jueves, 8 de diciembre de 2011

La necesidad de un Plan Estratégico

A estas alturas ya nadie ignora que estamos inmersos en una profunda crisis que afecta a España y con especial crudeza, a nuestra provincia: carbón, agricultura y ganadería, sector industrial, autónomos… También es universalmente aceptado que, para salir de la crisis, un elemento necesario e imprescindible es la buena gestión por parte de las instituciones; pero si en el caso de León la buena gestión es necesaria, ni mucho menos es suficiente. Esta provincia, ya antes de la crisis mundial, tenía su profunda crisis estructural y su posición era muy desfavorable por factores como la despoblación, la baja actividad económica y la clamorosa falta de liderazgo político-social. Estos elementos regresivos siguen estando de actualidad y por eso no es suficiente una buena gestión, sino que hay que hacer algo más para resolver esas carencias estructurales. Es imprescindible considerar esta crisis como el momento oportuno para optimizar las estructuras, ordenar los recursos y canalizarlos en la dirección adecuada a fin de prepararnos para salir de ella especialmente reforzados y no debilitados.

En Proyecto León pensamos que es prioritaria la elaboración de un Plan Estratégico para nuestra provincia: nuestro Plan Estratégico. Debemos decidir hacia dónde dirigir el “barco”, es decir, marcar los objetivos hacia los que encaminar nuestros esfuerzos. Una vez tomada esta trascendental decisión, hemos de remar todos al compás y sin descanso para que “el barco” se mueva lo más rápidamente posible. Ahí sí encajarían eslóganes como “Vamos León” y otros voluntarismos semejantes.

Para realizar un Plan Estratégico como el que proponemos, se deben llevar a cabo una serie de pasos que exponemos a continuación:
  • Conocer lo más exactamente nuestra situación actual bajo el prisma de la calidad de vida, es decir, realizar un análisis profundo de nuestra demografía, medio físico, medio cultural, infraestructuras, estructura económica, potencial tecnológico, etc.
  • Definir muy bien a las personas e instituciones a quienes va dirigido y con las que se cuenta para avanzar. Los ciudadanos leoneses tenemos a nuestro favor una idiosincrasia especial a la que debemos sacar partido aunando los esfuerzos de todos para conseguir nuestras metas.
  • Conocer en profundidad el entorno exterior del territorio y su comportamiento, o sea, quiénes y cómo nos pueden ayudar a mover el “barco”, aportándonos recursos o adquiriendo lo que nosotros generamos. Saber, en fin, en qué nos pueden ayudar y cómo podemos ayudarles nosotros a ellos.
  • Ese conocimiento estructurado nos permitirá analizar nuestras debilidades y amenazas y sobre todo, nuestras  fortalezas y oportunidades (lo que los técnicos llaman análisis DAFO).
  • Con todo lo anterior en la balanza podemos decidir qué queremos ser o qué queremos que sea nuestro territorio en el futuro.
  • Se debe, además, definir la estrategia a seguir para alcanzar los objetivos marcados.
  • Por último, es imprescindible realizar un seguimiento de los resultados. Por este motivo los objetivos han de ser por necesidad medibles y se comprobará  periódicamente su progreso y la idoneidad de la estrategia, introduciendo modificaciones si fueran precisas.

Aportaremos ahora algunos puntos de reflexión para avalar los argumentos que estamos exponiendo: uno de los problemas estructurales de la provincia de León, quizás el más importante, es el descenso demográfico, la despoblación, especialmente en el medio rural. Las causas para que se produzca ese fenómeno las podemos resumir en dos: carencia de servicios y debilidad de la actividad económica, que vamos a considerar independientes, aunque tengan cierta correlación.

La falta de servicios suficientes se da sobre todo en el medio rural. Los ayuntamientos, que tienen obligación de prestarlos, son en general, tan pequeños y débiles (existen 211 en la provincia para una población que no llega al medio millón de habitantes) que no pueden acometerlos en la cantidad y calidad que nuestro modo de vida actual requiere y las propias leyes estipulan. Ya tenemos aquí un problema -hoy muy de actualidad- para reflexionar.

