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jueves, 8 de diciembre de 2011

La necesidad de un Plan Estratégico

A estas alturas ya nadie ignora que estamos inmersos en una profunda crisis que afecta a España y con especial crudeza, a nuestra provincia: carbón, agricultura y ganadería, sector industrial, autónomos… También es universalmente aceptado que, para salir de la crisis, un elemento necesario e imprescindible es la buena gestión por parte de las instituciones; pero si en el caso de León la buena gestión es necesaria, ni mucho menos es suficiente. Esta provincia, ya antes de la crisis mundial, tenía su profunda crisis estructural y su posición era muy desfavorable por factores como la despoblación, la baja actividad económica y la clamorosa falta de liderazgo político-social. Estos elementos regresivos siguen estando de actualidad y por eso no es suficiente una buena gestión, sino que hay que hacer algo más para resolver esas carencias estructurales. Es imprescindible considerar esta crisis como el momento oportuno para optimizar las estructuras, ordenar los recursos y canalizarlos en la dirección adecuada a fin de prepararnos para salir de ella especialmente reforzados y no debilitados.

En Proyecto León pensamos que es prioritaria la elaboración de un Plan Estratégico para nuestra provincia: nuestro Plan Estratégico. Debemos decidir hacia dónde dirigir el “barco”, es decir, marcar los objetivos hacia los que encaminar nuestros esfuerzos. Una vez tomada esta trascendental decisión, hemos de remar todos al compás y sin descanso para que “el barco” se mueva lo más rápidamente posible. Ahí sí encajarían eslóganes como “Vamos León” y otros voluntarismos semejantes.

Para realizar un Plan Estratégico como el que proponemos, se deben llevar a cabo una serie de pasos que exponemos a continuación:
  • Conocer lo más exactamente nuestra situación actual bajo el prisma de la calidad de vida, es decir, realizar un análisis profundo de nuestra demografía, medio físico, medio cultural, infraestructuras, estructura económica, potencial tecnológico, etc.
  • Definir muy bien a las personas e instituciones a quienes va dirigido y con las que se cuenta para avanzar. Los ciudadanos leoneses tenemos a nuestro favor una idiosincrasia especial a la que debemos sacar partido aunando los esfuerzos de todos para conseguir nuestras metas.
  • Conocer en profundidad el entorno exterior del territorio y su comportamiento, o sea, quiénes y cómo nos pueden ayudar a mover el “barco”, aportándonos recursos o adquiriendo lo que nosotros generamos. Saber, en fin, en qué nos pueden ayudar y cómo podemos ayudarles nosotros a ellos.
  • Ese conocimiento estructurado nos permitirá analizar nuestras debilidades y amenazas y sobre todo, nuestras  fortalezas y oportunidades (lo que los técnicos llaman análisis DAFO).
  • Con todo lo anterior en la balanza podemos decidir qué queremos ser o qué queremos que sea nuestro territorio en el futuro.
  • Se debe, además, definir la estrategia a seguir para alcanzar los objetivos marcados.
  • Por último, es imprescindible realizar un seguimiento de los resultados. Por este motivo los objetivos han de ser por necesidad medibles y se comprobará  periódicamente su progreso y la idoneidad de la estrategia, introduciendo modificaciones si fueran precisas.

Aportaremos ahora algunos puntos de reflexión para avalar los argumentos que estamos exponiendo: uno de los problemas estructurales de la provincia de León, quizás el más importante, es el descenso demográfico, la despoblación, especialmente en el medio rural. Las causas para que se produzca ese fenómeno las podemos resumir en dos: carencia de servicios y debilidad de la actividad económica, que vamos a considerar independientes, aunque tengan cierta correlación.

La falta de servicios suficientes se da sobre todo en el medio rural. Los ayuntamientos, que tienen obligación de prestarlos, son en general, tan pequeños y débiles (existen 211 en la provincia para una población que no llega al medio millón de habitantes) que no pueden acometerlos en la cantidad y calidad que nuestro modo de vida actual requiere y las propias leyes estipulan. Ya tenemos aquí un problema -hoy muy de actualidad- para reflexionar.

