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domingo, 4 de junio de 2017

Intervención de Proyecto León en el III Concejo Leonés Abierto

Proyecto León intervino en el III Concejo Leonés Abierto organizado por la asociación "Esllabón Llionesista" que se celebró el pasado 27 de mayo en Santa María del Páramo, con una ponencia para el debate: "Organización y gobierno en el territorio leonés".

Os dejamos un resumen de lo que fue nuestra intervención:

León atraviesa una mala coyuntura económica desde los años 80 y muy especialmente en los últimos diez años. Este resultado, fruto de la gestión política, nos lleva a concluir que el sistema de organización de la gobernanza que tenemos es inadecuado y que ante los malos resultados, se requieren soluciones radicales. Por eso hemos propuesto un sistema de gobierno de lo público para León en tres niveles:

1. Un primer nivel básico, el de las juntas vecinales, que estaría configurado por éstas pero con una estructura y funciones revisadas. Sus competencias, servicios y obligaciones aumentarían a la par que su presupuesto, siendo instituciones obligatorias en cada núcleo de población.

2. Un segundo nivel conformado por los ayuntamientos, que pasarían de los actuales 211 a una cifra, según nuestras propuestas, de 25 a 43. Los ayuntamientos actuarían coordinadamente con las juntas vecinales cofinanciando sus obras y actuando como interlocutores cualificados ante la Diputación.

3. Un tercer y último nivel constituido por la Diputación, cuya dirección política estaría sujeta a elección directa. La Diputación asumiría buena parte de las competencias autonómicas en la provincia y debería tener capacidad ejecutiva y en alguna medida legislativa, por encima de la que actualmente tiene.

En Proyecto León observamos el territorio estructurado en tres grandes grupos: ciudades, rururbanos y zonas de escasa población y vemos la necesidad de prestar servicios públicos dignos a todos los ciudadanos con eficacia, así como de promover la actividad económica y proyectar el desarrollo con medidas propias de las peculiaridades leonesas.

Agradecemos a la alcaldesa Alicia y a los concejales Tino y Omar de Santa María del Páramo las facilidades que nos prestaron y el recibimiento que nos hicieron. Muchas gracias.

Os dejamos un resumen de diapositivas de la ponencia y tres momentos de la intervención. Esperamos que sea de vuestro agrado.

DIAPOSITIVAS



3 BREVES MOMENTOS DE LA INTERVENCIÓN








martes, 31 de marzo de 2015

Programas electorales para León

Se aproximan las elecciones locales y autonómicas. Desde Proyecto León observamos, con gran preocupación,  que son pocas las fuerzas políticas que concretan un conjunto de medidas verdaderamente ligadas al territorio, basadas en un análisis de lo local, lo provincial y lo autonómico. Se dice algo tan inconcreto como “convertir León en una ciudad importante en España y en Europa” o bien “León necesita infraestructuras de primer nivel” sin que se nos explique para qué. Ésos son algunos de los evanescentes mensajes que se han transmitido al ciudadano hasta ahora.

Creemos que León se encuentra en un momento difícil como ciudad y como provincia, ya que no consigue incorporarse a la incipiente salida de la crisis del conjunto nacional. No es momento para la inconcreción en la acción política. En consecuencia es necesario afrontar el futuro con objetivos globales, cuantitativos y medibles en un plazo determinado, capaces de crear ilusión en los leoneses. Como ejemplo, podría ponerse la meta en 200.000 habitantes para la capital (con una fusión municipal previa e imprescindible), en 500.000 para la provincia, en un avance del PIB per cápita diez puntos por encima del nacional a 8 años vista, o igualar la tasa de actividad con la media nacional en ese periodo. De esta manera los partidos tendrían que concretar las medidas que piensan tomar para conseguir los objetivos y podrían contar con el apoyo de casi todos los leoneses, incluso superando ciertos enfoques ideológicos que quedarían supeditados o instrumentalizados para conseguir los mismos.

En tanto no se cuantifique el objetivo y los plazos, creemos que las propuestas de los programas son brindis al sol, y los leoneses continuaremos profundizando en la abulia y el desencanto que, sobre todo últimamente, nos corroe. Así se ha demostrado en las últimas legislaturas, en las que se habló en vano por demás. Si por algo ha de medirse la acción política es por los resultados. En consecuencia quisiéramos que las formaciones en liza explicasen primero sus objetivos globales, y luego que especificasen las distintas líneas de acción para lograrlos.

Estamos observando que en muchos casos los candidatos desconocen la situación de León (y, lo que es más grave, parece que no les importa). Así lo prueba la escasa utilización de las cifras que hacen referencia a los grandes indicadores socioeconómicos y de análisis de nuestra posición para una proyección de futuro. El debate político en León debería entrar más en este tipo de argumentos, que son los que los ciudadanos buscan en las noticias de prensa y boletines estadísticos. Además permiten centrar las argumentaciones sin que nadie eche balones fuera, práctica tan al uso en los tiempos que corren. No queremos pensar que los candidatos rehúyen el debate en estos términos ante la elocuencia de las cifras socioeconómicas que muestran tanto la ciudad como la provincia.

León no parte de cero. Además de un denso pasado histórico (¡cuántas provincias lo quisieran!), León tiene una historia reciente que marca una tendencia, tiene puntos fuertes, tiene potencialidades que serían explotadas como valiosos filones en otros lugares. Pedimos, exigimos, a nuestros políticos que marquen objetivos concretos y medibles que sirvan para que todos sepamos cómo va nuestro avance, cuanto nos falta para llegar y qué podemos hacer cada uno para ayudar a conseguirlo. Lo estamos deseando. Nada más pedimos un programa político real.

No hace tanto tiempo, desde el Consistorio leonés se difundió un eslogan que decía: “¡Vamos, León!”. En Proyecto León siempre nos hicimos la misma pregunta: “Vamos, pero… ¿adónde?”


¡Qué gran pueblo es León si encontrara líderes que supieran marcar el camino!

lunes, 2 de febrero de 2015

Las reformas pendientes

Concentración de la población en León
Proyecto León viene observando que el final de los mandatos en las instituciones locales y generales del estado se aproxima y que varias de las más importantes reformas pendientes continúan sin realizarse. Aunque es cierto que las propuestas que expondremos a continuación se escapan a las competencias provinciales, no es menos cierto que las instituciones leonesas no han hecho el más mínimo gesto por reivindicarlas ante otras de rango superior. La más importante nos parece la concentración municipal en torno a las ciudades y la reordenación de los municipios en las áreas rurales, donde hay que repensar el papel de estas instituciones y su necesario engranaje con la actividad vecinal a través de los concejos. Sin esta reforma la actividad local continúa plagada de ineficacias, servicios duplicados y gastos de funcionamiento superfluos que devoran recursos necesarios para la inversión. Y, aunque sea cierto en muchos casos, no vale el decir que los pueblos no tienen deuda y que los ediles no cobran. Este argumento se viene abajo cuando comprobamos cómo en muchas ocasiones prácticamente la totalidad del presupuesto de un ayuntamiento se dedica a su sostenimiento quedando un exiguo porcentaje para inversiones. El problema es que en los pueblos faltan servicios que en las ciudades sí hay y esa carencia provoca en gran parte el despoblamiento, por lo que debe ser cubierta en la medida de lo posible. La realidad divide al territorio en dos grandes grupos: el de las extensiones cuasidespobladas y el de las que conservan niveles considerables de población, lo que requiere un nuevo planteamiento que no vemos en los programas electorales. La austeridad y racionalidad que exigen para los demás parece no tener reflejo en aquello que es de gestión directa de los poderes políticos.


