fuente:recampesinando.blogspot.com
Por otro lado pensamos que en estas zonas se deberían concentrar los Ayuntamientos en las cabeceras comarcales formando cámaras municipales desde las que se aporten recursos y apoyo a las Juntas Vecinales, así como asistencia y asesoramiento por un cuerpo de secretarios municipales. De esta forma, los servicios que pudiesen delegarse con cofinanciación quedarían en manos de las Juntas, supervisados desde la cámara municipal, y los no delegables serían asumidos por las propias cámaras. Que la reforma de las administraciones públicas no contemple los concejos como forma básica de organización para proyectar la vida rural sobre todo en las zonas más despobladas, nos parece una pésima noticia producto del desconocimiento de esta institución.

Un ejemplo de éxito de esta organización es Portugal, en el vecino Tras os Montes. El Distrito de Bragança, similar institucionalmente a nuestra provincia y con un tercio de su extensión, cuenta con 12 municipios que dan asistencia a un extenso territorio con el apoyo de las 284 freguesías que, en muchos de los cientos de pueblos, existen. Con esa red se garantizan los servicios básicos con un gasto de administración razonable.

En conclusión, Proyecto León cree que en los 10.000 km2, dos tercios del territorio de nuestra provincia donde residen menos de 70.000 personas, hay que replantear totalmente la arquitectura de prestación de servicios públicos. ¿Cómo? Concentrando la gestión administrativa y política para hacerla viable y sostenible; manteniendo el concejo como medio más próximo de gestión
Pueblos de León: Tabladas
directa, concilio que tiene más poder de movilización de los vecinos como colectividad que cualquier otra institución y que esta incrustado en nuestro corazón de leoneses. Los ciudadanos que quieran servir a la comunidad tienen en los concejos y en sus juntas vecinales la oportunidad de hacer de nuestras comarcas lugares sostenibles, con servicios dignos y una sociedad civil entregada a la resolución de sus propios problemas.


En esta tarea de diseñar un nuevo esquema político-administrativo de la administración local se antoja indispensable la implicación decidida y generosa de los políticos locales. Las resistencias observadas por parte de algunos deben cesar para así dedicar todos sus esfuerzos a conseguir el bienestar de los ciudadanos. Ese bienestar se alcanza a través de la mejor prestación de servicios posible, aunque ello suponga que algunos cedan el bastón de mando en aras de lograr una óptima utilización de los recursos públicos.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Municipios: una dejación injustificable


Proyecto León defiende la fusión de municipios como una herramienta necesaria para que los ciudadanos reciban el máximo de servicios con el mínimo de gastos administrativos. Esto es debido a que la distribución de la población en León -y en España en general- ha sufrido cambios radicales en los últimos decenios. Los ciudadanos se han concentrado en las áreas metropolitanas -una o dos en la mayoría de las provincias- dejando entre ellas enormes espacios con ayuntamientos casi despoblados.
En consecuencia han aflorado dos disfunciones cada vez más evidentes: en los pueblos se mantiene una costosa estructura administrativa, que otrora resultaba lógica, basada en ayuntamientos sin apenas censo, por lo que carecen de capacidad inversora y de prestación de servicios; por su parte las áreas metropolitanas, formadas por varios municipios que antaño estaban separados físicamente, se han compactado configurándose un solo núcleo urbano, pero mantienen sin cambios las viejas estructuras administrativas.
Los signos más claros de esta situación en León los tenemos en que hay 143 municipios con menos de 1.000 habitantes de un total de 211 (el 68%), y una capital compuesta, al menos, por tres municipios que reúnen 182.000 habitantes gobernados por 3 alcaldes y 62 concejales, cuando en Burgos, de un tamaño similar, se hace lo mismo con un alcalde y 26 concejales.
Para que nos hagamos una idea de lo que esto supone podemos poner como ejemplo los ayuntamientos de 600 habitantes aproximadamente (Fresno de la Vega, Almanza, Toral de los Guzmanes, Destriana, Benuza ...). Son entidades con un presupuesto anual en torno a medio millón de euros. Un 10% han de dedicarlo a pagar al secretario del Ayuntamiento y sus seguros sociales. Otros 400.000 euros se suelen ir en gasto corriente (salarios, cobros del alcalde y concejales, luz, calefacción, gastos financieros...). La capacidad de inversión queda reducida a unos 50.000 euros, a repartir normalmente entre varios pueblos. Por esta causa defendemos que el papel de las juntas vecinales debe ser fundamental para el sostenimiento de los servicios; potenciadas y bien gestionadas, son las administraciones más cercanas al ciudadano del mundo rural y las de funcionamiento más económico.
Proyecto León cree que la fusión permite reducir drásticamente las partidas dedicadas a políticos y burocracia, así como racionalizar las de personal y servicios al ser compartidas por más población. Proyecto León estima el ahorro de una fusión municipal en costes de administración en un rango que va del 10% al 30%, según ayuntamientos. Por esta razón la misma debe ser una prioridad en la reflotación de la economía de la Región Leonesa y de España en general.
Por contra, el Presidente del Gobierno se ha reunido con el de la Federación Española de Municipios y Provincias sobre éste particular, mostrando interés por paralizar cualquier avance en la reestructuración municipal, mientras que no hemos observado interés alguno por otras cuestiones de interés general como las ayudas a entidades financieras quebradas y liquidables, por preservar el carácter público del sistema nacional de salud, o por vigilar la limpieza de la selección del personal público. En este marco, el retraso de una reordenación de la administración pública local plagada de ineficiencias y sobrecostes, denota, a nuestro juicio, síntomas de una grave descomposición de la autoridad del Estado frente a  intereses políticos particulares. Las administraciones locales presentan un malgasto identificado y evidente cuya corrección debiera ser inmediata.