En cuanto a la actividad económica provincial, recordemos algunos datos: La población de León entre 15 y 64 años, a 1 de enero de 2010, era de 323.336 personas, un 3,6% menos sobre el total que la media española debido a nuestro mayor grado de envejecimiento. De estas personas, a 31 de diciembre de 2010  cotizaban a la seguridad social 164.185, es decir, que solamente están en actividad laboral el 50,8% de las mismas, que son también un 3,6% menos que la media española, que a su vez es de las más bajas de Europa. Si alcanzásemos la media de España, tendríamos 11.640 personas más con actividad económica que, suponiendo  que ganasen 1.000 €/mes de media, es decir, 14.000 €/año, supondrían un ingreso adicional para la provincia de 163 millones de euros. Y esto no es un subsidio exterior, sino un producto que generaríamos nosotros mismos. Esa inyección económica fijaría población y sería un gran impulso para el consumo y también para salir de la crisis.

Tenemos una provincia extensa y de población dispersa, y las soluciones que se planteen tienen que tener en cuenta esta característica; para desarrollar León no debemos potenciar solamente una o dos ciudades o solamente algunas cabeceras comarcales, sino que se debe impulsar todo el conjunto.
Debemos ir rechazando la idea, bastante generalizada, de que son las instituciones estatales y autonómicas a quienes corresponde resolvernos los problemas. Desde este punto de vista, los fondos de cohesión son una ayuda y no una solución, por lo que estamos obligados a pensar que esa solución la tenemos que aportar nosotros mismos.

Para Proyecto León, el Plan Estratégico debe ayudar a estimular a las empresas locales, a los emprendedores, a crear una fuerza laboral experimentada, a atraer empresas de fuera interesadas en nuestras potencialidades y recursos, y crear con todo ello ventajas competitivas a largo plazo.

Desde nuestro grupo de opinión, esperamos que las autoridades sepan recoger el mensaje y ponerlo en valor, y que la sociedad leonesa tome conciencia de que, si cualquier momento es bueno para empujar todos en la dirección adecuada, éste lo es en especial. La herramienta para lograrlo es la elaboración y aplicación de un Plan Estratégico.

domingo, 30 de octubre de 2011

El Aeropuerto de León: Un servicio público básico.

En España existen en la actualidad 47 aeropuertos gestionados por AENA. Según la memoria de 2010 de esta compañía, solo en 10 de ellos el resultado de explotación ha sido positivo; por lo tanto los 37 restantes han sido deficitarios, es decir, el 78%. Los aeropuertos de Barajas y El Prat son los que presentan un mayor déficit pese a ser los que mayor número de pasajeros gestionan. El motivo principal de estas pérdidas se justifica en la amortización de las inversiones que se han realizado en la Terminal 4 (Barajas) y en la Terminal 1 (El Prat), que han supuesto un desembolso aproximado de 11.000 millones de euros. Estas obras entran dentro de los planes de expansión y modernización de los aeropuertos y se asumen con naturalidad aunque sus resultados de cuentas sean negativos.

Lógicamente, nadie se plantearía la supresión de estos dos aeropuertos pese a ser deficitarios.

No es nuevo que las mejoras en infraestructuras leonesas reciban cada cierto tiempo los embates de instituciones o personajes de la vida pública castellana. Ahora le toca a nuestra instalación aeroportuaria. Recientemente el PSOE, el PP y la Cámara de Comercio de Valladolid, en perfecta armonía se han conjugado para lanzar otra andanada contra el Aeropuerto de León y, por extensión, contra los de Burgos y Salamanca.

El argumento utilizado para este planteamiento es torpe, simple y fácilmente rebatible: ante la escasez de recursos, los que hay tienen que destinarse sólo al aeropuerto de Villanubla (recordemos que también es altamente deficitario).

Ante la cuenta de resultados negativa que presentan la mayoría de los aeropuertos, si alguien decidiera seguir las recomendaciones de estos representantes públicos, España sería un desierto aeroportuario.

La configuración centrípeta de esta autonomía, unida a la patológica obsesión centralizadora por parte de sus dirigentes políticos, contribuye de manera definitiva a entorpecer cualquier proyecto de desarrollo económico fuera de las fronteras que establecen quienes, por definición, debería de representarnos a todos. Quizás sea esta irracional visión egocéntrica la que impida comprender que en el desarrollo económico equilibrado de las regiones debe haber complementariedad en lugar de competencia, que hay mercado para todos si existe buena gestión y que no hay que suprimir sino potenciar con racionalidad y equilibrio.