En cuanto a la actividad económica provincial, recordemos algunos datos: La población de León entre 15 y 64 años, a 1 de enero de 2010, era de 323.336 personas, un 3,6% menos sobre el total que la media española debido a nuestro mayor grado de envejecimiento. De estas personas, a 31 de diciembre de 2010  cotizaban a la seguridad social 164.185, es decir, que solamente están en actividad laboral el 50,8% de las mismas, que son también un 3,6% menos que la media española, que a su vez es de las más bajas de Europa. Si alcanzásemos la media de España, tendríamos 11.640 personas más con actividad económica que, suponiendo  que ganasen 1.000 €/mes de media, es decir, 14.000 €/año, supondrían un ingreso adicional para la provincia de 163 millones de euros. Y esto no es un subsidio exterior, sino un producto que generaríamos nosotros mismos. Esa inyección económica fijaría población y sería un gran impulso para el consumo y también para salir de la crisis.

Tenemos una provincia extensa y de población dispersa, y las soluciones que se planteen tienen que tener en cuenta esta característica; para desarrollar León no debemos potenciar solamente una o dos ciudades o solamente algunas cabeceras comarcales, sino que se debe impulsar todo el conjunto.
Debemos ir rechazando la idea, bastante generalizada, de que son las instituciones estatales y autonómicas a quienes corresponde resolvernos los problemas. Desde este punto de vista, los fondos de cohesión son una ayuda y no una solución, por lo que estamos obligados a pensar que esa solución la tenemos que aportar nosotros mismos.

Para Proyecto León, el Plan Estratégico debe ayudar a estimular a las empresas locales, a los emprendedores, a crear una fuerza laboral experimentada, a atraer empresas de fuera interesadas en nuestras potencialidades y recursos, y crear con todo ello ventajas competitivas a largo plazo.

Desde nuestro grupo de opinión, esperamos que las autoridades sepan recoger el mensaje y ponerlo en valor, y que la sociedad leonesa tome conciencia de que, si cualquier momento es bueno para empujar todos en la dirección adecuada, éste lo es en especial. La herramienta para lograrlo es la elaboración y aplicación de un Plan Estratégico.

domingo, 30 de octubre de 2011

El Aeropuerto de León: Un servicio público básico.

En España existen en la actualidad 47 aeropuertos gestionados por AENA. Según la memoria de 2010 de esta compañía, solo en 10 de ellos el resultado de explotación ha sido positivo; por lo tanto los 37 restantes han sido deficitarios, es decir, el 78%. Los aeropuertos de Barajas y El Prat son los que presentan un mayor déficit pese a ser los que mayor número de pasajeros gestionan. El motivo principal de estas pérdidas se justifica en la amortización de las inversiones que se han realizado en la Terminal 4 (Barajas) y en la Terminal 1 (El Prat), que han supuesto un desembolso aproximado de 11.000 millones de euros. Estas obras entran dentro de los planes de expansión y modernización de los aeropuertos y se asumen con naturalidad aunque sus resultados de cuentas sean negativos.

Lógicamente, nadie se plantearía la supresión de estos dos aeropuertos pese a ser deficitarios.

No es nuevo que las mejoras en infraestructuras leonesas reciban cada cierto tiempo los embates de instituciones o personajes de la vida pública castellana. Ahora le toca a nuestra instalación aeroportuaria. Recientemente el PSOE, el PP y la Cámara de Comercio de Valladolid, en perfecta armonía se han conjugado para lanzar otra andanada contra el Aeropuerto de León y, por extensión, contra los de Burgos y Salamanca.

El argumento utilizado para este planteamiento es torpe, simple y fácilmente rebatible: ante la escasez de recursos, los que hay tienen que destinarse sólo al aeropuerto de Villanubla (recordemos que también es altamente deficitario).

Ante la cuenta de resultados negativa que presentan la mayoría de los aeropuertos, si alguien decidiera seguir las recomendaciones de estos representantes públicos, España sería un desierto aeroportuario.

La configuración centrípeta de esta autonomía, unida a la patológica obsesión centralizadora por parte de sus dirigentes políticos, contribuye de manera definitiva a entorpecer cualquier proyecto de desarrollo económico fuera de las fronteras que establecen quienes, por definición, debería de representarnos a todos. Quizás sea esta irracional visión egocéntrica la que impida comprender que en el desarrollo económico equilibrado de las regiones debe haber complementariedad en lugar de competencia, que hay mercado para todos si existe buena gestión y que no hay que suprimir sino potenciar con racionalidad y equilibrio.