Una reforma pendiente que frenaría la asoladora despoblación de nuestro territorio sería la del mercado energético, para que los precios se ajusten a los costes reales, más los márgenes
Embalse del Porma (León)
comerciales lógicos. Los precios energéticos en España están entre los más altos del mundo desarrollado. No hay que esconder un problema estructural que se debe corregir de manera inmediata: el sistema eléctrico español tiene unas pérdidas por transporte en torno al 28%. Eso, que es un disparate, sucede porque el kilovatio cuesta igual en cualquier lugar de la Península, lo que permite que las empresas se fijen lejos de los lugares donde se produce la energía. En otras palabras, las zonas productoras de energía están subvencionando el kilovatio que se consume en las zonas industriales. Lo que dicta el sentido común es que la energía cueste menos donde menos costes tiene, es decir, donde se produce. Item más, los lugares con gran producción de energía hidroeléctrica deberían beneficiarse de tarifas más bajas, puesto que se trata de la más barata. Dicho en román paladino, León está subvencionando la energía que se consume en Madrid, Bilbao o Barcelona. Si se quiere reducir los costes a la industria hay que condicionar los precios a su proximidad a los centros de producción.

Es necesaria una reforma de la Ley electoral
Aunque son muchas las reformas pendientes, hoy solo citaremos una más: la ley electoral. León ha vivido uno de los periodos más bochornosos de su historia reciente, con detenciones por corrupción, numerosos implicados con raíces en esta tierra en casos levantados por la fiscalía y la policía, incluso el asesinato, en lo que parece un ajuste de cuentas, de una autoridad provincial. Es evidente que hace falta una reforma institucional profunda con elección directa de nuestros representantes. En ella ha de suprimirse la duplicidad de Delegación de la Junta y Diputación, a nuestro criterio, integrando la primera en la segunda. Se necesita una Diputación donde los políticos desempeñen solamente cargos de consejo, de fijación de objetivos y presupuestos. La capacidad ejecutiva debe estar exclusivamente en manos de funcionarios, de los que los políticos hablan actual y “oficialmente” muy bien, pero a los que luego ningunean en la toma de decisiones y ejecución de los planes. Este mismo criterio debería aplicarse en los ayuntamientos, pasando éstos a ser cámaras municipales donde los concejos sean escuchados. Y no son éstas, como decimos, las únicas necesidades de reforma, pero nos parecen las más necesarias y urgentes para resolver los profundos problemas que agitan a nuestra tierra.


jueves, 17 de abril de 2014

León, ¿una ciudad sin guión?


Los leoneses observamos con preocupación, especialmente desde la provincia, la evolución de nuestra ciudad de León. Comprobamos cada día cómo los equipos de gobierno se preocupan casi exclusivamente de la contabilidad, disciplina que puede ser una importante herramienta, pero nunca un fin en sí mismo. Percibimos en la oposición una gran dispersión de intereses primando los de situaciones personales en el partido, pero una clamorosa  ausencia de análisis, de proyectos y de propuestas de calado. La sensación que tenemos, es que se ha establecido la mediocridad en los tres ayuntamientos que configuran nuestra capital: León, Villaquilambre y San Andrés del Rabanedo.

Sí, la primera preocupación es que esta ciudad tiene una estructura del siglo XIX para atender los retos del siglo XXI, compuesta por un alfoz con al menos tres ayuntamientos que no han sabido ni saben integrar el urbanismo o el transporte urbano, y no digamos los servicios, lo que los convierte en tres pueblos grandes en lugar de una mediana ciudad.

Si revisamos algunos ejemplos de éxito en España, veremos que las ciudades con importancia han tenido una vocación propia y mantenida en el tiempo, que las diferencia y las distingue: Barcelona ha apostado desde hace más de cien años, por el estilo y la distinción parisina, y trasladó a su entorno esa atmósfera que se respira en París; Sevilla se hizo su hueco en capitanear la fuerte cultura local y regional; Bilbao se reinventó, y pasó de ser una fea y un poco destartalada ciudad industrial a urbe en clave cultural y urbanística de gran proyección mundial; Vitoria supo siempre compatibilizar el rápido crecimiento urbano e industrial con la armonía de una ciudad verde y bien estructurada que es el orgullo de sus ciudadanos; Salamanca aposto hace más de treinta años por potenciar sus puntos fuertes en la cultura y consiguió en 2002 ser capital cultural de Europa, lo que supuso una mejora radical de su estructura y urbanismo. Actualmente quiere repetir la experiencia en la celebración del VIII Centenario de la fundación de su Universidad, en el año 2018, dentro de cuatro años. Ya ha conseguido compromisos importantes al respecto, como recientemente el del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música del Ministerio de Cultura, con una amplia programación de teatro, música y danza y la intención de mantenerlo en el tiempo. Por cierto, esta Universidad fue fundada por el rey de León, Alfonso IX, que tenía su corte en esta ciudad, y todavía nuestros políticos no han dado muestras de haberse enterado y menos de participar en el evento.
Pues bien, León como ciudad tiene que superar algunas barreras absurdas y dar proyección y altura de miras a su gestión:
  • Debe asumir que no sólo pertenece a los que viven en su ayuntamiento, sino a toda la provincia, ya que es nuestra urbe de referencia, donde nos gastamos la mayor parte del sueldo o de la pensión y ayudamos a crear puestos de trabajo. Por tanto, debe solidarizarse y colaborar en la solución de los problemas de la provincia y zonas de influencia, además de los propios.
  • Es urgente que supere la estructura decimonónica que la entorpece y que se convierta en una ciudad de 200.000 habitantes; una urbe que arrope los servicios correspondientes a este tamaño con un coste adecuado, y con la capacidad de reivindicación y de ser revulsivo del progreso y del futuro de toda la provincia.
  • Ha de tener un objetivo en la historia actual que nos haga salir de la mediocridad. Necesitamos saber qué ciudad queremos a 10 ó 20 años vista y caminar decididamente hacia ese objetivo.
  • Tenemos que potenciar nuestras posibilidades sin dejar pasar ni una, apoyando la participación de los ciudadanos. A modo de ejemplo, en 2017, dentro de tres años, se celebra el milenio de los Fueros de la Ciudad de León, hito legislativo en el mundo medieval y que sirvieron de guía a multitud de ciudades importantes de la época. Habría que ponerse de lleno a liderar y potenciar esa efeméride.
  • Deberíamos ser una ciudad innovadora. Los alcaldes, concejales, presidentes de la diputación, etc., por el mero hecho de serlo no tienen por qué ser el foco del que surjan las ideas más innovadoras, pero sí tienen que saber canalizar y liderar las que aportan los ciudadanos.