martes, 20 de noviembre de 2012

Algunos problemas importantes del área rural


Estamos asistiendo últimamente a una generalización de teorías que atribuyen la situación de práctico desamparo del área rural a la profunda crisis económica que sufrimos. Estos análisis suelen ser desarrollados por intelectuales de la ciudad que o conocen el campo por sus visitas en plácidos días de buen tiempo, o por las cicatrices de una vivencia rural en su juventud, que han sido borradas en los largos años de experiencia urbana.
Castrillo de los Polvazares.
Fuente: http://xn--rutas-por-espaa-crb.bricopage.com/taxonomy/term/156
Conviene recordar, por tanto, que el área rural tenía los mismos problemas en la época de bonanza, -hace cinco o diez años, cuando éramos una sociedad rica-, que a día de hoy: ya existía un paro agrícola en crecimiento, mientras los puestos de trabajo que se generaban eran ocupados por los inmigrantes ante la falta de interés local; se producía un éxodo masivo de habitantes hacia la ciudad y, como mal menor, a la cabecera comarcal; envejecía la población rural; se masculinizaban los pueblos; nuestros niños tenían que hacer uso de un incómodo transporte escolar; ir al médico suponía desplazamientos de varios kilómetros, salvo en algunos casos en que te daban las recetas y te medían la tensión en el pueblo un día a la semana…
De esta larga lista de problemas y desventajas que teníamos -y tenemos-, capitalizamos los más gravosos en tres:
-En vez de enseñarnos cómo se puede vivir dignamente de nuestro trabajo en la comarca correspondiente y a sentirnos orgullosos de ello, nos enseñaron a subsistir con subvenciones: por ser agricultores, por ser ganaderos, por vivir al lado o dentro de un parque nacional,….. Pero hasta los menos reflexivos sabían que no es un sistema sostenible y que, antes o después, esos políticos que conocen bien la importancia del área rural -o al menos eso dicen- iban a priorizar sus privilegios y empezarían los recortes. Luego, nunca mejor dicho, consiguieron “pan para hoy (algunos comían chorizo) y hambre para mañana (los del chorizo seguirán 
Éxodo rural
Comarca de La Valdería, León, España. 1975.
Fuente: http://seminariorural2011.blogspot.com.es/2011_09_01_archive.html

comiéndolo porque, dicen, son la base de la democracia)”. Es sorprendente, por ejemplo, cuando se recrimina que no hemos acometido suficientemente la modernización de las explotaciones agrarias: ¿pero alguien ha vigilado el destino de las subvenciones para que se dedicaran a ese fin y a mejorar la calidad de vida de sus propietarios en el futuro, en lugar de destinarlas a comprar pisos en la ciudad?
-Servicios fundamentales de difícil acceso, donde se incluyen la sanidad, la educación y el entretenimiento, no existen o son deficientes. Y no es que queramos disponer de ellos a pie de puerta, sino al menos en el área comarcal, donde se pueda acceder con un transporte público adecuado. El transporte a la carta fue un buen principio pero se quedó en prácticamente nada. No obstante, bien desarrollado y complementado por nuestros regidores públicos, junto a la dotación de servicios en ese ámbito, pueden suponer la solución a este déficit. Y estamos hablando de bastante menos dinero del que necesita Bankia, por ejemplo.
-Faltan modos de ganarse la vida con un cierto recorrido temporal. A muchos de los que viven o vivimos en el área rural nos gustaría que existiera en la comarca una actividad económica adecuada que lo permitiera. Pero no es así en general, sino al contrario: nuestro recorrido profesional se reduce a casi nada con frecuencia. Por esta razón se despierta en nosotros ese afán nacional por ser funcionarios o similares: “Yo me sacrificaré, pero quiero que mis hijos tengan la oportunidad de….” Y por esa causa también la población rural se va a la ciudad utilizando la mejora de las comunicaciones en sentido inverso al deseado, es decir, para irse a vivir al mundo urbano y que sea  el padre o la madre de familia, o ambos,  los que se desplazan a trabajar cada mañana al área rural. No hay más que circular por nuestras carreteras a diario sobre las ocho de la mañana y ver la cantidad de profesionales que hacen ese recorrido.

Pasado y presente de los núcleos rurales.
Fuente: Internet y elaboración propia
Pues bien, ahí tienen nuestros políticos tres puntos de mejora, tres objetivos en los que trabajar y cuyos progresos resultan medibles. Porque, al hilo de esto, da bastante rabia observar que echándole la culpa a la crisis ya se tiene la conciencia tranquila y la iniciativa anulada.
Hay algunos otros capítulos dignos de mención en los que no nos extenderemos, pero sobre los que hay que actuar:
Los Grupos de Acción Local (GAL) son uno de ellos. Se pensó que sirviesen para obtener un desarrollo armónico, integral y cohesionado del área rural. Viendo los resultados conseguidos hasta ahora y la gran cantidad de dinero invertido, dan ganas de llorar.  También aquí se repite la problemática de la mala gestión de las subvenciones, pero en este caso utilizadas para emplear a los propios políticos locales y amigos. Los altos objetivos a conseguir pasaron a un segundo plano, limitándose con frecuencia a dar salida al dinero asignado, a fin de no perderlo, en proyectos de escasa relevancia, o si la tienen, sin continuidad.
Actividad económica en los pueblos de León
Fuente: http://www.quesosyembutidosdecoladilla.com/
Otro capítulo crucial, extensamente tratado por Proyecto León, es la llamada de atención a los políticos de nuestros inviables microayuntamientos rurales -por su incapacidad económica y de prestación de servicios- cuando centran el discurso argumentando que cobran muy poco y que prestan servicios a costa del sacrificio personal. Eluden que están justificando una estructura administrativa innecesaria y superada. Los ciudadanos del área rural no necesitamos tanta gente sacrificada por nosotros mientras asfixian los presupuestos; necesitamos servicios, actividad económica y enfoques de desarrollo en la propia comarca viables a largo plazo. Para eso, la concentración municipal y la restitución y supervisión de las Juntas Vecinales son elementos principales en el futuro de las comarcas leonesas, que están cargadas de diversidad y de posibilidades para numerosos emprendimientos.

martes, 9 de octubre de 2012

Proyecto León en La 1 y Canal 24 Horas de RTVE

Recientemente los reporteros del programa Repor de RTVE hicieron un trabajo sobre fusiones municipales en el que participó nuestro grupo.