Cuestionando la necesidad de tener varios aeropuertos en la comunidad, se podría considerar que precisamente Villanubla es el menos necesario de los cuatro de la comunidad. Está situado a unos 200 kilómetros del aeropuerto de Barajas y perfectamente comunicado con él mediante AVE y autovía. El de León sin embargo, presenta un enclave geográfico central respecto a todo el noroeste peninsular y una oferta de vuelos claramente diferenciada respecto al resto de aeropuertos que le rodean. Una razón más para potenciarlo es la inclusión de León en el trazado del Arco Atlántico perteneciente a la Red Transeuropea de Transporte de Mercancías.

En Proyecto León, sin embargo, pensamos que los aeropuertos son necesarios, incluido el de Villanubla, a pesar de que los cuarto de esta comunidad se encuentran en la misma situación deficitaria que Barajas y El Prat.

Estamos hablando de infraestructuras que aportan un servicio a la población, dinamizan la economía turística y empresarial de su entorno, crean puestos de trabajo directos e indirectos y, por lo tanto, riqueza. Un servicio es una actividad llevada a cabo por la Administración Pública, o bajo un cierto control y regulación de ésta, destinado a satisfacer las necesidades de la colectividad. Lo deseable sería que dichos servicios fueran rentables, pero la realidad es que prácticamente ninguno lo es. Sirvan de ejemplo autobuses, metro, trenes... Sin embargo nadie se plantea su supresión.

Por lo tanto el planteamiento reductor es absurdo. Suprimir los servicios sólo por el hecho de ser deficitarios nos llevaría a cuestionarnos qué beneficio económico se obtiene de una autovía, de un hospital, de los colegios públicos o de los centros penitenciarios y, por supuesto, podríamos cuestionar los beneficios o déficits de las Administraciones Públicas. Ello, seguramente, nos haría determinar que, como ninguna de ellas es rentable, deberían ser eliminadas; sin más.

¿Cuál es, por tanto, el objetivo del aeropuerto? Como en todos los servicios, el objetivo debe centrarse en aprovechar las actividades económicas y las sinergias que estas infraestructuras generan a su alrededor. El aeropuerto no tiene por qué ser rentable por sí mismo, pero sí debe constituirse en núcleo generador de economía. Esto no significa que haya que descuidar su gestión. Bien al contrario, la búsqueda de la ponderación entre el servicio prestado y su coste debe ser una constante por parte de sus administradores.

En resumen: un aeropuerto es un instrumento prestador de un servicio público y, por consiguiente, no debe tener como única meta el beneficio contable sino la propia prestación de ese servicio.

Según los informes de AENA, los aeropuertos que registran un incremento del número de pasajeros han pasado por la implantación de líneas de bajo coste. Estas compañías ofertan sus servicios a cambio de ayudas públicas, por lo que sus precios son altamente competitivos, lo que favorece el aumento del número de usuarios. Esta situación se dio en el Aeropuerto de León; así, mientras operó Lagun Air con unos precios muy competitivos, fue el que -proporcionalmente al número de habitantes- más aumentó la cifra de pasajeros de toda España.

A todo lo anterior hay que añadir que, según un reciente estudio, la implantación de Compañías de Bajo Coste (CBC) ha sido un gran revulsivo para muchos aeropuertos que han aumentado espectacularmente sus cifras de pasajeros. Casi un 60% de la población que utiliza el avión como medio de transporte realiza sus desplazamientos en CBC. No parece, pues, descabellado que los esfuerzos de nuestras Administraciones Públicas vayan dirigidos a captar el asentamiento de este tipo de empresas.

En el momento actual, Ryanair está recibiendo una media de 3 millones de euros de la Junta de Castilla y León para que oferte vuelos a bajo coste. Además, como consecuencia de la gestión centralizadora de la Junta, Villanubla recibe pasajeros del resto de provincias, como el Club de los 60, que están obligados a coger los vuelos en este aeródromo.

En Proyecto León pensamos que no se trata de ir suprimiendo servicios en los que ya hay invertido un gran capital, sin de gestionarlos con eficiencia y desarrollar todo el potencial que tienen estas infraestructuras de primer nivel con el objetivo irrenunciable de reducir lo más posible ese déficit que ahora presentan. Esta gestión incluye, lógicamente, disponer de las ayudas necesarias que las instituciones públicas deben aportar para hacer viables estos servicios básicos. Vemos continuamente cómo se subvencionan con fondos públicos todo tipo de empresas, incluso privadas (sirva Renault como ejemplo) y se facilita su asentamiento con el fin de crear riqueza y puestos de trabajo en su entorno.