Todos estos proyectos no precisan tanto dinero, que parece que es lo que maniata a nuestros gobernantes; necesitan ingenio, liderazgo y participación. Sólo así nuestra ciudad será capaz de expresar toda la capacidad de liderazgo que atesora.
Así te queremos, León.

viernes, 18 de octubre de 2013

Despoblación y Juntas Vecinales

Pueblos de León: Tabladas
El proceso de despoblación de la mayor parte de la Provincia de León se está traduciendo en una rápida pérdida de residentes en las dos terceras partes del territorio. Sólo 69 municipios de los 211 totales tenían más de 1.000 habitantes en el padrón de 2012 y la cifra decrece cada año. Existen casos extremos, como los de 23 municipios que no llegan a los 200 habitantes. En esta situación la operatividad de las entidades municipales se ve aún más mermada por la escasez de recursos y la obligatoriedad de unos gastos fijos que no guardan proporción con el número de ciudadanos atendidos.

En Proyecto León, que llevamos años defendiendo la fusión municipal como medio principal para paliar esta situación, reflexionamos desde hace tiempo sobre cómo garantizar los servicios a que todo ciudadano tiene derecho en estas zonas semiabandonadas. La situación de la provincia leonesa es trasladable al resto de la Región Leonesa, a Galicia, a Castilla y a todos los lugares donde no se ha efectuado una concentración municipal o ésta ha quedado ya desfasada. Por ello el modelo que proponemos puede ser interpretado en una clave más global.

Cartel de convocatoria de manifestación
en defensa de las Juntas Vecinales.
Fuente: Frente en Defensa de las Juntas Vecinales
León cuenta con los seculares concejos -representados hoy por las juntas vecinales-: reuniones de vecinos que gestionan la vida y propiedades del común en nuestros pueblos. Estas instituciones son capaces de movilizar los recursos humanos disponibles en cada núcleo para acometer mejoras, reparaciones, suministrar servicios, etc, así como de generar y administrar nuevos recursos económicos. En Proyecto León pensamos que esa capacidad no debe perderse, aunque las hacenderas no puedan realizarse para las mismas labores ni con la misma intensidad de antaño. No nos cabe duda de que las comunidades rurales que quieran subsistir han de llegar a un equilibrio entre lo que conocemos convencionalmente como servicios públicos y el compromiso de los vecinos en ciertas iniciativas.

Observamos que son muchas las entidades de población sin personas en edad de contribuir al esfuerzo común de manera efectiva o bien sin apenas habitantes. Por eso es una prioridad que frente a las ambiciones de otras instituciones se proteja el patrimonio comunal y se liguen sus beneficios al pueblo de origen. Creemos que se puede actuar concentrando Juntas Vecinales no viables (por la edad de los habitantes, por falta de población…) con otras contiguas que sí estén operativas, con el compromiso legal y efectivo de que los beneficios procedentes de su patrimonio siempre repercutan en la población de origen, algo que beneficia a todo su entorno, y que ayudará a establecer nueva población. Esta es una forma de movilizar los pocos recursos humanos que quedan en comarcas como Omaña, Riaño o La Cabrera sin sufrir el expolio a que la Ley de Bases de Régimen Local conduce.

Localidades menos pobladas de la provincia.
Fuente:recampesinando.blogspot.com
Por otro lado pensamos que en estas zonas se deberían concentrar los Ayuntamientos en las cabeceras comarcales formando cámaras municipales desde las que se aporten recursos y apoyo a las Juntas Vecinales, así como asistencia y asesoramiento por un cuerpo de secretarios municipales. De esta forma, los servicios que pudiesen delegarse con cofinanciación quedarían en manos de las Juntas, supervisados desde la cámara municipal, y los no delegables serían asumidos por las propias cámaras. Que la reforma de las administraciones públicas no contemple los concejos como forma básica de organización para proyectar la vida rural sobre todo en las zonas más despobladas, nos parece una pésima noticia producto del desconocimiento de esta institución.

Un ejemplo de éxito de esta organización es Portugal, en el vecino Tras os Montes. El Distrito de Bragança, similar institucionalmente a nuestra provincia y con un tercio de su extensión, cuenta con 12 municipios que dan asistencia a un extenso territorio con el apoyo de las 284 freguesías que, en muchos de los cientos de pueblos, existen. Con esa red se garantizan los servicios básicos con un gasto de administración razonable.

En conclusión, Proyecto León cree que en los 10.000 km2, dos tercios del territorio de nuestra provincia donde residen menos de 70.000 personas, hay que replantear totalmente la arquitectura de prestación de servicios públicos. ¿Cómo? Concentrando la gestión administrativa y política para hacerla viable y sostenible; manteniendo el concejo como medio más próximo de gestión
Pueblos de León: Tabladas
directa, concilio que tiene más poder de movilización de los vecinos como colectividad que cualquier otra institución y que esta incrustado en nuestro corazón de leoneses. Los ciudadanos que quieran servir a la comunidad tienen en los concejos y en sus juntas vecinales la oportunidad de hacer de nuestras comarcas lugares sostenibles, con servicios dignos y una sociedad civil entregada a la resolución de sus propios problemas.


En esta tarea de diseñar un nuevo esquema político-administrativo de la administración local se antoja indispensable la implicación decidida y generosa de los políticos locales. Las resistencias observadas por parte de algunos deben cesar para así dedicar todos sus esfuerzos a conseguir el bienestar de los ciudadanos. Ese bienestar se alcanza a través de la mejor prestación de servicios posible, aunque ello suponga que algunos cedan el bastón de mando en aras de lograr una óptima utilización de los recursos públicos.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Los Ayuntamientos y la nueva Ley de Bases de Régimen Local


Ayuntamiento viejo - León
Proyecto León ha venido preconizando la fusión entre municipios como una medida que mejorará las condiciones de vida en nuestra tierra. Por otro lado el Gobierno ha dado a conocer el anteproyecto de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de las Administraciones Locales que afecta directamente a esta cuestión. Este documento es una modificación de la existente Ley 7/1985 de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local.  La reforma de esta Ley va a acarrear numerosos cambios en el mapa municipal, si el texto dado a conocer no cambia sustancialmente. Para lograrlo se abren varias vías.

En primer lugar todos los Ayuntamientos cuya situación económica sea difícil se verán obligados a redactar un plan económico-financiero que habrán de remitir al Ministerio de Hacienda. En este plan se debe reflejar obligatoriamente, entre otras cosas, una propuesta de fusión con un municipio colindante. Así por ejemplo León y San Andrés del Rabanedo tendrán que presentar una propuesta de fusión municipal entre ellos o con otros, que les permitirá racionalizar los gastos y enjugar así sus cuantiosas deudas.
http://www.congreso.es/public_oficiales/L10/CONG/BOCG/
A/BOCG-10-A-58-1.PDF

En segundo lugar todos aquellos municipios que se fusionen recibirán recursos extra, lo que viene a impulsar aún más la desaparición de municipios financieramente tocados. Esto supone  que León, San Andrés del Rabanedo y Valderas, por ejemplo, que no pueden afrontar el pago de sus deudas en tiempo y forma con los ingresos actuales, deberán fusionarse con otros y pedir así un incremento de las transferencias de recursos desde otras administraciones.