Cuestionando la necesidad de tener varios aeropuertos en la comunidad, se podría considerar que precisamente Villanubla es el menos necesario de los cuatro de la comunidad. Está situado a unos 200 kilómetros del aeropuerto de Barajas y perfectamente comunicado con él mediante AVE y autovía. El de León sin embargo, presenta un enclave geográfico central respecto a todo el noroeste peninsular y una oferta de vuelos claramente diferenciada respecto al resto de aeropuertos que le rodean. Una razón más para potenciarlo es la inclusión de León en el trazado del Arco Atlántico perteneciente a la Red Transeuropea de Transporte de Mercancías.

En Proyecto León, sin embargo, pensamos que los aeropuertos son necesarios, incluido el de Villanubla, a pesar de que los cuarto de esta comunidad se encuentran en la misma situación deficitaria que Barajas y El Prat.

Estamos hablando de infraestructuras que aportan un servicio a la población, dinamizan la economía turística y empresarial de su entorno, crean puestos de trabajo directos e indirectos y, por lo tanto, riqueza. Un servicio es una actividad llevada a cabo por la Administración Pública, o bajo un cierto control y regulación de ésta, destinado a satisfacer las necesidades de la colectividad. Lo deseable sería que dichos servicios fueran rentables, pero la realidad es que prácticamente ninguno lo es. Sirvan de ejemplo autobuses, metro, trenes... Sin embargo nadie se plantea su supresión.

Por lo tanto el planteamiento reductor es absurdo. Suprimir los servicios sólo por el hecho de ser deficitarios nos llevaría a cuestionarnos qué beneficio económico se obtiene de una autovía, de un hospital, de los colegios públicos o de los centros penitenciarios y, por supuesto, podríamos cuestionar los beneficios o déficits de las Administraciones Públicas. Ello, seguramente, nos haría determinar que, como ninguna de ellas es rentable, deberían ser eliminadas; sin más.

¿Cuál es, por tanto, el objetivo del aeropuerto? Como en todos los servicios, el objetivo debe centrarse en aprovechar las actividades económicas y las sinergias que estas infraestructuras generan a su alrededor. El aeropuerto no tiene por qué ser rentable por sí mismo, pero sí debe constituirse en núcleo generador de economía. Esto no significa que haya que descuidar su gestión. Bien al contrario, la búsqueda de la ponderación entre el servicio prestado y su coste debe ser una constante por parte de sus administradores.

En resumen: un aeropuerto es un instrumento prestador de un servicio público y, por consiguiente, no debe tener como única meta el beneficio contable sino la propia prestación de ese servicio.

Según los informes de AENA, los aeropuertos que registran un incremento del número de pasajeros han pasado por la implantación de líneas de bajo coste. Estas compañías ofertan sus servicios a cambio de ayudas públicas, por lo que sus precios son altamente competitivos, lo que favorece el aumento del número de usuarios. Esta situación se dio en el Aeropuerto de León; así, mientras operó Lagun Air con unos precios muy competitivos, fue el que -proporcionalmente al número de habitantes- más aumentó la cifra de pasajeros de toda España.

A todo lo anterior hay que añadir que, según un reciente estudio, la implantación de Compañías de Bajo Coste (CBC) ha sido un gran revulsivo para muchos aeropuertos que han aumentado espectacularmente sus cifras de pasajeros. Casi un 60% de la población que utiliza el avión como medio de transporte realiza sus desplazamientos en CBC. No parece, pues, descabellado que los esfuerzos de nuestras Administraciones Públicas vayan dirigidos a captar el asentamiento de este tipo de empresas.

En el momento actual, Ryanair está recibiendo una media de 3 millones de euros de la Junta de Castilla y León para que oferte vuelos a bajo coste. Además, como consecuencia de la gestión centralizadora de la Junta, Villanubla recibe pasajeros del resto de provincias, como el Club de los 60, que están obligados a coger los vuelos en este aeródromo.

