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viernes, 15 de junio de 2012

Aeropuertos militares de Villanubla y León


El debate lanzado por el alcalde de Valladolid, el señor León de la Riva, sobre la necesidad de concentrar las subvenciones dedicadas al tráfico aéreo autonómico sobre su aeropuerto parece obedecer a razones de urgencia. De hecho la ofensiva se ha promovido con especial dedicación e intensidad desde hace un año aproximadamente, momento en que se ha confirmado que la terminal de León mantenía sustancialmente el pasaje -a pesar de la crisis, de la inactividad del consorcio leonés para promocionarlo y de la inhibición de la Junta para potenciarlo como se demuestra con los vuelos de los leoneses del Club de los 60, obligados a hacerlo desde Villanubla.
Esta urgencia de las autoridades de Valladolid por eliminar aeropuertos competidores puede tener que ver con una vertiente poco conocida, pero que incide sobre el futuro de cada una de las instalaciones de la autonomía. Tres de los aeropuertos se sustentan parcialmente en su uso mixto: civil y militar. Esto permite compartir los gastos de mantenimiento y las inversiones, lo que alivia la carga económica sobre Aena.
El Ministerio de Defensa se asignó un presupuesto del 8,8% menos que en 2011 y el Ejército del Aire asumió una contracción del 8,58% en 2012. Esta merma está en el origen de la restructuración  y planificación del nuevo mapa  de bases aéreas militares, lo que implicará el cierre de varias más pronto que tarde. Hemos asistido a esta reorganización en el Ministerio de Defensa con el polvorín de La Seca (León) o con la Escuela de Suboficiales de Talarn (Lérida) y va a extenderse a otras instalacione. En el caso del Ejército del Aire uno de los centros con clausura muy probable es el de Villanubla. Eso explica las escasas inversiones que esta vetusta base ha recibido los últimos años.
El previsible abandono del aeropuerto militar vallisoletano dejaría recaer los gastos de mantenimiento de la enorme pista y anejos sobre el aeropuerto civil en exclusiva, haciéndolo carísimo y desventajoso. Mucho más si otros, como en el caso de León, han demostrado que pueden acoger más pasaje en aquellos segmentos en que han operado en igualdad de condiciones.
En Proyecto León opinamos que probablemente hay una relación directa entre el posible cierre del aeropuerto militar de Villanubla y la ofensiva de las autoridades vallisoletanas contra Aeropuerto civil de León y a favor de la concentración de las subvenciones en Olid.
Hay que tener en cuenta que La Virgen del Camino cuenta  con instalaciones suficientes para asumir la actividad de la pista castellana a un menor coste llegado el caso. De no conseguir estos dos objetivos, el lobby vallisoletano  podría verse en dificultades para defender la continuidad de la instalación civil, a pesar de la callada colaboración de la Junta.
Por esta razón animamos a las autoridades leonesas a no decaer en la defensa de los intereses de León y potenciar el uso del Aeropuerto de La Virgen del Camino, una instalación que con un consorcio de promoción bien dirigido está en condiciones de concentrar un nutrido tráfico aéreo.
Es imprescindible para el Aeropuerto de León la implantación de compañías de bajo coste que supongan una competencia para otros operadores.
León tiene potencial para constituirse en el aeropuerto civil de referencia en el noroeste interior de España por su centralidad (rodeado de zonas pobladas y ciudades intermedias), por la accesibilidad de sus instalaciones (al lado de la red de autovías), por su cercanía a otros modos de transporte que llegan a la ciudad leonesa (autobús y ferrocarril de  velocidad alta a sólo quince minutos), por su capacidad para operar con comodidad y rapidez con el pasaje (sin largas esperas ni largos recorridos en la instalación), por sus días de cielo despejado (muchos más que Villanubla o Ranón) y por el ahorro de los operadores en combustible al estar a más altura sobre el nivel del mar, punto fundamental también para el Ejército del Aire, que reducirá su presupuesto de gasto en combustible durante este año en un 30,25%.
El Aeropuerto de León sólo necesita compromiso de las autoridades y una buena gestión del Consorcio para convertirse en uno de los motores principales de la economía provincial. Los ciudadanos de esta tierra no debemos perder esta oportunidad de desarrollo.