El programa se ha emitido en La 1 y en Canal 24 H.

Aquí están los enlaces al vídeo del programa. También se puede ver con más calidad, en la sección "Televisión a la Carta" de la página web de RTVE y en el canal de Youtube:




Repor - RTVE (1/3)


Repor - RTVE (2/3)




Repor - RTVE (3/3)







martes, 2 de octubre de 2012

La reforma pendiente de la Administración Local


Pese a los numerosos anuncios de reforma de la administración local que ha efectuado el Gobierno de España en los últimos meses, a día de hoy se desconoce cuál va a ser ésta en su conjunto. La única propuesta que ha trascendido al respecto sobre esta reorganización administrativa es la relativa a la supresión de las Juntas Vecinales y Entidades Locales Menores. No deja de ser cuando menos sorprendente que pretendan eliminar el único escalón administrativo que no genera gasto alguno al Estado, ya que estas entidades se autofinancian.

Pendones Leoneses
Fuente: http://raigame.blogspot.com.es/2012/10/pendones-leoneses-fotos.html

En este sentido las Juntas Vecinales (en León es así prácticamente en todos los casos), son propietarias de muchos bienes comunales que gestionan secularmente con acierto y consenso democrático a través de los concejos. Causa perplejidad la pretensión liquidadora, ya que si desaparecen estas entidades, los bienes que les pertenecen (por derecho, por historia y por ley también a los habitantes de esos pueblos), pasarían a ser propiedad de los ayuntamientos, así como su gestión y los beneficios que reportan. En definitiva se trata de todo un expolio.

Por otro lado parece que la actuación de diversos grupos de interés puede llegar a doblegar la voluntad de convertir esta reforma en una herramienta de reducción y racionalización del gasto público. El descenso en la recaudación de impuestos sumado a los profundos cambios de la población española, que ha supuesto la concentración en las ciudades y áreas metropolitanas, y la práctica desertización de grandes áreas rurales exigen reestructurar en profundidad la organización de municipios, diputaciones y autonomías por razones de interés general.

Nuestro colectivo cree que el primer paso para realizar cualquier análisis de las necesidades es reconocer los problemas que actualmente atenazan a nuestro entramado institucional. El primero es que nuestras ciudades y sus áreas periféricas han crecido hasta fundir la trama urbana en sus bordes. En esta situación no hay diferencia ni separación entre muchas capitales de provincia y los municipios contiguos. Estas áreas metropolitanas operan como una sola unidad económica y social en la que los ciudadanos interactúan libremente. Sin embargo la administración local no ha asumido ese cambio y estas zonas urbanas permanecen fraccionadas innecesariamente en varios municipios.

No existe una explicación racional ligada al interés común que justifique el mantenimiento de tantos municipios con todos sus gastos, autoridades y unidades administrativas, que complican cualquier tramitación o mejora de los servicios a los ciudadanos. Por esta razón todas las ciudades deberían experimentar una “compactación institucional” que adapte la dimensión municipal a la social y económica. Proyecto León viene abogando por la fusión de municipios desde 2008 a fin de paliar esta situación que convierte a las ciudades en conjuntos polimunicipales desordenados e ingobernables.

Una propuesta de reorganización basada en cabeceras comarcales
Fuente: Elaboración propia

El segundo problema que se debe asumir es el profundo despoblamiento de muchas zonas rurales, lo que ha llevado a sus ayuntamientos a perder relevancia, presupuesto, operatividad y justificación de su propia existencia. Más aún  si consideramos que la red de comunicaciones actual permite a los ciudadanos desplazamientos más lejanos en distancia con mucha más seguridad y en menos tiempo. Asimismo, la introducción de las nuevas tecnologías en la administración facilita a los usuarios la realización de trámites burocráticos desde su domicilio. Es muy gráfico el caso de León, en el que dos terceras partes de la provincia no reúnen realmente ni 70.000 habitantes, mientras que en el tercio restante del territorio se concentran 425.000. En esas condiciones es prioritario garantizar los servicios públicos en las zonas despobladas concentrando las unidades administrativas para dedicar el máximo de recursos a la prestación de servicios, como defiende Proyecto León desde 2008.

Proyecto León está de acuerdo con la declaración de intenciones que apunta hacia una distribución estricta de instituciones y competencias, lo que permitirá acabar con el actual grado de desorden. Sin embargo nuestro colectivo cree que cualquier reordenación de competencias, servicios y estructura administrativa debe ir imprescindiblemente acompañada de un cálculo de los costes de administración. Si se continúa hablando de crear estructuras supramunicipales –en la comunidad de Castilla y León los Distritos de Interés Comunitario- o de supresión de entidades inframunicipales –Juntas Vecinales y Entidades Locales Menores a nivel nacional- sin ponerlo en relación con cifras concretas de ahorro, se estará escondiendo la realidad de la propuesta.