En Proyecto León pensamos que no se trata de ir suprimiendo servicios en los que ya hay invertido un gran capital, sin de gestionarlos con eficiencia y desarrollar todo el potencial que tienen estas infraestructuras de primer nivel con el objetivo irrenunciable de reducir lo más posible ese déficit que ahora presentan. Esta gestión incluye, lógicamente, disponer de las ayudas necesarias que las instituciones públicas deben aportar para hacer viables estos servicios básicos. Vemos continuamente cómo se subvencionan con fondos públicos todo tipo de empresas, incluso privadas (sirva Renault como ejemplo) y se facilita su asentamiento con el fin de crear riqueza y puestos de trabajo en su entorno.

Los servicios aeroportuarios no deben de ser menos. Y León no ha de ser una excepción.

El estatismo que desde hace varios años mantiene el Consorcio (formado por la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de la capital y la Junta de Castilla y León), y las deudas mantenidas en el tiempo con las compañías aéreas, han contribuido a dejar el Aeropuerto de León bajo mínimos, con la única operatividad de una compañía que, al no tener competencia, ha elevado los precios hasta hacerlos prohibitivos.

Es, por tanto, responsabilidad del Consorcio del Aeropuerto y de la Junta de Castilla y León potenciar el mismo y conseguir compañías de bajo coste que operen desde el Aeródromo leonés con la meta final de potenciar la economía de la provincia. No debemos dejar pasar la extraordinaria oportunidad de desarrollo socioeconómico que nos brindan estas infraestructuras públicas de primer nivel que ya se han convertido en básicas.

martes, 27 de septiembre de 2011

El espacio "Hablamos de León" de Punto Radio entrevista a Proyecto León

El pasado 8 de septiembre estuvimos en Punto Radio hablando sobre el proyecto de fusión de municipios que llevamos elaborando desde el 2008.




Gracias a todo el equipo.

Distritos de Interés Comunitario


Desde el año 2008 Proyecto León viene proponiendo una fusión de ayuntamientos en la provincia. A causa de las últimas noticias y declaraciones del Consejero de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, acompañadas de las reacciones de varios de los alcaldes de León, queremos aportar algunas reflexiones al debate.

El gobierno de la Junta de Castilla y León aboga por garantizar la prestación de los servicios municipales mediante la creación de Distritos de Interés Comunitario: un total de 39 en la provincia; pero enfatiza que no se trata de suprimir ningún ayuntamiento, ya que la Junta es consciente de una supuesta carga afectiva e identitaria de cada uno de ellos. Decimos supuesta porque se trata de una apreciación subjetiva que nosotros no hemos detectado más que en algunos de los pueblos de León. La creación de Colegios Rurales Agrupados es un ejemplo de concentración de servicios que no han supuesto ningún tipo de trauma ni ha contribuido a despersonalizar la identidad de ningún pueblo.

Respecto a este planteamiento de ordenación del territorio, tal y como se ha explicado por el consejero, la pretensión pasa por implantar un nivel institucional más en la ya pesada estructura existente. En este momento en la provincia de León nos administramos a través de  juntas vecinales, ayuntamientos, mancomunidades, Consejo Comarcal en el caso del Bierzo y Diputación, además de la Junta y el Gobierno Central. Nada más y nada menos siete niveles administrativos. Si no se suprime ningún ayuntamiento y además se crean Distritos de Interés Comunitario, lo que se establece es un nuevo escalón añadido a los ya existentes. En consecuencia, más gasto, menos racionalización del mismo, más engrose y complejidad de las administraciones… menos eficiencia y menos recursos para los ciudadanos.