jueves, 10 de mayo de 2012

Fusión frente a mancomunidad municipal


El 27 de abril de 2012 el Ministro de Economía y Competitividad anunció que el Gobierno abordará en un breve plazo la reforma de las administraciones públicas. Hizo hincapié en el elevado número de ayuntamientos que presenta la geografía española y la necesidad de acometer su reorganización con un objetivo: reducir gastos y mejorar los servicios públicos.
En este contexto Proyecto León aprueba la actividad desplegada por la Junta de Castilla y León en favor de garantizar la prestación de servicios a los ciudadanos de las áreas rurales. Sin embargo la fórmula escogida para dar satisfacción a esta inquietud no nos parece la adecuada. Como es conocido, Proyecto León viene subrayando desde 2009 la necesidad de reordenar el mapa municipal provincial con este mismo fin: dedicar los recursos públicos a prestar servicios a los ciudadanos en vez de perderlos en una ineficaz burocracia y fragmentación presupuestaria que convierte cada pequeño municipio en una mal financiada, desgobernada y empobrecida taifa. Y decimos esto porque creemos que buena parte de la riqueza de los ciudadanos europeos reside en la calidad de los servicios públicos que reciben.
La Junta de Castilla y León pretende mancomunar buena parte de los servicios, puesto que la mayoría de los 2.200 municipios de la autonomía son entidades sin capacidad para prestarlos. Según las informaciones provenientes de la propia Junta, su pretensión pasa por mantener las mancomunidades que ya existen y que delatan que esta iniciativa llega tarde. Asume además que en este marco de profunda crisis económica e institucional, se creen nuevas entidades –Distritos de Interés Comunitario-, con nuevos empleados, nueva papelería, nuevos cargos, nuevos locales y oficinas, nuevos teléfonos... En Proyecto León no somos capaces de entender este empeño en añadir una nueva administración, mucho menos en un momento en que hay menos dinero para los servicios públicos.
Nuestro grupo siempre ha sostenido que la fusión de ayuntamientos es la medida óptima, ya que esta reorganización es suficiente para poder prescindir de los nuevos distritos y de las actuales mancomunidades, que reporta una reducción inmediata de oficinas, teléfonos, locales, empleados, cargos políticos, gastos en papelería, coches de servicio, simplifica los trámites en las obras públicas, resulta más ágil para tomar decisiones, permite acometer más inversiones con suficiencia financiera, cuenta con menos interlocutores, pero más cualificados... La gestión del gasto es más racional tras una fusión municipal, que toda Europa ha acometido ya.
Se ha dicho que los pueblos quieren mantener una supuesta identidad ligada al ayuntamiento. Lo dudamos. ¿Es que en el resto de Europa carecen de identidad? ¿Es que alguno de los pueblos que fusionaron ya sus municipios perdió su identidad? No. El sentimiento de pertenencia a un territorio no lo sustenta un edificio administrativo ni los gastos que apareja. La identidad aquí se utiliza como pretexto para esconder otro interés. Para los habitantes supone más pérdida identitaria pertenecer a un Distrito de Interés Comunitario que no respeta ni los límites provinciales. Es el arraigo a la tierra, a sus tradiciones y costumbres lo que genera identidad.
Proyecto León urge a fusionar los municipios leoneses hasta alcanzar un tamaño mínimo de 1000 habitantes en la montaña, y de 5.000 en las riberas y páramos. Es imprescindible además que las ciudades leonesas sumen el máximo de habitantes bajo el mismo municipio. Eso nos da más relevancia a los ojos del resto de los españoles, de los europeos y, si se nos apura, de los asiáticos, que tanta importancia están adquiriendo. Consideramos que plantear las mancomunidades o los distritos allá donde se pueden fusionar ayuntamientos simplificando la administración y facilitando mejores servicios, es un error. Corresponde a la Diputación y a la autonomía promover la fusión municipal, ya que si no lo hacen -con posibilidad de reorganizar nuestro territorio sobre criterios de identidad, históricos, culturales …-, será el Gobierno de España el que lo llevará a cabo y perderemos la oportunidad de realizarla atendiendo a nuestra propia idiosincrasia. Esperemos que la racionalidad y el buen sentido prevalezcan, y hagan de la fusión la mejor herramienta para la regeneración de las instituciones locales.