Nadie debe cerrar los ojos ante un descenso de recursos –en cuyas causas no queremos ahondar ahora- que es evidente, duradero e inevitable. En esas condiciones cualquier decisión que se tome ha de tender a reducir los gastos de gestión cuanto se pueda, mantener la prestación de servicios tanto como sea posible y reducir los centros de decisión para agilizar la gestión de unos recursos muy inferiores a los de hace cinco años. Cualquier propuesta que no incluya este detalle económico es inadecuada –por ejemplo ¿cuál es el ahorro generado con la supresión de las Entidades Locales Menores?-  y esconde más que resuelve.


jueves, 10 de mayo de 2012

Fusión frente a mancomunidad municipal


El 27 de abril de 2012 el Ministro de Economía y Competitividad anunció que el Gobierno abordará en un breve plazo la reforma de las administraciones públicas. Hizo hincapié en el elevado número de ayuntamientos que presenta la geografía española y la necesidad de acometer su reorganización con un objetivo: reducir gastos y mejorar los servicios públicos.
En este contexto Proyecto León aprueba la actividad desplegada por la Junta de Castilla y León en favor de garantizar la prestación de servicios a los ciudadanos de las áreas rurales. Sin embargo la fórmula escogida para dar satisfacción a esta inquietud no nos parece la adecuada. Como es conocido, Proyecto León viene subrayando desde 2009 la necesidad de reordenar el mapa municipal provincial con este mismo fin: dedicar los recursos públicos a prestar servicios a los ciudadanos en vez de perderlos en una ineficaz burocracia y fragmentación presupuestaria que convierte cada pequeño municipio en una mal financiada, desgobernada y empobrecida taifa. Y decimos esto porque creemos que buena parte de la riqueza de los ciudadanos europeos reside en la calidad de los servicios públicos que reciben.
La Junta de Castilla y León pretende mancomunar buena parte de los servicios, puesto que la mayoría de los 2.200 municipios de la autonomía son entidades sin capacidad para prestarlos. Según las informaciones provenientes de la propia Junta, su pretensión pasa por mantener las mancomunidades que ya existen y que delatan que esta iniciativa llega tarde. Asume además que en este marco de profunda crisis económica e institucional, se creen nuevas entidades –Distritos de Interés Comunitario-, con nuevos empleados, nueva papelería, nuevos cargos, nuevos locales y oficinas, nuevos teléfonos... En Proyecto León no somos capaces de entender este empeño en añadir una nueva administración, mucho menos en un momento en que hay menos dinero para los servicios públicos.
Nuestro grupo siempre ha sostenido que la fusión de ayuntamientos es la medida óptima, ya que esta reorganización es suficiente para poder prescindir de los nuevos distritos y de las actuales mancomunidades, que reporta una reducción inmediata de oficinas, teléfonos, locales, empleados, cargos políticos, gastos en papelería, coches de servicio, simplifica los trámites en las obras públicas, resulta más ágil para tomar decisiones, permite acometer más inversiones con suficiencia financiera, cuenta con menos interlocutores, pero más cualificados... La gestión del gasto es más racional tras una fusión municipal, que toda Europa ha acometido ya.
Se ha dicho que los pueblos quieren mantener una supuesta identidad ligada al ayuntamiento. Lo dudamos. ¿Es que en el resto de Europa carecen de identidad? ¿Es que alguno de los pueblos que fusionaron ya sus municipios perdió su identidad? No. El sentimiento de pertenencia a un territorio no lo sustenta un edificio administrativo ni los gastos que apareja. La identidad aquí se utiliza como pretexto para esconder otro interés. Para los habitantes supone más pérdida identitaria pertenecer a un Distrito de Interés Comunitario que no respeta ni los límites provinciales. Es el arraigo a la tierra, a sus tradiciones y costumbres lo que genera identidad.
Proyecto León urge a fusionar los municipios leoneses hasta alcanzar un tamaño mínimo de 1000 habitantes en la montaña, y de 5.000 en las riberas y páramos. Es imprescindible además que las ciudades leonesas sumen el máximo de habitantes bajo el mismo municipio. Eso nos da más relevancia a los ojos del resto de los españoles, de los europeos y, si se nos apura, de los asiáticos, que tanta importancia están adquiriendo. Consideramos que plantear las mancomunidades o los distritos allá donde se pueden fusionar ayuntamientos simplificando la administración y facilitando mejores servicios, es un error. Corresponde a la Diputación y a la autonomía promover la fusión municipal, ya que si no lo hacen -con posibilidad de reorganizar nuestro territorio sobre criterios de identidad, históricos, culturales …-, será el Gobierno de España el que lo llevará a cabo y perderemos la oportunidad de realizarla atendiendo a nuestra propia idiosincrasia. Esperemos que la racionalidad y el buen sentido prevalezcan, y hagan de la fusión la mejor herramienta para la regeneración de las instituciones locales.

martes, 20 de marzo de 2012

Distritos ¿de Interés Comunitario?