Otra línea de acción de la Ley, que afecta sobre todo a los municipios pequeños, es el establecimiento de las remuneraciones de los alcaldes y el número de cargos con dedicación exclusiva.  En los municipios de menos de 1.000 habitantes, que son la gran mayoría, nadie podría recibir una remuneración por dedicación exclusiva. Esto dejaría sin salario a unos cuantos alcaldes, si bien es cierto que a muchos otros no les afecta. Por otra parte, como hay numerosos Ayuntamientos en el camino de bajar de los 1.000 habitantes, buscarán cómo unirse a otros para mantener las remuneraciones de alcaldes que sí las perciben. Todos los municipios que puedan descender de 1.000, de 2.000, de 5.000 (Fabero, Valencia de Don Juan) o de 10.000 habitantes (Villablino, Bembibre) corren en distinta medida ese riesgo.

Municipios de León y propuesta de fusión de Ayuntamientos.
Fuente: elaboración propia
Otro detalle importante es que la remuneración de los presidentes de Diputaciones equivaldrá a la del alcalde de la mayor población de la provincia. Esto puede inducir procesos de fusión por el interés de aumentar las retribuciones de los cabezas de los partidos, habitualmente elegidos a dedo en estas instituciones. El caso de León, que podría fusionarse con San Andrés del Rabanedo beneficiando así a la presidencia de la Diputación, es uno de ellos.

Ayuntamiento nuevo - León
Un aspecto que puede provocar guerras de intereses en los partidos -mayores de las que ya existen- será la reducción de puestos con dedicación exclusiva tras las fusiones municipales. Por ejemplo, en el caso de San Andrés del Rabanedo caben 10 dedicaciones exclusivas en la situación actual y en el caso de León 18. Tras una hipotética fusión municipal entre ambos, sólo podrán existir 18 ediles con dedicación exclusiva, por lo que los partidos tendrían 10 sueldos menos a repartir.

Otra faceta que no queremos que pase desapercibida es que una parte de la reflotación de los Ayuntamientos se pretende realizar usurpando los bienen comunales que gestionan las Juntas Vecinales. Los planes económico-financieros a que obliga la Ley tienen obligatoriamente que incluir la supresión de estas entidades y la apropiación de sus bienes, un auténtico expolio, algo con lo que Proyecto León no puede estar de acuerdo en ningún caso; antes bien, nuestro grupo aboga por la implantación y el reforzamiento de estas instituciones en todas las entidades de población donde sea posible.




domingo, 22 de septiembre de 2013

Las Juntas Vecinales y la Ley que viene

http://www.congreso.es/public_oficiales/L10/
CONG/BOCG/A/BOCG-10-A-58-1.PDF
Se ha hecho público el texto del Anteproyecto de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local. Se trata de una modificación de la preexistente Ley de Bases de Régimen Local, donde se regula el funcionamiento, entre otras instituciones, de las Juntas Vecinales.

Las Juntas Vecinales son entidades inferiores al municipio. En España hay más de tres mil y de ellas un tercio están en la provincia de León. Las Juntas Vecinales leonesas son herederas de los Concejos, una institución tradicional leonesa que ha regulado la vida rural durante siglos de la forma más democrática que se ha conocido hasta ahora y que sigue permitiendo la supervivencia de una amplia red de núcleos de población. Esos Concejos son propietarios de cuantiosos bienes comunales, que ahora administran las Juntas Vecinales, aunque en origen se trate de propiedades privadas colectivas. Proyecto León opina que los Concejos leoneses deberían estar reconocidos en la legislación estatal como una figura singular que merece protección.

La reforma de la Ley de Régimen Local a la que acabamos de referirnos puede producir, si no se modifica, la desaparición de las Juntas Vecinales leonesas, el trasvase de todos los bienes concejiles a los Ayuntamientos y, como corolario, el abandono definitivo de gran parte de nuestros pueblos. En la citada norma se hace alusión a las mismas en varios aspectos:

En el artículo 3 las Juntas Vecinales pierden la condición de entidades locales, es decir, su personalidad jurídica, lo que las elimina como receptoras de numerosas ayudas y posibilidades de cofinanciación. Dado que han sido las Juntas Vecinales quienes han dotado de numerosos servicios a los núcleos más pequeños de población (traída de aguas, cementerio, alumbrado público…), la Ley deja estas poblaciones a merced de la voluntad municipal a partir de ahora, ya que dispondrán de muchos menos recursos para añadir cualquier dotación.

Montes de Utilidad Pública pertenecientes a Entidades Locales Menores de la provincia de León
Fuente: Plataforma de Omaña. Por la Defensa de las Entidades Locales Menores.
http://www.xn--juntasdeomaa-khb.org/wp-content/uploads/2012/09/imagen_MUP.jpg
En segundo lugar, en el caso de Juntas Vecinales que dependan de un Ayuntamiento que esté en dificultades financieras, aquéllas serán liquidadas en favor de éste, que asumirá todos sus bienes. Esto supondrá por un lado, la desaparición de todas las de la municipalidad de León o las de San Andrés del Rabanedo, por poner un ejemplo, aunque nada hayan tenido que ver en la quiebra de esos municipios, y por otro un expolio de los bienes que les pertenecen –de origen privado, por más que sean comunales-.

En tercer lugar se contempla que todas las Juntas deberán presentar sus cuentas, cosa que es positiva. Sin embargo no lo es que en el plazo de solo tres meses desde que se publique la Ley sean liquidadas todas aquellas que aún no hayan satisfecho ese requisito. Si este punto se aplicara a todas las instituciones, es evidente que desaparecerían un alto porcentaje de ellas en un tiempo mínimo. Recordemos que muchos Ayuntamientos presentan los presupuestos de un año al año siguiente y que el control de cuentas de un ejercicio se efectúa con años de demora.

Parece evidente que, con el pretexto de racionalizar el gasto de las Administraciones Locales, la voluntad del Gobierno es la de expoliar los bienes comunales para sanear las arcas de otras instituciones, aunque ello signifique acabar con entidades seculares, que han funcionado bien en general –especialmente cuando las comparamos con las de rango superior-, que no tienen deudas y de las que depende la continuidad del poblamiento rural en muchas zonas.

Proyecto León quiere manifestar que el texto del Anteproyecto debe ser modificado en el sentido de que las Juntas Vecinales han de mantener su estatus y personalidad jurídica, han de presentar sus cuentas en los mismos plazos que los propios ayuntamientos, deben prestar servicios en coordinación y cofinanciación con el Ayuntamiento evitando cargarlas con las que son competencia exclusiva del mismo, y han de ser reforzadas como herramientas de descentralización y de redistribución de la riqueza. Las Juntas Vecinales son un fijador de población de primer orden en el medio rural y pensamos que en ningún caso deben ser liquidadas, sino que se debe hacer todo lo posible para que el Gobierno modifique en tal sentido el Anteproyecto de Ley antes de su aprobación.