Los servicios aeroportuarios no deben de ser menos. Y León no ha de ser una excepción.

El estatismo que desde hace varios años mantiene el Consorcio (formado por la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de la capital y la Junta de Castilla y León), y las deudas mantenidas en el tiempo con las compañías aéreas, han contribuido a dejar el Aeropuerto de León bajo mínimos, con la única operatividad de una compañía que, al no tener competencia, ha elevado los precios hasta hacerlos prohibitivos.

Es, por tanto, responsabilidad del Consorcio del Aeropuerto y de la Junta de Castilla y León potenciar el mismo y conseguir compañías de bajo coste que operen desde el Aeródromo leonés con la meta final de potenciar la economía de la provincia. No debemos dejar pasar la extraordinaria oportunidad de desarrollo socioeconómico que nos brindan estas infraestructuras públicas de primer nivel que ya se han convertido en básicas.

martes, 27 de septiembre de 2011

El espacio "Hablamos de León" de Punto Radio entrevista a Proyecto León

El pasado 8 de septiembre estuvimos en Punto Radio hablando sobre el proyecto de fusión de municipios que llevamos elaborando desde el 2008.

video



Gracias a todo el equipo.

Distritos de Interés Comunitario


Desde el año 2008 Proyecto León viene proponiendo una fusión de ayuntamientos en la provincia. A causa de las últimas noticias y declaraciones del Consejero de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, José Antonio de Santiago-Juárez, acompañadas de las reacciones de varios de los alcaldes de León, queremos aportar algunas reflexiones al debate.

El gobierno de la Junta de Castilla y León aboga por garantizar la prestación de los servicios municipales mediante la creación de Distritos de Interés Comunitario: un total de 39 en la provincia; pero enfatiza que no se trata de suprimir ningún ayuntamiento, ya que la Junta es consciente de una supuesta carga afectiva e identitaria de cada uno de ellos. Decimos supuesta porque se trata de una apreciación subjetiva que nosotros no hemos detectado más que en algunos de los pueblos de León. La creación de Colegios Rurales Agrupados es un ejemplo de concentración de servicios que no han supuesto ningún tipo de trauma ni ha contribuido a despersonalizar la identidad de ningún pueblo.

Respecto a este planteamiento de ordenación del territorio, tal y como se ha explicado por el consejero, la pretensión pasa por implantar un nivel institucional más en la ya pesada estructura existente. En este momento en la provincia de León nos administramos a través de  juntas vecinales, ayuntamientos, mancomunidades, Consejo Comarcal en el caso del Bierzo y Diputación, además de la Junta y el Gobierno Central. Nada más y nada menos siete niveles administrativos. Si no se suprime ningún ayuntamiento y además se crean Distritos de Interés Comunitario, lo que se establece es un nuevo escalón añadido a los ya existentes. En consecuencia, más gasto, menos racionalización del mismo, más engrose y complejidad de las administraciones… menos eficiencia y menos recursos para los ciudadanos.

Por otro lado, pensamos que “la carga afectiva e identitaria” no la sustentan los entes administrativos, que son edificios donde se resuelven aspectos burocráticos. La verdadera identidad de los municipios de nuestra provincia recae sobre las juntas vecinales –donde sí participan estrechamente los vecinos- como administradoras de los históricos concejos leoneses, que han gestionado con eficacia y funcionalidad desde tiempos remotos sus bienes comunales.  Este sistema de concejo abierto sí dota a los núcleos leoneses de identidad propia. No así los ayuntamientos que, como hemos dicho, son meramente entes administrativos y que, por añadidura, frecuentemente no pueden cumplir con sus obligaciones en prestación de servicios, dejándolas al cargo de las juntas vecinales o de mancomunidades, a pesar de que el art. 2.2 de la LRL establece que “la Junta de Castilla y León garantizará que los municipios dispongan de los medios adecuados y suficientes para el cumplimiento eficaz de sus fines”.
Del presupuesto de gastos municipales, en muchos casos, entre un 70% y un 80%  se diluye en dos capítulos: gastos de personal (alcalde, concejales, secretario…) y gastos corrientes (desde la luz del edificio hasta el ordenador o las fotocopias realizadas en el mismo). Todo esto antes de prestar servicios a la población.  Sin embargo, tras cubrir esos capítulos, muchos ayuntamientos no disponen ya de los fondos necesarios para prestar los servicios a los que la Ley, insistimos, obliga. Delegan entonces sus funciones en las juntas vecinales, que son las que asumen la responsabilidad sin que tengan obligación alguna. Por otro lado, la creación de mancomunidades de municipios, cuyo fin es prestar servicios municipales, vuelve a poner de manifiesto la quiebra operativa de muchos ayuntamientos. Aunando las dos situaciones, lo que se deduce es que existen numerosos municipios que en la actualidad no son viables económicamente y que suponen un gasto excesivo que repercute sobre el administrado: en consecuencia deben suprimirse.