La Junta de Castilla y León ha puesto en marcha un plan de ordenación del territorio de la comunidad, creando los llamados Distritos de Interés Comunitario. Tal y como se deduce de las informaciones que se han hecho públicas, éstos  vienen a sustituir a las actuales mancomunidades de municipios, refundiendo sus zonas de influencia y dándoles otra denominación.
La realidad de la provincia de León está marcada por el pequeño tamaño de la mayoría de nuestros 211 municipios. Esta distribución municipal no permite aplicar economías de escala y, por tanto, no se pueden prestar los servicios que corresponden y que necesitan sus vecinos. Proyecto León ha trabajado durante más de tres años en dos modelos de organización territorial: uno, que preserva las áreas rurales separadas de las netamente urbanas, fusionando los municipios para obtener la cuarta parte de los existentes en la provincia; otro, todavía más ambicioso, tomando las cabeceras comarcales como núcleo aglutinador de servicios, con lo que se obtuvimos un total de 23 ayuntamientos una vez hecha la refundición.
 Aunque los dos modelos no dejan de ser meras propuestas, consideramos que están fundamentados en la racionalidad. Se obtendría por un lado más organización y eficiencia en el gasto de las administraciones públicas y por otro una respuesta de aprobación en los ciudadanos, que se sentirían plenamente identificados con su comarca natural.
Las conclusiones vertidas desde la Junta de Castilla y León en su informe de enero de 2012, creado a iniciativa propia sobre Población y Poblamiento en Castilla y León, no dejan de ser sorprendentes. Abogan por la creación de los Distritos de Interés Comunitario (DIC), extendiéndolos incluso fuera de los límites provinciales. Esta nueva configuración no contempla en ningún caso las fusiones de ayuntamientos, salvo que alguno lo solicite voluntariamente. Con ello ni se simplifica el armazón administrativo en áreas que han quedado despobladas, ni se aporta capacidad operativa a los ayuntamientos, que siguen dependiendo de una suerte de mancomunidades bautizadas con otro nombre.
Desde Proyecto León pensamos que los DIC van a constituir un nuevo escalón administrativo añadido a los que ya existen: Juntas Vecinales, Ayuntamientos, Mancomunidades, Consejos Comarcales, Diputaciones, Junta de Castilla y León, y Gobierno Central. En el mejor de los casos supondrá el mantenimiento de la misma estructura, suponiendo que los distritos vengan a remplazar a todas las mancomunidades. La racionalización en el gasto, por tanto, no deja de ser meramente declarativa por parte de la Junta de Castilla y León, ya que no vemos reducción alguna del entramado administrativo y del coste que conlleva.
Por otra parte, que los DIC puedan extenderse más allá de los ámbitos provinciales nos hace pensar que un objetivo subliminal de la Junta es el de difuminar los límites de unos territorios que, por la idiosincrasia y los derechos históricos de las dos regiones que forman esta comunidad, son diferentes. Creemos que la propuesta entraña la utilización de estos DIC como una herramienta más para confundirlos. En Proyecto León cuestionamos además cómo se van a resolver ciertas dificultades que conllevará la creación de estas nuevas entidades: ¿cómo se van a financiar estos distritos si son multiprovinciales? ¿En función de qué baremos se van a realizar los presupuestos? ¿Qué papel tendrían las diputaciones en esos casos? ¿Actuarían de forma proporcional al número de habitantes que aporte cada provincia? ¿Cómo afectarían los DIC a las áreas sanitarias, educativas o de otras dotaciones ya establecidas?
Ante todos esos interrogantes, la opinión de Proyecto León es que la creación de los mencionados DIC viene a degradar aún más una situación ya complicada por la despoblación. Se va a intentar diluir el sentimiento de pertenencia de los habitantes al territorio por lo que éstos no se identificarán con los distritos; no se racionaliza el gasto ya que los DIC vienen a sustituir, en el mejor de los casos, a las mancomunidades ya existentes; no se reducen microayuntamientos que son el foco de buena parte del gasto administrativo municipal y, además, habrá que adoptar nuevas medidas de financiación que probablemente generen problemas añadidos en la situación económica actual.
En conclusión, desde nuestro grupo de opinión creemos que lo más eficiente sería organizar el territorio mediante fusiones municipales sobre las cabeceras comarcales, tal y como plantea el gobierno gallego. En la provincia de León podrían ser aproximadamente 23, aunque existen otras posibles cabeceras sobre las que fusionar. En cualquier caso los nuevos municipios respetarían el sentimiento de pertenencia de la población, que se identifica plenamente con las comarcas así establecidas, reducirían gastos por agrupar más beneficiarios para cada servicio y no generarían ningún conflicto por no incluir dentro de ellos poblaciones de otras provincias.

martes, 27 de septiembre de 2011

Distritos de Interés Comunitario


Desde el año 2008 Proyecto León viene proponiendo una fusión de ayuntamientos en la provincia. A causa de las últimas noticias y declaraciones del Consejero de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, acompañadas de las reacciones de varios de los alcaldes de León, queremos aportar algunas reflexiones al debate.

El gobierno de la Junta de Castilla y León aboga por garantizar la prestación de los servicios municipales mediante la creación de Distritos de Interés Comunitario: un total de 39 en la provincia; pero enfatiza que no se trata de suprimir ningún ayuntamiento, ya que la Junta es consciente de una supuesta carga afectiva e identitaria de cada uno de ellos. Decimos supuesta porque se trata de una apreciación subjetiva que nosotros no hemos detectado más que en algunos de los pueblos de León. La creación de Colegios Rurales Agrupados es un ejemplo de concentración de servicios que no han supuesto ningún tipo de trauma ni ha contribuido a despersonalizar la identidad de ningún pueblo.

Respecto a este planteamiento de ordenación del territorio, tal y como se ha explicado por el consejero, la pretensión pasa por implantar un nivel institucional más en la ya pesada estructura existente. En este momento en la provincia de León nos administramos a través de  juntas vecinales, ayuntamientos, mancomunidades, Consejo Comarcal en el caso del Bierzo y Diputación, además de la Junta y el Gobierno Central. Nada más y nada menos siete niveles administrativos. Si no se suprime ningún ayuntamiento y además se crean Distritos de Interés Comunitario, lo que se establece es un nuevo escalón añadido a los ya existentes. En consecuencia, más gasto, menos racionalización del mismo, más engrose y complejidad de las administraciones… menos eficiencia y menos recursos para los ciudadanos.