En todo caso pensamos que, si de ahorrar se trata, deben olvidarse de las Juntas Vecinales y levantar la mirada hacia otras organizaciones territoriales como las propias Comunidades Autónomas o la organización general del Estado.

jueves, 31 de enero de 2013

La demorada reforma de las Administraciones Públicas


Proyecto León viene reclamando desde 2009 una reforma de las administraciones públicas que adapte sus estructuras, surgidas en algunos casos hace más de 150 años, a las necesidades de una sociedad moderna del siglo XXI. Si bien el Gobierno de España se marcó como prioridad esta reforma a partir de la entrada efectiva del Partido Popular, en enero del año pasado, aún no se ha producido cambio alguno en ese capítulo, salvo el de incrementar el número de desempleados del sector público. Intuimos que, al contrario de lo que ha sucedido con otras reformas, como la laboral o la financiera, existen intereses que retienen esta iniciativa gubernamental.
Casi simultáneamente se han publicado dos anteproyectos de ley: el de “Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local” del gobierno central y el de “Ordenación, Servicios y Gobierno del Territorio” del gobierno autonómico. Esta coincidencia viene a reconocer la necesidad de reformas que con tanta insistencia hemos reclamado desde Proyecto León durante los últimos 4 años. Por ser esencial en el conjunto del Estado, vamos a centrarnos en el anteproyecto de Castilla y León, territorio que con un 5% de la población reúne un 25% de los ayuntamientos de España y donde la mayor parte no alcanza los 1.000 habitantes.
La exposición de motivos que justifica el borrador autonómico, es un canto a la “eficiencia, sostenibilidad y racionalidad”, donde se hace hincapié en la necesaria suficiencia financiera de las entidades locales para exponer a renglón seguido, que no se suprimirá ningún ayuntamiento. Como sabemos que son numerosos los que presentan insuficiencia financiera y prácticamente todos insuficiencia de servicios,  nos preguntamos cómo se logrará subsanar lo que es una contradicción in terminis. Viene seguidamente el enunciado de que se evitará la creación de nuevas estructuras administrativas y que se simplificará la gestión pública. A partir de ahí todo entra en conflicto con lo expresado en la exposición de motivos. En resumen: el anteproyecto retuerce sus objetivos iniciales para acabar proponiendo lo contrario.
En primer lugar se pretende crear por encima de los ayuntamientos las “Unidades Básicas de Ordenación y Servicios del Territorio” (UBOST) para prestar los servicios esenciales, ya que los ayuntamientos no son eficientes para hacerlo (¿para qué sirven entonces?). En segundo lugar se crean las “Áreas Funcionales Permanentes” (AFP), que no coinciden con las UBOST. En tercer lugar se pueden crear las “Áreas Funcionales Estratégicas” (AFE), que tampoco coinciden con las UBOST ni con las AFP. Por encima de éstas se mantienen además las Diputaciones, que en el anteproyecto estatal está previsto que hagan todas esas funciones (¿?). Aparte de esto se impulsa la implantación de la administración electrónica a fin de resolver cuantos trámites sea posible por internet, lo que permitiría la centralización de muchas gestiones, hoy desperdigadas entre diversas administraciones.
Nos preguntamos qué ventajas para los ciudadanos tiene este galimatías, que incrementa en 3 los escalones administrativos, frente a una fusión de ayuntamientos con el reforzamiento del papel de las juntas vecinales. La Junta de Castilla y León propone establecer 7 escalones  (Junta Vecinal, Ayuntamiento, UBOST, AFP, AFE, Comarca y Diputación) a partir de los 5 que existen actualmente. Si consideramos las mancomunidades, Proyecto León propone pasar de los 5 niveles actuales a 3 (Juntas Vecinales, Ayuntamientos y Diputaciones) mediante una fusión de municipios que haga innecesaria la mancomunación. No tiene sentido hablar de eficiencia cuando con menos recursos se multiplican las instituciones, lo que conllevará presupuestos añadidos, gastos corrientes, dietas, etc. Es contradictorio hablar de simplificación cuando se multiplican los centros de decisión. No se puede argumentar racionalidad cuando se mantienen ayuntamientos insolventes y minúsculos cuyas funciones pueden ser asumidas por una junta vecinal.
En definitiva, Proyecto León no entiende qué se pretende con el anteproyecto de ley de ordenación del territorio de la Junta de Castilla y León. Si encontramos una orientación manifiesta en este borrador es la de mantener a alcaldes y concejales en sus puestos aun a costa de sacrificar servicios a los ciudadanos. No es posible prestar más y mejores servicios sin reducir los costes de administración y sin mejorar la ejecutividad y rapidez en la toma de decisiones. Creemos que eludir la simplificación de municipios esconde intereses de partido y abona las tesis de quienes creen que nada importa a la clase política cuando de defender sus privilegios se trata.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Municipios: una dejación injustificable


Proyecto León defiende la fusión de municipios como una herramienta necesaria para que los ciudadanos reciban el máximo de servicios con el mínimo de gastos administrativos. Esto es debido a que la distribución de la población en León -y en España en general- ha sufrido cambios radicales en los últimos decenios. Los ciudadanos se han concentrado en las áreas metropolitanas -una o dos en la mayoría de las provincias- dejando entre ellas enormes espacios con ayuntamientos casi despoblados.
En consecuencia han aflorado dos disfunciones cada vez más evidentes: en los pueblos se mantiene una costosa estructura administrativa, que otrora resultaba lógica, basada en ayuntamientos sin apenas censo, por lo que carecen de capacidad inversora y de prestación de servicios; por su parte las áreas metropolitanas, formadas por varios municipios que antaño estaban separados físicamente, se han compactado configurándose un solo núcleo urbano, pero mantienen sin cambios las viejas estructuras administrativas.
Los signos más claros de esta situación en León los tenemos en que hay 143 municipios con menos de 1.000 habitantes de un total de 211 (el 68%), y una capital compuesta, al menos, por tres municipios que reúnen 182.000 habitantes gobernados por 3 alcaldes y 62 concejales, cuando en Burgos, de un tamaño similar, se hace lo mismo con un alcalde y 26 concejales.
Para que nos hagamos una idea de lo que esto supone podemos poner como ejemplo los ayuntamientos de 600 habitantes aproximadamente (Fresno de la Vega, Almanza, Toral de los Guzmanes, Destriana, Benuza ...). Son entidades con un presupuesto anual en torno a medio millón de euros. Un 10% han de dedicarlo a pagar al secretario del Ayuntamiento y sus seguros sociales. Otros 400.000 euros se suelen ir en gasto corriente (salarios, cobros del alcalde y concejales, luz, calefacción, gastos financieros...). La capacidad de inversión queda reducida a unos 50.000 euros, a repartir normalmente entre varios pueblos. Por esta causa defendemos que el papel de las juntas vecinales debe ser fundamental para el sostenimiento de los servicios; potenciadas y bien gestionadas, son las administraciones más cercanas al ciudadano del mundo rural y las de funcionamiento más económico.
Proyecto León cree que la fusión permite reducir drásticamente las partidas dedicadas a políticos y burocracia, así como racionalizar las de personal y servicios al ser compartidas por más población. Proyecto León estima el ahorro de una fusión municipal en costes de administración en un rango que va del 10% al 30%, según ayuntamientos. Por esta razón la misma debe ser una prioridad en la reflotación de la economía de la Región Leonesa y de España en general.
Por contra, el Presidente del Gobierno se ha reunido con el de la Federación Española de Municipios y Provincias sobre éste particular, mostrando interés por paralizar cualquier avance en la reestructuración municipal, mientras que no hemos observado interés alguno por otras cuestiones de interés general como las ayudas a entidades financieras quebradas y liquidables, por preservar el carácter público del sistema nacional de salud, o por vigilar la limpieza de la selección del personal público. En este marco, el retraso de una reordenación de la administración pública local plagada de ineficiencias y sobrecostes, denota, a nuestro juicio, síntomas de una grave descomposición de la autoridad del Estado frente a  intereses políticos particulares. Las administraciones locales presentan un malgasto identificado y evidente cuya corrección debiera ser inmediata.