martes, 20 de marzo de 2012

Distritos ¿de Interés Comunitario?

La Junta de Castilla y León ha puesto en marcha un plan de ordenación del territorio de la comunidad, creando los llamados Distritos de Interés Comunitario. Tal y como se deduce de las informaciones que se han hecho públicas, éstos  vienen a sustituir a las actuales mancomunidades de municipios, refundiendo sus zonas de influencia y dándoles otra denominación.
La realidad de la provincia de León está marcada por el pequeño tamaño de la mayoría de nuestros 211 municipios. Esta distribución municipal no permite aplicar economías de escala y, por tanto, no se pueden prestar los servicios que corresponden y que necesitan sus vecinos. Proyecto León ha trabajado durante más de tres años en dos modelos de organización territorial: uno, que preserva las áreas rurales separadas de las netamente urbanas, fusionando los municipios para obtener la cuarta parte de los existentes en la provincia; otro, todavía más ambicioso, tomando las cabeceras comarcales como núcleo aglutinador de servicios, con lo que se obtuvimos un total de 23 ayuntamientos una vez hecha la refundición.
 Aunque los dos modelos no dejan de ser meras propuestas, consideramos que están fundamentados en la racionalidad. Se obtendría por un lado más organización y eficiencia en el gasto de las administraciones públicas y por otro una respuesta de aprobación en los ciudadanos, que se sentirían plenamente identificados con su comarca natural.
Las conclusiones vertidas desde la Junta de Castilla y León en su informe de enero de 2012, creado a iniciativa propia sobre Población y Poblamiento en Castilla y León, no dejan de ser sorprendentes. Abogan por la creación de los Distritos de Interés Comunitario (DIC), extendiéndolos incluso fuera de los límites provinciales. Esta nueva configuración no contempla en ningún caso las fusiones de ayuntamientos, salvo que alguno lo solicite voluntariamente. Con ello ni se simplifica el armazón administrativo en áreas que han quedado despobladas, ni se aporta capacidad operativa a los ayuntamientos, que siguen dependiendo de una suerte de mancomunidades bautizadas con otro nombre.
Desde Proyecto León pensamos que los DIC van a constituir un nuevo escalón administrativo añadido a los que ya existen: Juntas Vecinales, Ayuntamientos, Mancomunidades, Consejos Comarcales, Diputaciones, Junta de Castilla y León, y Gobierno Central. En el mejor de los casos supondrá el mantenimiento de la misma estructura, suponiendo que los distritos vengan a remplazar a todas las mancomunidades. La racionalización en el gasto, por tanto, no deja de ser meramente declarativa por parte de la Junta de Castilla y León, ya que no vemos reducción alguna del entramado administrativo y del coste que conlleva.
Por otra parte, que los DIC puedan extenderse más allá de los ámbitos provinciales nos hace pensar que un objetivo subliminal de la Junta es el de difuminar los límites de unos territorios que, por la idiosincrasia y los derechos históricos de las dos regiones que forman esta comunidad, son diferentes. Creemos que la propuesta entraña la utilización de estos DIC como una herramienta más para confundirlos. En Proyecto León cuestionamos además cómo se van a resolver ciertas dificultades que conllevará la creación de estas nuevas entidades: ¿cómo se van a financiar estos distritos si son multiprovinciales? ¿En función de qué baremos se van a realizar los presupuestos? ¿Qué papel tendrían las diputaciones en esos casos? ¿Actuarían de forma proporcional al número de habitantes que aporte cada provincia? ¿Cómo afectarían los DIC a las áreas sanitarias, educativas o de otras dotaciones ya establecidas?
Ante todos esos interrogantes, la opinión de Proyecto León es que la creación de los mencionados DIC viene a degradar aún más una situación ya complicada por la despoblación. Se va a intentar diluir el sentimiento de pertenencia de los habitantes al territorio por lo que éstos no se identificarán con los distritos; no se racionaliza el gasto ya que los DIC vienen a sustituir, en el mejor de los casos, a las mancomunidades ya existentes; no se reducen microayuntamientos que son el foco de buena parte del gasto administrativo municipal y, además, habrá que adoptar nuevas medidas de financiación que probablemente generen problemas añadidos en la situación económica actual.
En conclusión, desde nuestro grupo de opinión creemos que lo más eficiente sería organizar el territorio mediante fusiones municipales sobre las cabeceras comarcales, tal y como plantea el gobierno gallego. En la provincia de León podrían ser aproximadamente 23, aunque existen otras posibles cabeceras sobre las que fusionar. En cualquier caso los nuevos municipios respetarían el sentimiento de pertenencia de la población, que se identifica plenamente con las comarcas así establecidas, reducirían gastos por agrupar más beneficiarios para cada servicio y no generarían ningún conflicto por no incluir dentro de ellos poblaciones de otras provincias.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Un proyecto para León