Por otro lado, pensamos que “la carga afectiva e identitaria” no la sustentan los entes administrativos, que son edificios donde se resuelven aspectos burocráticos. La verdadera identidad de los municipios de nuestra provincia recae sobre las juntas vecinales –donde sí participan estrechamente los vecinos- como administradoras de los históricos concejos leoneses, que han gestionado con eficacia y funcionalidad desde tiempos remotos sus bienes comunales.  Este sistema de concejo abierto sí dota a los núcleos leoneses de identidad propia. No así los ayuntamientos que, como hemos dicho, son meramente entes administrativos y que, por añadidura, frecuentemente no pueden cumplir con sus obligaciones en prestación de servicios, dejándolas al cargo de las juntas vecinales o de mancomunidades, a pesar de que el art. 2.2 de la LRL establece que “la Junta de Castilla y León garantizará que los municipios dispongan de los medios adecuados y suficientes para el cumplimiento eficaz de sus fines”.
Del presupuesto de gastos municipales, en muchos casos, entre un 70% y un 80%  se diluye en dos capítulos: gastos de personal (alcalde, concejales, secretario…) y gastos corrientes (desde la luz del edificio hasta el ordenador o las fotocopias realizadas en el mismo). Todo esto antes de prestar servicios a la población.  Sin embargo, tras cubrir esos capítulos, muchos ayuntamientos no disponen ya de los fondos necesarios para prestar los servicios a los que la Ley, insistimos, obliga. Delegan entonces sus funciones en las juntas vecinales, que son las que asumen la responsabilidad sin que tengan obligación alguna. Por otro lado, la creación de mancomunidades de municipios, cuyo fin es prestar servicios municipales, vuelve a poner de manifiesto la quiebra operativa de muchos ayuntamientos. Aunando las dos situaciones, lo que se deduce es que existen numerosos municipios que en la actualidad no son viables económicamente y que suponen un gasto excesivo que repercute sobre el administrado: en consecuencia deben suprimirse.

Para eliminar las últimas dudas y excusas la Ley 1/1998, de 4 de junio, de Régimen Local de Castilla y León en su Título II, artículo 11 punto 1 establece que la creación de un municipio por fusión de otros limítrofes se podrá cuando de forma separada carezcan de capacidad o recursos suficientes para atender los servicios mínimos exigidos por Ley, cuando sus núcleos de población se confundan como consecuencia del desarrollo urbanístico (León y su alfoz) y por cualquier otro motivo (económico, administrativo, etc.) que pudiera hacerla necesaria. Es claro, pues, que la propia Ley recoge unas premisas para la fusión de ayuntamientos que en el momento actual se cumplen. Otra cosa es que quien tiene la potestad para provocarlo o imponerlo abdique de sus deberes de gobierno.

Uno de los argumentos utilizados por algunos alcaldes en contra de la fusión de ayuntamientos es una supuesta incomodidad para los ciudadanos mayores y sin vehículo que deberían desplazarse para “arreglar un papel”. Ante esto debemos decir que actualmente, con la excepción de los habitantes del núcleo donde se ubica el edificio del ayuntamiento, todos se desplazan para acceder a él. Es decir, que de los 1.388 núcleos leoneses, los habitantes de 1.177 que no son sede municipal, han de utilizar un vehículo. En todo caso, el transporte a la demanda resuelve eficazmente esta necesidad.

En cuanto a la dificultad para dar con una fórmula equitativa de fusión, pensamos que no es tan complejo. Los parámetros pueden estar basados en factores comunes entre municipios: culturales, históricos, agrícolas, ganaderos, comarcales, de ruralidad, de urbanidad, que dispongan de vías de comunicación que les unan, que compartan costumbres, usos, etc. Proyecto León ha realizado dos mapas con dos propuestas diferentes, pero puede haber muchas más.

Resumiendo: la creación de Distritos de Interés Comunitario, sin suprimir ayuntamientos, traerá consigo el mantenimiento de las estructuras actuales y su engrosamiento, más cargos políticos y menos racionalización del gasto, cuando el fin primordial ha de ser mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Como corolario, ante este énfasis conservador de concejales y alcaldes dejamos en el aire un par de preguntas: ¿cuánto dejaría de percibir cada partido político en las convocatorias electorales por la reducción de concejales debido a la supresión de numerosos municipios? ¿No será esa una de las razones, quizá la más importante, por las que existe tanta resistencia a eliminar sedes administrativas inoperantes?


viernes, 16 de septiembre de 2011

El magazine "León es así" de La 8 entrevista a Proyecto León

Recientemente el equipo del magazine León es Así nos hizo una entrevista para dar nuestra opinión sobre la fusión de ayuntamientos.




Gracias a todo el equipo por su buen hacer y su profesionalidad.