martes, 9 de octubre de 2012

Proyecto León en La 1 y Canal 24 Horas de RTVE

Recientemente los reporteros del programa Repor de RTVE hicieron un trabajo sobre fusiones municipales en el que participó nuestro grupo.

El programa se ha emitido en La 1 y en Canal 24 H.

Aquí están los enlaces al vídeo del programa. También se puede ver con más calidad, en la sección "Televisión a la Carta" de la página web de RTVE y en el canal de Youtube:




Repor - RTVE (1/3)


Repor - RTVE (2/3)




Repor - RTVE (3/3)







martes, 2 de octubre de 2012

La reforma pendiente de la Administración Local


Pese a los numerosos anuncios de reforma de la administración local que ha efectuado el Gobierno de España en los últimos meses, a día de hoy se desconoce cuál va a ser ésta en su conjunto. La única propuesta que ha trascendido al respecto sobre esta reorganización administrativa es la relativa a la supresión de las Juntas Vecinales y Entidades Locales Menores. No deja de ser cuando menos sorprendente que pretendan eliminar el único escalón administrativo que no genera gasto alguno al Estado, ya que estas entidades se autofinancian.

Pendones Leoneses
Fuente: http://raigame.blogspot.com.es/2012/10/pendones-leoneses-fotos.html

En este sentido las Juntas Vecinales (en León es así prácticamente en todos los casos), son propietarias de muchos bienes comunales que gestionan secularmente con acierto y consenso democrático a través de los concejos. Causa perplejidad la pretensión liquidadora, ya que si desaparecen estas entidades, los bienes que les pertenecen (por derecho, por historia y por ley también a los habitantes de esos pueblos), pasarían a ser propiedad de los ayuntamientos, así como su gestión y los beneficios que reportan. En definitiva se trata de todo un expolio.

Por otro lado parece que la actuación de diversos grupos de interés puede llegar a doblegar la voluntad de convertir esta reforma en una herramienta de reducción y racionalización del gasto público. El descenso en la recaudación de impuestos sumado a los profundos cambios de la población española, que ha supuesto la concentración en las ciudades y áreas metropolitanas, y la práctica desertización de grandes áreas rurales exigen reestructurar en profundidad la organización de municipios, diputaciones y autonomías por razones de interés general.

Nuestro colectivo cree que el primer paso para realizar cualquier análisis de las necesidades es reconocer los problemas que actualmente atenazan a nuestro entramado institucional. El primero es que nuestras ciudades y sus áreas periféricas han crecido hasta fundir la trama urbana en sus bordes. En esta situación no hay diferencia ni separación entre muchas capitales de provincia y los municipios contiguos. Estas áreas metropolitanas operan como una sola unidad económica y social en la que los ciudadanos interactúan libremente. Sin embargo la administración local no ha asumido ese cambio y estas zonas urbanas permanecen fraccionadas innecesariamente en varios municipios.

No existe una explicación racional ligada al interés común que justifique el mantenimiento de tantos municipios con todos sus gastos, autoridades y unidades administrativas, que complican cualquier tramitación o mejora de los servicios a los ciudadanos. Por esta razón todas las ciudades deberían experimentar una “compactación institucional” que adapte la dimensión municipal a la social y económica. Proyecto León viene abogando por la fusión de municipios desde 2008 a fin de paliar esta situación que convierte a las ciudades en conjuntos polimunicipales desordenados e ingobernables.

Una propuesta de reorganización basada en cabeceras comarcales
Fuente: Elaboración propia

El segundo problema que se debe asumir es el profundo despoblamiento de muchas zonas rurales, lo que ha llevado a sus ayuntamientos a perder relevancia, presupuesto, operatividad y justificación de su propia existencia. Más aún  si consideramos que la red de comunicaciones actual permite a los ciudadanos desplazamientos más lejanos en distancia con mucha más seguridad y en menos tiempo. Asimismo, la introducción de las nuevas tecnologías en la administración facilita a los usuarios la realización de trámites burocráticos desde su domicilio. Es muy gráfico el caso de León, en el que dos terceras partes de la provincia no reúnen realmente ni 70.000 habitantes, mientras que en el tercio restante del territorio se concentran 425.000. En esas condiciones es prioritario garantizar los servicios públicos en las zonas despobladas concentrando las unidades administrativas para dedicar el máximo de recursos a la prestación de servicios, como defiende Proyecto León desde 2008.

Proyecto León está de acuerdo con la declaración de intenciones que apunta hacia una distribución estricta de instituciones y competencias, lo que permitirá acabar con el actual grado de desorden. Sin embargo nuestro colectivo cree que cualquier reordenación de competencias, servicios y estructura administrativa debe ir imprescindiblemente acompañada de un cálculo de los costes de administración. Si se continúa hablando de crear estructuras supramunicipales –en la comunidad de Castilla y León los Distritos de Interés Comunitario- o de supresión de entidades inframunicipales –Juntas Vecinales y Entidades Locales Menores a nivel nacional- sin ponerlo en relación con cifras concretas de ahorro, se estará escondiendo la realidad de la propuesta.