Por otro lado, pensamos que “la carga afectiva e identitaria” no la sustentan los entes administrativos, que son edificios donde se resuelven aspectos burocráticos. La verdadera identidad de los municipios de nuestra provincia recae sobre las juntas vecinales –donde sí participan estrechamente los vecinos- como administradoras de los históricos concejos leoneses, que han gestionado con eficacia y funcionalidad desde tiempos remotos sus bienes comunales.  Este sistema de concejo abierto sí dota a los núcleos leoneses de identidad propia. No así los ayuntamientos que, como hemos dicho, son meramente entes administrativos y que, por añadidura, frecuentemente no pueden cumplir con sus obligaciones en prestación de servicios, dejándolas al cargo de las juntas vecinales o de mancomunidades, a pesar de que el art. 2.2 de la LRL establece que “la Junta de Castilla y León garantizará que los municipios dispongan de los medios adecuados y suficientes para el cumplimiento eficaz de sus fines”.
Del presupuesto de gastos municipales, en muchos casos, entre un 70% y un 80%  se diluye en dos capítulos: gastos de personal (alcalde, concejales, secretario…) y gastos corrientes (desde la luz del edificio hasta el ordenador o las fotocopias realizadas en el mismo). Todo esto antes de prestar servicios a la población.  Sin embargo, tras cubrir esos capítulos, muchos ayuntamientos no disponen ya de los fondos necesarios para prestar los servicios a los que la Ley, insistimos, obliga. Delegan entonces sus funciones en las juntas vecinales, que son las que asumen la responsabilidad sin que tengan obligación alguna. Por otro lado, la creación de mancomunidades de municipios, cuyo fin es prestar servicios municipales, vuelve a poner de manifiesto la quiebra operativa de muchos ayuntamientos. Aunando las dos situaciones, lo que se deduce es que existen numerosos municipios que en la actualidad no son viables económicamente y que suponen un gasto excesivo que repercute sobre el administrado: en consecuencia deben suprimirse.

Para eliminar las últimas dudas y excusas la Ley 1/1998, de 4 de junio, de Régimen Local de Castilla y León en su Título II, artículo 11 punto 1 establece que la creación de un municipio por fusión de otros limítrofes se podrá cuando de forma separada carezcan de capacidad o recursos suficientes para atender los servicios mínimos exigidos por Ley, cuando sus núcleos de población se confundan como consecuencia del desarrollo urbanístico (León y su alfoz) y por cualquier otro motivo (económico, administrativo, etc.) que pudiera hacerla necesaria. Es claro, pues, que la propia Ley recoge unas premisas para la fusión de ayuntamientos que en el momento actual se cumplen. Otra cosa es que quien tiene la potestad para provocarlo o imponerlo abdique de sus deberes de gobierno.

Uno de los argumentos utilizados por algunos alcaldes en contra de la fusión de ayuntamientos es una supuesta incomodidad para los ciudadanos mayores y sin vehículo que deberían desplazarse para “arreglar un papel”. Ante esto debemos decir que actualmente, con la excepción de los habitantes del núcleo donde se ubica el edificio del ayuntamiento, todos se desplazan para acceder a él. Es decir, que de los 1.388 núcleos leoneses, los habitantes de 1.177 que no son sede municipal, han de utilizar un vehículo. En todo caso, el transporte a la demanda resuelve eficazmente esta necesidad.

En cuanto a la dificultad para dar con una fórmula equitativa de fusión, pensamos que no es tan complejo. Los parámetros pueden estar basados en factores comunes entre municipios: culturales, históricos, agrícolas, ganaderos, comarcales, de ruralidad, de urbanidad, que dispongan de vías de comunicación que les unan, que compartan costumbres, usos, etc. Proyecto León ha realizado dos mapas con dos propuestas diferentes, pero puede haber muchas más.

Resumiendo: la creación de Distritos de Interés Comunitario, sin suprimir ayuntamientos, traerá consigo el mantenimiento de las estructuras actuales y su engrosamiento, más cargos políticos y menos racionalización del gasto, cuando el fin primordial ha de ser mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Como corolario, ante este énfasis conservador de concejales y alcaldes dejamos en el aire un par de preguntas: ¿cuánto dejaría de percibir cada partido político en las convocatorias electorales por la reducción de concejales debido a la supresión de numerosos municipios? ¿No será esa una de las razones, quizá la más importante, por las que existe tanta resistencia a eliminar sedes administrativas inoperantes?


viernes, 16 de septiembre de 2011

El magazine "León es así" de La 8 entrevista a Proyecto León

Recientemente el equipo del magazine León es Así nos hizo una entrevista para dar nuestra opinión sobre la fusión de ayuntamientos.




Gracias a todo el equipo por su buen hacer y su profesionalidad.

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Entrevista en la Cadena SER a Proyecto León

Compartimos la entrevista que han hecho a Proyecto León en la Cadena Ser. Nuestros compañeros Anselmo Reguera y Javier Callado han contestad...

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