domingo, 28 de agosto de 2011

Fusiones en municipios y reforma global

Proyecto León viene defendiendo desde 2008 la fusión de municipios como uno de los factores de desarrollo más relevantes para esta provincia y para el conjunto del país. La reducción del aparato administrativo que supondría esta medida facilitaría la gestión del común, racionalizaría el gasto, mejoraría los servicios y ayudaría a afrontar los cambios que ha supuesto la nueva distribución de la población. Por una parte, los residentes en áreas rurales verían garantizados los servicios públicos básicos por entidades de tamaño suficiente. Por otra, las áreas metropolitanas, fraccionadas en varios municipios pese a que actualmente se configuren como unidades funcionales, podrían  por fin planificar bajo una sola alcaldía los planes generales de ordenación y servicios.
La fusión municipal se ve así como una necesidad producto de los cambios que ha sufrido España, que se detecta por la proliferación de mancomunidades de municipios. La mancomunación de ayuntamientos es el síntoma más claro de la pérdida de sentido de la actual división municipal. Una fusión municipal eliminaría este nuevo órgano, en realidad un escalón más entre el municipio y la diputación, creado a mayor gloria del mantenimiento de micromunicipios sin sentido, con el fin de hacer frente a la prestación de servicios que éstos son incapaces de asumir.
En el nuevo mapa municipal el papel de las juntas vecinales, asistidas y auditadas por los ayuntamientos, debería ser importante en León. La distribución de la población en 1.400 núcleos así lo aconseja. La sabiduría popular creó esta solución para garantizar los servicios comunes, que es probablemente la mejor de las posibles. En las juntas vecinales, herederas de los concejos leoneses, se aúnan tradición y eficiencia, y se hace necesario incardinarlas dentro de la estructura general del Estado.
Acontece ahora un vivo debate sobre las diputaciones. Hay quien opina que han de ser suprimidas, bajo el argumento del ahorro,  y quien las defiende ardientemente. Sobre el primer  punto, el ahorro, desde Proyecto León consideramos que éste sería mucho más efectivo si se suprimen la mayoría de empresas públicas creadas por las administraciones, que duplican competencias, están rodeadas de un gran oscurantismo en sus cuentas y en un porcentaje elevado se utilizan como agencias de colocación. Además acumulan y esconden una deuda que en realidad es de las administraciones, aunque no se declare como tal. En definitiva, son un artificio financiero además de un nido de redes clientelares.
Las diputaciones tienen un papel muy distinto en las autonomías pequeñas y en las muy grandes. En las pequeñas, la autonomía puede funcionar como diputación, y de hecho así es en las uniprovinciales, que son casualmente las más eficientes del país. En las grandes, las diputaciones son imprescindibles porque es lógico pensar que los funcionarios autonómicos no tienen por qué conocer las peculiaridades de cada territorio. En las provincias se necesitan auténticos trabajadores especializados en la idiosincrasia de los núcleos que constituyen el ámbito de actuación de la diputación. Las diputaciones deben atender a municipios de menos de 20.000 habitantes, es decir, a las áreas netamente rurales y, por lo tanto, más singularizadas.
Por lo tanto, al menos en las autonomías multiprovinciales, las diputaciones han de mantenerse. Otra cosa es que se cambie su estructura, que puede pasar a ser fundamentalmente técnica, excluyendo órganos políticos. Las nuevas diputaciones han de tener además una asignación presupuestaria que garantice que el dinero llega a todas las provincias, tal y como sucede ahora. Incluso podrían asumir algunas competencias autonómicas.
Un último nivel de la administración cuya reforma parece pasar de puntillas es la comunidad autónoma. Para Proyecto León esta reforma de las instituciones debiera servir para corregir también los abundantes defectos de forma que se han apreciado en los últimos años. El primero debería ser el fraccionamiento de las autonomías excesivamente grandes. En segundo lugar sería conveniente establecer una norma que elimine los órganos que dupliquen los del aparato central del Estado como defensores del pueblo, consejos de cuentas, consejos consultivos, etc. En tercer lugar debería reducirse el número de parlamentarios en estas instituciones que, como se ha visto, poco o nada aportan al eficiente funcionamiento de la institución. Por último y como cuestión importante, tras la reforma que fusionase municipios y reconvirtiese diputaciones, deberían pasar a ser miembros natos del parlamento autonómico los representantes de cada municipio de más de 20.000 habitantes y los de las diputaciones, todos ellos con mucha más representatividad que la mayoría de los parlamentarios.
En resumen, Proyecto León propone y apoya la fusión municipal, pero añade la propuesta de realizarla dentro de una reforma institucional más amplia que englobe, mejore y simplifique todo el aparato de la administración local. Mucho más en un momento de aguda crisis en el que está en peligro la prestación de servicios básicos.

domingo, 26 de junio de 2011

Fusión municipal y nuevo mapa político

Las elecciones locales de León han supuesto un cambio político en numerosos ayuntamientos. Los leoneses han dado a un solo partido una mayoría clara de alcaldías. Un primer efecto de este nuevo mapa político municipal es que reducirá las disensiones entre diferentes niveles institucionales.
Por otra parte, la financiación de los municipios se ha visto severamente reducida con la crisis económica. Los ingresos por licencias de construcción y por la venta de solares se han desplomado. Los referidos a otros capítulos también han mermado a causa de la baja actividad económica y a los impagos y demoras que han aparecido como consecuencia. Como los gastos corrientes se fueron incrementando en una medida similar durante el periodo expansivo, la situación de ahogo financiero es apremiante. Sólo los pequeños ayuntamientos, que no sufrieron la explosión inmobiliaria, no se hallan en tan lamentable situación. Sin embargo en la mayoría de los casos comparten entre sí una característica: la prestación deficiente o muy deficiente de los servicios municipales. Por esta razón, salvo excepciones, los ayuntamientos poco endeudados no quedan al margen de la aguda crisis de que adolece la institución municipal en España.
Los extraordinarios cambios en la distribución de la población leonesa en los últimos decenios exigen acomodar el mapa municipal, que ancla sus raíces en el siglo XIX, a la nueva situación. La coyuntura que une el cambio de gobierno municipal, la homogeneización política, la insuficiencia financiera y la crisis del modelo institucional de España y de León deben propiciar una adaptación.
León no tiene nada que ver con la provincia que fue, la que conocimos en los años 50 del pasado siglo. Además nada indica que se pueda volver a aquella situación. Por esta causa Proyecto León viene planteando una fusión municipal que permitiría notables ahorros, una sustancial mejora de los servicios públicos y una acomodación de las instituciones municipales a las nuevas necesidades. Hay que repensar el mapa de servicios municipales redistribuyéndolo y simplificándolo para conseguir que esos servicios lleguen eficientemente a todos los ciudadanos.
Proyecto León ha propuesto dos mapas diferentes partiendo de premisas también diferentes y en ambos casos válidas. En uno se pasa de los 211 municipios actuales a 52 y en el otro a 23. No pretendemos ofrecer opciones cerradas, sino que se produzca el debate. Así ha sido en estos meses, como hemos comprobado por las manifestaciones de diversos políticos. En conclusión, el mapa de fusión municipal podría ser otro –aunque estamos convencidos de la racionalidad de nuestras propuestas-, pero el proceso debe acometerse cuanto antes.
En todo caso es insostenible que casi 150 municipios de León no lleguen a los 1.000 habitantes. Es frecuente que no mantengan un nivel de endeudamiento alto, pero la prestación de servicios es mala en general, cuando no desastrosa.
Por otro lado, León como ciudad ha agotado sus recursos de crecimiento ya que no dispone de espacio de expansión. Esta situación viene dada por el hecho de mantener municipios anejos que carecen hace tiempo de auténtica entidad diferenciada y razón de ser. No se puede sostener tres equipos municipales en lo que funcionalmente es una sola ciudad, como sucede en León. La fusión de los municipios del alfoz con la capital dará como resultado una ciudad de más de 200.000 habitantes que alcanzará el estatus de “gran ciudad”, con todas las ventajas que eso supone, y pasará a tener un puesto más relevante en el conjunto de las ciudades españolas. Todos saldremos ganando.
La victoria casi monocolor (igual ésta conservadora que si hubiese sido progresista) debe servir para acometer sin demoras una reforma institucional que optimice el destino de nuestros impuestos. No nos podemos permitir, inmersos en la profunda crisis económica en que nos encontramos, el ineficaz  derroche en la administración que suponen 211 municipios en la provincia distribuidos sin apenas criterios racionales. Confiamos en la responsabilidad de quienes acaban de acceder a los gobiernos municipales para satisfacer la demanda ciudadana de una administración que centre su razón de ser en el servicio al contribuyente. Por esta razón la Diputación debería abordar sin tardanza la elaboración de un nuevo mapa municipal. Con ello los leoneses tomaríamos ventaja respecto a otras zonas del país.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Fusión de ayuntamientos y foro de expertos