Nadie debe cerrar los ojos ante un descenso de recursos –en cuyas causas no queremos ahondar ahora- que es evidente, duradero e inevitable. En esas condiciones cualquier decisión que se tome ha de tender a reducir los gastos de gestión cuanto se pueda, mantener la prestación de servicios tanto como sea posible y reducir los centros de decisión para agilizar la gestión de unos recursos muy inferiores a los de hace cinco años. Cualquier propuesta que no incluya este detalle económico es inadecuada –por ejemplo ¿cuál es el ahorro generado con la supresión de las Entidades Locales Menores?-  y esconde más que resuelve.


jueves, 10 de mayo de 2012

Fusión frente a mancomunidad municipal


El 27 de abril de 2012 el Ministro de Economía y Competitividad anunció que el Gobierno abordará en un breve plazo la reforma de las administraciones públicas. Hizo hincapié en el elevado número de ayuntamientos que presenta la geografía española y la necesidad de acometer su reorganización con un objetivo: reducir gastos y mejorar los servicios públicos.
En este contexto Proyecto León aprueba la actividad desplegada por la Junta de Castilla y León en favor de garantizar la prestación de servicios a los ciudadanos de las áreas rurales. Sin embargo la fórmula escogida para dar satisfacción a esta inquietud no nos parece la adecuada. Como es conocido, Proyecto León viene subrayando desde 2009 la necesidad de reordenar el mapa municipal provincial con este mismo fin: dedicar los recursos públicos a prestar servicios a los ciudadanos en vez de perderlos en una ineficaz burocracia y fragmentación presupuestaria que convierte cada pequeño municipio en una mal financiada, desgobernada y empobrecida taifa. Y decimos esto porque creemos que buena parte de la riqueza de los ciudadanos europeos reside en la calidad de los servicios públicos que reciben.
La Junta de Castilla y León pretende mancomunar buena parte de los servicios, puesto que la mayoría de los 2.200 municipios de la autonomía son entidades sin capacidad para prestarlos. Según las informaciones provenientes de la propia Junta, su pretensión pasa por mantener las mancomunidades que ya existen y que delatan que esta iniciativa llega tarde. Asume además que en este marco de profunda crisis económica e institucional, se creen nuevas entidades –Distritos de Interés Comunitario-, con nuevos empleados, nueva papelería, nuevos cargos, nuevos locales y oficinas, nuevos teléfonos... En Proyecto León no somos capaces de entender este empeño en añadir una nueva administración, mucho menos en un momento en que hay menos dinero para los servicios públicos.
Nuestro grupo siempre ha sostenido que la fusión de ayuntamientos es la medida óptima, ya que esta reorganización es suficiente para poder prescindir de los nuevos distritos y de las actuales mancomunidades, que reporta una reducción inmediata de oficinas, teléfonos, locales, empleados, cargos políticos, gastos en papelería, coches de servicio, simplifica los trámites en las obras públicas, resulta más ágil para tomar decisiones, permite acometer más inversiones con suficiencia financiera, cuenta con menos interlocutores, pero más cualificados... La gestión del gasto es más racional tras una fusión municipal, que toda Europa ha acometido ya.
Se ha dicho que los pueblos quieren mantener una supuesta identidad ligada al ayuntamiento. Lo dudamos. ¿Es que en el resto de Europa carecen de identidad? ¿Es que alguno de los pueblos que fusionaron ya sus municipios perdió su identidad? No. El sentimiento de pertenencia a un territorio no lo sustenta un edificio administrativo ni los gastos que apareja. La identidad aquí se utiliza como pretexto para esconder otro interés. Para los habitantes supone más pérdida identitaria pertenecer a un Distrito de Interés Comunitario que no respeta ni los límites provinciales. Es el arraigo a la tierra, a sus tradiciones y costumbres lo que genera identidad.
Proyecto León urge a fusionar los municipios leoneses hasta alcanzar un tamaño mínimo de 1000 habitantes en la montaña, y de 5.000 en las riberas y páramos. Es imprescindible además que las ciudades leonesas sumen el máximo de habitantes bajo el mismo municipio. Eso nos da más relevancia a los ojos del resto de los españoles, de los europeos y, si se nos apura, de los asiáticos, que tanta importancia están adquiriendo. Consideramos que plantear las mancomunidades o los distritos allá donde se pueden fusionar ayuntamientos simplificando la administración y facilitando mejores servicios, es un error. Corresponde a la Diputación y a la autonomía promover la fusión municipal, ya que si no lo hacen -con posibilidad de reorganizar nuestro territorio sobre criterios de identidad, históricos, culturales …-, será el Gobierno de España el que lo llevará a cabo y perderemos la oportunidad de realizarla atendiendo a nuestra propia idiosincrasia. Esperemos que la racionalidad y el buen sentido prevalezcan, y hagan de la fusión la mejor herramienta para la regeneración de las instituciones locales.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Un proyecto para León


La crisis parece haber sumido a los leoneses en una espiral de mensajes negativos que amenazan con quebrar el ánimo colectivo. Parece que una vez se constata que no queda dinero para realizar nuevas inversiones, los leoneses quedamos abocados al abandono y la ruina, y algunos lo asumen con una mezcla de resignación y pesimismo.
Nada más lejos de la realidad. El país está sufriendo cambios muy relevantes y León con él. Sin embargo en Proyecto León creemos que esta marea de transformaciones debe ser una oportunidad para llevar a la provincia a una nueva situación más favorable respecto a nuestro entorno. Para alcanzar esa nueva posición competitiva hemos de saber hacia dónde orientar los cambios que se empiezan a registrar.
Proyecto León opina que la reforma de las instituciones públicas es un factor clave para el despegue económico de la provincia. La concentración de ayuntamientos hasta un número razonable, en torno a 50,  con el objetivo de conseguir municipios más grandes, más operativos y autónomos económicamente, es un paso fundamental para el futuro. La conversión de la Diputación de León en un órgano técnico, dirigido por políticos votados expresamente para ello por los ciudadanos es crucial. La Diputación debe ser una institución que desarrolle y adapte las políticas autonómicas, y que fije y defienda el presupuesto que corresponde por superficie y población a la provincia.
Proyecto León apuesta por la constitución del área metropolitana de León de manera efectiva. La capital leonesa es hoy la cuarta población autonómica, cuando en realidad se trata de la segunda ciudad en número de habitantes. La división del conglomerado urbano en varios ayuntamientos debilita a todos ellos y empeora la proyección futura de los leoneses, que viven en una ciudad de una categoría inferior a la real a los ojos de la Junta y del Gobierno Central. León ha de figurar con 200.000 habitantes en todos los foros y hacia esa meta se deben encaminar los esfuerzos.
Un aspecto más que consideramos clave en el desarrollo provincial es la potenciación de Astorga como ciudad de enlace entre Ponferrada y León. El debilitamiento de la urbe asturicense fracciona el mercado leonés y rompe la continuidad poblacional hacia El Bierzo, del que hablaremos en otra ocasión. Astorga debe tener un plan de lanzamiento con soporte provincial y autonómico. Asimismo, La Bañeza es la ciudad de enlace de León con Braganza, por lo que debe tener una consideración especial. La construcción de una vía rápida entre ambas capitales será un revulsivo para todo el corredor entre ellas, y la provincia se integrará con él en los grandes corredores europeos.
Una mirada más a nuestro entorno nos lleva hasta el aeropuerto civil. El aeropuerto de León es un fruto del esfuerzo colectivo de los leoneses, que llevan casi 20 años luchando por su construcción y desarrollo. Lo más difícil de conseguir ya se ha logrado: una terminal suficiente, las pistas y dotaciones técnicas adecuadas, y un tráfico de partida a pesar de las múltiples dificultades con que hay que luchar. Falta lo más sencillo: una gestión adecuada por parte de las instituciones que proporcione vuelos a precios competitivos desde y hacia León. Eso proporcionará a la provincia unos beneficios económicos cuyo alcance todavía no somos capaces de imaginar. Por eso el aeropuerto es una pieza clave en cualquier plan de desarrollo de la provincia de León.
Pero si hemos de agrupar este conjunto de acciones en un solo plan lo más adecuado sería redactar un Plan Estratégico Provincial, que fije los objetivos que deseamos alcanzar y el plazo para llevarlos a cabo. Son muchas las ciudades de nuestro entorno que cuentan con su plan estratégico. La capital leonesa llega tarde a diseñar esta herramienta, pero no así la provincia, que sería pionera en el norte de España.
En definitiva, tenemos que sacarle partido a la crisis y asumirla como un estímulo para diseñar el nuevo futuro económico para la provincia. No dejemos pasar esta oportunidad de salir reforzados de la situación actual.