La crisis parece haber sumido a los leoneses en una espiral de mensajes negativos que amenazan con quebrar el ánimo colectivo. Parece que una vez se constata que no queda dinero para realizar nuevas inversiones, los leoneses quedamos abocados al abandono y la ruina, y algunos lo asumen con una mezcla de resignación y pesimismo.
Nada más lejos de la realidad. El país está sufriendo cambios muy relevantes y León con él. Sin embargo en Proyecto León creemos que esta marea de transformaciones debe ser una oportunidad para llevar a la provincia a una nueva situación más favorable respecto a nuestro entorno. Para alcanzar esa nueva posición competitiva hemos de saber hacia dónde orientar los cambios que se empiezan a registrar.
Proyecto León opina que la reforma de las instituciones públicas es un factor clave para el despegue económico de la provincia. La concentración de ayuntamientos hasta un número razonable, en torno a 50,  con el objetivo de conseguir municipios más grandes, más operativos y autónomos económicamente, es un paso fundamental para el futuro. La conversión de la Diputación de León en un órgano técnico, dirigido por políticos votados expresamente para ello por los ciudadanos es crucial. La Diputación debe ser una institución que desarrolle y adapte las políticas autonómicas, y que fije y defienda el presupuesto que corresponde por superficie y población a la provincia.
Proyecto León apuesta por la constitución del área metropolitana de León de manera efectiva. La capital leonesa es hoy la cuarta población autonómica, cuando en realidad se trata de la segunda ciudad en número de habitantes. La división del conglomerado urbano en varios ayuntamientos debilita a todos ellos y empeora la proyección futura de los leoneses, que viven en una ciudad de una categoría inferior a la real a los ojos de la Junta y del Gobierno Central. León ha de figurar con 200.000 habitantes en todos los foros y hacia esa meta se deben encaminar los esfuerzos.
Un aspecto más que consideramos clave en el desarrollo provincial es la potenciación de Astorga como ciudad de enlace entre Ponferrada y León. El debilitamiento de la urbe asturicense fracciona el mercado leonés y rompe la continuidad poblacional hacia El Bierzo, del que hablaremos en otra ocasión. Astorga debe tener un plan de lanzamiento con soporte provincial y autonómico. Asimismo, La Bañeza es la ciudad de enlace de León con Braganza, por lo que debe tener una consideración especial. La construcción de una vía rápida entre ambas capitales será un revulsivo para todo el corredor entre ellas, y la provincia se integrará con él en los grandes corredores europeos.
Una mirada más a nuestro entorno nos lleva hasta el aeropuerto civil. El aeropuerto de León es un fruto del esfuerzo colectivo de los leoneses, que llevan casi 20 años luchando por su construcción y desarrollo. Lo más difícil de conseguir ya se ha logrado: una terminal suficiente, las pistas y dotaciones técnicas adecuadas, y un tráfico de partida a pesar de las múltiples dificultades con que hay que luchar. Falta lo más sencillo: una gestión adecuada por parte de las instituciones que proporcione vuelos a precios competitivos desde y hacia León. Eso proporcionará a la provincia unos beneficios económicos cuyo alcance todavía no somos capaces de imaginar. Por eso el aeropuerto es una pieza clave en cualquier plan de desarrollo de la provincia de León.
Pero si hemos de agrupar este conjunto de acciones en un solo plan lo más adecuado sería redactar un Plan Estratégico Provincial, que fije los objetivos que deseamos alcanzar y el plazo para llevarlos a cabo. Son muchas las ciudades de nuestro entorno que cuentan con su plan estratégico. La capital leonesa llega tarde a diseñar esta herramienta, pero no así la provincia, que sería pionera en el norte de España.
En definitiva, tenemos que sacarle partido a la crisis y asumirla como un estímulo para diseñar el nuevo futuro económico para la provincia. No dejemos pasar esta oportunidad de salir reforzados de la situación actual.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La necesidad de un Plan Estratégico