Recientemente se ha reunido el antiguo “banco de pensadores”, reconvertido en la actualidad a “foro de expertos”, creado en su momento por  la Junta de Castilla y León. El tema a tratar era la funcionalidad de los ayuntamientos de la autonomía y la organización del territorio de la misma. Al hilo de lo que Proyecto León viene exponiendo y argumentando con datos para la provincia de León desde finales de 2008, en dicho foro se reconoció la falta de operatividad de gran parte de los ayuntamientos leoneses y castellanos, por su escasa dimensión, y la progresiva despoblación que sufren los municipios.

Ante el reconocimiento de ese hecho el foro de expertos y el Gobierno Autonómico proponen la creación de Áreas Mancomunadas de Interés Comunitario, lo que vendría a significar que se crearían entidades de orden superior a los ayuntamientos, pero sin que desaparezcan éstos. El planteamiento de la Junta parece ser que los ayuntamientos se unan sólo si sus munícipes quieren. Para justificar tal postura se recurre a argumentos como la supuesta identidad municipal.

La lógica indica que, evidentemente, no van a querer. Desde nuestro grupo de opinión pensamos que es fundamental  suprimir entidades poco operativas y nada funcionales en la organización del territorio y no crear unas nuevas manteniendo las anteriores. En la práctica esto se traduciría en más puestos políticos, más gasto público y más presión fiscal para los ciudadanos, que van a tener que costear el mantenimiento de los tradicionales ayuntamientos y de las nuevas entidades.

Parece ser que en algunas zonas las mancomunidades están funcionando con eficacia y ofrecen a los ciudadanos los servicios que los ayuntamientos no son capaces de asumir económicamente. Desde este punto de vista, si los ayuntamientos quedan progresivamente sin funciones porque es otro órgano quien presta los servicios eficazmente, ¿para qué los mantenemos? Si sumamos el gasto de personal y el corriente de estos organismos, en muchos casos supera el 70% u 80% de los recursos del ayuntamiento. ¿Cuál es el coste que le supone a la población mantener un edificio y unos políticos que no cumplen con las obligaciones recogidas en la Ley de Régimen Local?

Proyecto León quiere apelar al sentido común. No entendemos qué tiene que ver la identidad de cada pueblo con los ayuntamientos, que no dejan de ser simples entes administrativos. Si algo hay que respetar como identitario en León, está representado por los concejos y sus instituciones delegadas en los pueblos: las juntas vecinales. En el caso castellano existen instituciones similares en algunas zonas, como Burgos o Palencia. Por el contrario, el ayuntamiento tiene sentido en tanto que es prestador de servicios, no de identidad. Si no es esa su función se convierte en un ente parasitario que devora recursos y no aporta nada al contribuyente. Esa es la situación que se repite en buena parte de los municipios de León y Castilla. Por esta razón no entendemos el empecinamiento en mantener ayuntamientos “zombi”, que sólo persisten a mayor gloria de su corporación municipal.

Por otra parte, es la propia Ley de Régimen Local la que establece como límite aconsejable una dimensión de al menos 1.000 habitantes. Dicha norma cita que la Junta podrá actuar de oficio fusionando entidades cuando se produzca una dejación de sus funciones obligatorias, perfectamente fijadas en el articulado. La inoperancia de estos municipios se está convirtiendo en la de la propia Junta, que se muestra incapaz de resolver una situación surrealista que se plasma con una autonomía que reúne el 25% de los municipios y sólo un 5% de la población. Ante ese panorama parece que el único planteamiento que se presenta es añadir un nuevo escalón administrativo, un sobrecoste, para proporcionar servicios de obligado cumplimiento.

Proyecto León aboga por no actuar con evasivas ante un problema cuya magnitud alcanza a una buena parte del territorio; conflicto que deja en estado de abandono a la población rural fomentando la despoblación aún más. No puede dejarse en manos de ediles con intereses ajenos a los de los administrados una decisión cuya responsabilidad alcanza a los poderes públicos superiores. En definitiva, las mancomunidades de municipios tienen sentido si sirven de ensayo a una fusión posterior. De lo contrario es ocultar un problema en una nube de humo mientras la situación continúa degradándose.






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Compartimos la entrevista que han hecho a Proyecto León en la Cadena Ser. Nuestros compañeros Anselmo Reguera y Javier Callado han contestad...

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