martes, 27 de septiembre de 2011

Distritos de Interés Comunitario


Desde el año 2008 Proyecto León viene proponiendo una fusión de ayuntamientos en la provincia. A causa de las últimas noticias y declaraciones del Consejero de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, acompañadas de las reacciones de varios de los alcaldes de León, queremos aportar algunas reflexiones al debate.

El gobierno de la Junta de Castilla y León aboga por garantizar la prestación de los servicios municipales mediante la creación de Distritos de Interés Comunitario: un total de 39 en la provincia; pero enfatiza que no se trata de suprimir ningún ayuntamiento, ya que la Junta es consciente de una supuesta carga afectiva e identitaria de cada uno de ellos. Decimos supuesta porque se trata de una apreciación subjetiva que nosotros no hemos detectado más que en algunos de los pueblos de León. La creación de Colegios Rurales Agrupados es un ejemplo de concentración de servicios que no han supuesto ningún tipo de trauma ni ha contribuido a despersonalizar la identidad de ningún pueblo.

Respecto a este planteamiento de ordenación del territorio, tal y como se ha explicado por el consejero, la pretensión pasa por implantar un nivel institucional más en la ya pesada estructura existente. En este momento en la provincia de León nos administramos a través de  juntas vecinales, ayuntamientos, mancomunidades, Consejo Comarcal en el caso del Bierzo y Diputación, además de la Junta y el Gobierno Central. Nada más y nada menos siete niveles administrativos. Si no se suprime ningún ayuntamiento y además se crean Distritos de Interés Comunitario, lo que se establece es un nuevo escalón añadido a los ya existentes. En consecuencia, más gasto, menos racionalización del mismo, más engrose y complejidad de las administraciones… menos eficiencia y menos recursos para los ciudadanos.

Por otro lado, pensamos que “la carga afectiva e identitaria” no la sustentan los entes administrativos, que son edificios donde se resuelven aspectos burocráticos. La verdadera identidad de los municipios de nuestra provincia recae sobre las juntas vecinales –donde sí participan estrechamente los vecinos- como administradoras de los históricos concejos leoneses, que han gestionado con eficacia y funcionalidad desde tiempos remotos sus bienes comunales.  Este sistema de concejo abierto sí dota a los núcleos leoneses de identidad propia. No así los ayuntamientos que, como hemos dicho, son meramente entes administrativos y que, por añadidura, frecuentemente no pueden cumplir con sus obligaciones en prestación de servicios, dejándolas al cargo de las juntas vecinales o de mancomunidades, a pesar de que el art. 2.2 de la LRL establece que “la Junta de Castilla y León garantizará que los municipios dispongan de los medios adecuados y suficientes para el cumplimiento eficaz de sus fines”.
Del presupuesto de gastos municipales, en muchos casos, entre un 70% y un 80%  se diluye en dos capítulos: gastos de personal (alcalde, concejales, secretario…) y gastos corrientes (desde la luz del edificio hasta el ordenador o las fotocopias realizadas en el mismo). Todo esto antes de prestar servicios a la población.  Sin embargo, tras cubrir esos capítulos, muchos ayuntamientos no disponen ya de los fondos necesarios para prestar los servicios a los que la Ley, insistimos, obliga. Delegan entonces sus funciones en las juntas vecinales, que son las que asumen la responsabilidad sin que tengan obligación alguna. Por otro lado, la creación de mancomunidades de municipios, cuyo fin es prestar servicios municipales, vuelve a poner de manifiesto la quiebra operativa de muchos ayuntamientos. Aunando las dos situaciones, lo que se deduce es que existen numerosos municipios que en la actualidad no son viables económicamente y que suponen un gasto excesivo que repercute sobre el administrado: en consecuencia deben suprimirse.

Para eliminar las últimas dudas y excusas la Ley 1/1998, de 4 de junio, de Régimen Local de Castilla y León en su Título II, artículo 11 punto 1 establece que la creación de un municipio por fusión de otros limítrofes se podrá cuando de forma separada carezcan de capacidad o recursos suficientes para atender los servicios mínimos exigidos por Ley, cuando sus núcleos de población se confundan como consecuencia del desarrollo urbanístico (León y su alfoz) y por cualquier otro motivo (económico, administrativo, etc.) que pudiera hacerla necesaria. Es claro, pues, que la propia Ley recoge unas premisas para la fusión de ayuntamientos que en el momento actual se cumplen. Otra cosa es que quien tiene la potestad para provocarlo o imponerlo abdique de sus deberes de gobierno.

Uno de los argumentos utilizados por algunos alcaldes en contra de la fusión de ayuntamientos es una supuesta incomodidad para los ciudadanos mayores y sin vehículo que deberían desplazarse para “arreglar un papel”. Ante esto debemos decir que actualmente, con la excepción de los habitantes del núcleo donde se ubica el edificio del ayuntamiento, todos se desplazan para acceder a él. Es decir, que de los 1.388 núcleos leoneses, los habitantes de 1.177 que no son sede municipal, han de utilizar un vehículo. En todo caso, el transporte a la demanda resuelve eficazmente esta necesidad.

En cuanto a la dificultad para dar con una fórmula equitativa de fusión, pensamos que no es tan complejo. Los parámetros pueden estar basados en factores comunes entre municipios: culturales, históricos, agrícolas, ganaderos, comarcales, de ruralidad, de urbanidad, que dispongan de vías de comunicación que les unan, que compartan costumbres, usos, etc. Proyecto León ha realizado dos mapas con dos propuestas diferentes, pero puede haber muchas más.

Resumiendo: la creación de Distritos de Interés Comunitario, sin suprimir ayuntamientos, traerá consigo el mantenimiento de las estructuras actuales y su engrosamiento, más cargos políticos y menos racionalización del gasto, cuando el fin primordial ha de ser mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Como corolario, ante este énfasis conservador de concejales y alcaldes dejamos en el aire un par de preguntas: ¿cuánto dejaría de percibir cada partido político en las convocatorias electorales por la reducción de concejales debido a la supresión de numerosos municipios? ¿No será esa una de las razones, quizá la más importante, por las que existe tanta resistencia a eliminar sedes administrativas inoperantes?


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