Para eliminar las últimas dudas y excusas la Ley 1/1998, de 4 de junio, de Régimen Local de Castilla y León en su Título II, artículo 11 punto 1 establece que la creación de un municipio por fusión de otros limítrofes se podrá cuando de forma separada carezcan de capacidad o recursos suficientes para atender los servicios mínimos exigidos por Ley, cuando sus núcleos de población se confundan como consecuencia del desarrollo urbanístico (León y su alfoz) y por cualquier otro motivo (económico, administrativo, etc.) que pudiera hacerla necesaria. Es claro, pues, que la propia Ley recoge unas premisas para la fusión de ayuntamientos que en el momento actual se cumplen. Otra cosa es que quien tiene la potestad para provocarlo o imponerlo abdique de sus deberes de gobierno.

Uno de los argumentos utilizados por algunos alcaldes en contra de la fusión de ayuntamientos es una supuesta incomodidad para los ciudadanos mayores y sin vehículo que deberían desplazarse para “arreglar un papel”. Ante esto debemos decir que actualmente, con la excepción de los habitantes del núcleo donde se ubica el edificio del ayuntamiento, todos se desplazan para acceder a él. Es decir, que de los 1.388 núcleos leoneses, los habitantes de 1.177 que no son sede municipal, han de utilizar un vehículo. En todo caso, el transporte a la demanda resuelve eficazmente esta necesidad.

En cuanto a la dificultad para dar con una fórmula equitativa de fusión, pensamos que no es tan complejo. Los parámetros pueden estar basados en factores comunes entre municipios: culturales, históricos, agrícolas, ganaderos, comarcales, de ruralidad, de urbanidad, que dispongan de vías de comunicación que les unan, que compartan costumbres, usos, etc. Proyecto León ha realizado dos mapas con dos propuestas diferentes, pero puede haber muchas más.

Resumiendo: la creación de Distritos de Interés Comunitario, sin suprimir ayuntamientos, traerá consigo el mantenimiento de las estructuras actuales y su engrosamiento, más cargos políticos y menos racionalización del gasto, cuando el fin primordial ha de ser mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Como corolario, ante este énfasis conservador de concejales y alcaldes dejamos en el aire un par de preguntas: ¿cuánto dejaría de percibir cada partido político en las convocatorias electorales por la reducción de concejales debido a la supresión de numerosos municipios? ¿No será esa una de las razones, quizá la más importante, por las que existe tanta resistencia a eliminar sedes administrativas inoperantes?


viernes, 16 de septiembre de 2011

El magazine "León es así" de La 8 entrevista a Proyecto León

Recientemente el equipo del magazine León es Así nos hizo una entrevista para dar nuestra opinión sobre la fusión de ayuntamientos.


video


Gracias a todo el equipo por su buen hacer y su profesionalidad.