A estas alturas ya nadie ignora que estamos inmersos en una profunda crisis que afecta a España y con especial crudeza, a nuestra provincia: carbón, agricultura y ganadería, sector industrial, autónomos… También es universalmente aceptado que, para salir de la crisis, un elemento necesario e imprescindible es la buena gestión por parte de las instituciones; pero si en el caso de León la buena gestión es necesaria, ni mucho menos es suficiente. Esta provincia, ya antes de la crisis mundial, tenía su profunda crisis estructural y su posición era muy desfavorable por factores como la despoblación, la baja actividad económica y la clamorosa falta de liderazgo político-social. Estos elementos regresivos siguen estando de actualidad y por eso no es suficiente una buena gestión, sino que hay que hacer algo más para resolver esas carencias estructurales. Es imprescindible considerar esta crisis como el momento oportuno para optimizar las estructuras, ordenar los recursos y canalizarlos en la dirección adecuada a fin de prepararnos para salir de ella especialmente reforzados y no debilitados.

En Proyecto León pensamos que es prioritaria la elaboración de un Plan Estratégico para nuestra provincia: nuestro Plan Estratégico. Debemos decidir hacia dónde dirigir el “barco”, es decir, marcar los objetivos hacia los que encaminar nuestros esfuerzos. Una vez tomada esta trascendental decisión, hemos de remar todos al compás y sin descanso para que “el barco” se mueva lo más rápidamente posible. Ahí sí encajarían eslóganes como “Vamos León” y otros voluntarismos semejantes.

Para realizar un Plan Estratégico como el que proponemos, se deben llevar a cabo una serie de pasos que exponemos a continuación:
  • Conocer lo más exactamente nuestra situación actual bajo el prisma de la calidad de vida, es decir, realizar un análisis profundo de nuestra demografía, medio físico, medio cultural, infraestructuras, estructura económica, potencial tecnológico, etc.
  • Definir muy bien a las personas e instituciones a quienes va dirigido y con las que se cuenta para avanzar. Los ciudadanos leoneses tenemos a nuestro favor una idiosincrasia especial a la que debemos sacar partido aunando los esfuerzos de todos para conseguir nuestras metas.
  • Conocer en profundidad el entorno exterior del territorio y su comportamiento, o sea, quiénes y cómo nos pueden ayudar a mover el “barco”, aportándonos recursos o adquiriendo lo que nosotros generamos. Saber, en fin, en qué nos pueden ayudar y cómo podemos ayudarles nosotros a ellos.
  • Ese conocimiento estructurado nos permitirá analizar nuestras debilidades y amenazas y sobre todo, nuestras  fortalezas y oportunidades (lo que los técnicos llaman análisis DAFO).
  • Con todo lo anterior en la balanza podemos decidir qué queremos ser o qué queremos que sea nuestro territorio en el futuro.
  • Se debe, además, definir la estrategia a seguir para alcanzar los objetivos marcados.
  • Por último, es imprescindible realizar un seguimiento de los resultados. Por este motivo los objetivos han de ser por necesidad medibles y se comprobará  periódicamente su progreso y la idoneidad de la estrategia, introduciendo modificaciones si fueran precisas.