domingo, 28 de agosto de 2011

Fusiones en municipios y reforma global

Proyecto León viene defendiendo desde 2008 la fusión de municipios como uno de los factores de desarrollo más relevantes para esta provincia y para el conjunto del país. La reducción del aparato administrativo que supondría esta medida facilitaría la gestión del común, racionalizaría el gasto, mejoraría los servicios y ayudaría a afrontar los cambios que ha supuesto la nueva distribución de la población. Por una parte, los residentes en áreas rurales verían garantizados los servicios públicos básicos por entidades de tamaño suficiente. Por otra, las áreas metropolitanas, fraccionadas en varios municipios pese a que actualmente se configuren como unidades funcionales, podrían  por fin planificar bajo una sola alcaldía los planes generales de ordenación y servicios.
La fusión municipal se ve así como una necesidad producto de los cambios que ha sufrido España, que se detecta por la proliferación de mancomunidades de municipios. La mancomunación de ayuntamientos es el síntoma más claro de la pérdida de sentido de la actual división municipal. Una fusión municipal eliminaría este nuevo órgano, en realidad un escalón más entre el municipio y la diputación, creado a mayor gloria del mantenimiento de micromunicipios sin sentido, con el fin de hacer frente a la prestación de servicios que éstos son incapaces de asumir.
En el nuevo mapa municipal el papel de las juntas vecinales, asistidas y auditadas por los ayuntamientos, debería ser importante en León. La distribución de la población en 1.400 núcleos así lo aconseja. La sabiduría popular creó esta solución para garantizar los servicios comunes, que es probablemente la mejor de las posibles. En las juntas vecinales, herederas de los concejos leoneses, se aúnan tradición y eficiencia, y se hace necesario incardinarlas dentro de la estructura general del Estado.
Acontece ahora un vivo debate sobre las diputaciones. Hay quien opina que han de ser suprimidas, bajo el argumento del ahorro,  y quien las defiende ardientemente. Sobre el primer  punto, el ahorro, desde Proyecto León consideramos que éste sería mucho más efectivo si se suprimen la mayoría de empresas públicas creadas por las administraciones, que duplican competencias, están rodeadas de un gran oscurantismo en sus cuentas y en un porcentaje elevado se utilizan como agencias de colocación. Además acumulan y esconden una deuda que en realidad es de las administraciones, aunque no se declare como tal. En definitiva, son un artificio financiero además de un nido de redes clientelares.
Las diputaciones tienen un papel muy distinto en las autonomías pequeñas y en las muy grandes. En las pequeñas, la autonomía puede funcionar como diputación, y de hecho así es en las uniprovinciales, que son casualmente las más eficientes del país. En las grandes, las diputaciones son imprescindibles porque es lógico pensar que los funcionarios autonómicos no tienen por qué conocer las peculiaridades de cada territorio. En las provincias se necesitan auténticos trabajadores especializados en la idiosincrasia de los núcleos que constituyen el ámbito de actuación de la diputación. Las diputaciones deben atender a municipios de menos de 20.000 habitantes, es decir, a las áreas netamente rurales y, por lo tanto, más singularizadas.
Por lo tanto, al menos en las autonomías multiprovinciales, las diputaciones han de mantenerse. Otra cosa es que se cambie su estructura, que puede pasar a ser fundamentalmente técnica, excluyendo órganos políticos. Las nuevas diputaciones han de tener además una asignación presupuestaria que garantice que el dinero llega a todas las provincias, tal y como sucede ahora. Incluso podrían asumir algunas competencias autonómicas.
Un último nivel de la administración cuya reforma parece pasar de puntillas es la comunidad autónoma. Para Proyecto León esta reforma de las instituciones debiera servir para corregir también los abundantes defectos de forma que se han apreciado en los últimos años. El primero debería ser el fraccionamiento de las autonomías excesivamente grandes. En segundo lugar sería conveniente establecer una norma que elimine los órganos que dupliquen los del aparato central del Estado como defensores del pueblo, consejos de cuentas, consejos consultivos, etc. En tercer lugar debería reducirse el número de parlamentarios en estas instituciones que, como se ha visto, poco o nada aportan al eficiente funcionamiento de la institución. Por último y como cuestión importante, tras la reforma que fusionase municipios y reconvirtiese diputaciones, deberían pasar a ser miembros natos del parlamento autonómico los representantes de cada municipio de más de 20.000 habitantes y los de las diputaciones, todos ellos con mucha más representatividad que la mayoría de los parlamentarios.
En resumen, Proyecto León propone y apoya la fusión municipal, pero añade la propuesta de realizarla dentro de una reforma institucional más amplia que englobe, mejore y simplifique todo el aparato de la administración local. Mucho más en un momento de aguda crisis en el que está en peligro la prestación de servicios básicos.

domingo, 7 de agosto de 2011

El aeropuerto y el desarrollo económico de León

Proyecto León ha venido manteniendo entrevistas con diversos representantes de la vida pública leonesa durante los últimos meses. Entre los temas tratados se encuentra la situación y futuro del Aeropuerto de León, que nuestro Grupo de Opinión ve como una oportunidad para el desarrollo de la provincia.