Aportaremos ahora algunos puntos de reflexión para avalar los argumentos que estamos exponiendo: uno de los problemas estructurales de la provincia de León, quizás el más importante, es el descenso demográfico, la despoblación, especialmente en el medio rural. Las causas para que se produzca ese fenómeno las podemos resumir en dos: carencia de servicios y debilidad de la actividad económica, que vamos a considerar independientes, aunque tengan cierta correlación.

La falta de servicios suficientes se da sobre todo en el medio rural. Los ayuntamientos, que tienen obligación de prestarlos, son en general, tan pequeños y débiles (existen 211 en la provincia para una población que no llega al medio millón de habitantes) que no pueden acometerlos en la cantidad y calidad que nuestro modo de vida actual requiere y las propias leyes estipulan. Ya tenemos aquí un problema -hoy muy de actualidad- para reflexionar.

En cuanto a la actividad económica provincial, recordemos algunos datos: La población de León entre 15 y 64 años, a 1 de enero de 2010, era de 323.336 personas, un 3,6% menos sobre el total que la media española debido a nuestro mayor grado de envejecimiento. De estas personas, a 31 de diciembre de 2010  cotizaban a la seguridad social 164.185, es decir, que solamente están en actividad laboral el 50,8% de las mismas, que son también un 3,6% menos que la media española, que a su vez es de las más bajas de Europa. Si alcanzásemos la media de España, tendríamos 11.640 personas más con actividad económica que, suponiendo  que ganasen 1.000 €/mes de media, es decir, 14.000 €/año, supondrían un ingreso adicional para la provincia de 163 millones de euros. Y esto no es un subsidio exterior, sino un producto que generaríamos nosotros mismos. Esa inyección económica fijaría población y sería un gran impulso para el consumo y también para salir de la crisis.

Tenemos una provincia extensa y de población dispersa, y las soluciones que se planteen tienen que tener en cuenta esta característica; para desarrollar León no debemos potenciar solamente una o dos ciudades o solamente algunas cabeceras comarcales, sino que se debe impulsar todo el conjunto.
Debemos ir rechazando la idea, bastante generalizada, de que son las instituciones estatales y autonómicas a quienes corresponde resolvernos los problemas. Desde este punto de vista, los fondos de cohesión son una ayuda y no una solución, por lo que estamos obligados a pensar que esa solución la tenemos que aportar nosotros mismos.

Para Proyecto León, el Plan Estratégico debe ayudar a estimular a las empresas locales, a los emprendedores, a crear una fuerza laboral experimentada, a atraer empresas de fuera interesadas en nuestras potencialidades y recursos, y crear con todo ello ventajas competitivas a largo plazo.

Desde nuestro grupo de opinión, esperamos que las autoridades sepan recoger el mensaje y ponerlo en valor, y que la sociedad leonesa tome conciencia de que, si cualquier momento es bueno para empujar todos en la dirección adecuada, éste lo es en especial. La herramienta para lograrlo es la elaboración y aplicación de un Plan Estratégico.

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Compartimos la entrevista que han hecho a Proyecto León en la Cadena Ser. Nuestros compañeros Anselmo Reguera y Javier Callado han contestad...

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