Gran parte de la población visualiza el Aeropuerto como una “puerta de salida”, un medio de transporte que sirve únicamente para desplazarnos a lugares lejanos; y si puede ser a módicos precios, mejor que mejor. Para nuestra sorpresa esta imagen se ha establecido también en el discurso y en las directrices de actuación de gran parte de los políticos leoneses.

La idea que sostenemos en Proyecto León es bien distinta: pensamos que nuestro Aeropuerto debe fijarse como objetivo prioritario ser una gran “puerta de entrada” de ciudadanos del resto del mundo con destino al Viejo Reino. Ello traerá consigo un desarrollo económico cuya área de influencia abarcará a toda la provincia, especialmente a las zonas de alta industrialización (Bierzo, Valencia de Don Juan, etc.). Defendemos, en definitiva, que ha de servir para acercar León al resto del mundo y solo secundariamente al revés.

Desde un punto de vista estrictamente economicista, no tiene mucho sentido promocionar nuestro Aeropuerto con el único objetivo de que los leoneses vayamos a dejar nuestro dinero en los destinos ofrecidos por las compañías aéreas que operan en él. La dimensión del mismo, el sistema de aterrizaje instrumental (ILS), la capacidad para permitir el aterrizaje y despegue de grandes aviones y, sobre todo, su situación geoestratégica, hacen del Aeródromo de León una infraestructura de primer nivel. Debemos aprovecharla como fuente generadora de importantes recursos y poderosas sinergias. Éstas serán decisivas para el desarrollo pleno de nuestra provincia.

En el Boletín Oficial del Estado del pasado 17 de junio se aprobó por el Ministerio de la Presidencia una Orden Ministerial por la que se habilita la terminal civil del Aeropuerto de León como puesto fronterizo, declarándolo frontera exterior Schengen. De forma sintética diremos que el denominado “territorio Schengen” está formado por la mayoría de los países de la Unión Europea y algunos países no miembros;  constituye una zona libre de fronteras interiores y por lo tanto de libre circulación, potenciando las que configuran el contorno de dicho espacio.

La nueva consideración de aduana del Aeropuerto leonés abre un nuevo escenario en las posibilidades comerciales, congresuales y turísticas al eliminar la limitación de movimiento que hasta ahora tenían las entradas y salidas desde y hacia destinos internacionales.

En este marco, parece claro que nuestro Aeropuerto se constituye en un pilar básico para la dinamización económica de la provincia: nuestros empresarios pueden agilizar las gestiones a través de él, potenciar las relaciones comerciales y atraer visitantes con la consiguiente aportación económica que conlleva.

Por otro lado, la baja masa poblacional de León por sí sola se muestra insuficiente para dar viabilidad al proyecto aeroportuario; las elevadas tarifas de los vuelos, la creciente competencia de otros medios de transporte como los trenes Alvia, el futuro AVE y el reciente impulso a las vías de alta capacidad se configuran como competidores directos del avión.

Los argumentos expuestos anteriormente tienen su vértice en un objetivo que se nos antoja vital para las empresas leonesas: la exportación. Ha sido ésta la que ha permitido paliar la crisis a muchas de ellas, que sólo con el mercado interno eran incapaces de sobrevivir.

Quedan, por tanto, nítidamente definidos los dos objetivos en los que las instituciones públicas leonesas deben volcar, a nuestro criterio,  todo su esfuerzo: atraer a León gente de todos los lugares del planeta y potenciar el tráfico de mercancías y servicios facilitando en lo posible las operaciones comerciales. Esto proporcionará a nuestras empresas condiciones óptimas para el desarrollo de su actividad.

Para conseguir estas dos metas es  necesario poner en funcionamiento varias estrategias. Exponemos algunas que nos parecen fundamentales:

Campañas de marketing de León: La primera táctica a desarrollar es, sin duda, ésta. Los esfuerzos promocionales de las instituciones deben realizarse mayoritariamente en aquellos lugares adonde llegan los vuelos. Se debe conseguir que los aviones regresen repletos de empresarios interesados en nuestros productos y de turistas deseosos de disfrutar de nuestro patrimonio natural, histórico y artístico, así como de la gastronomía y bonhomía que nos caracterizan. Se da la triste paradoja de que en los vuelos León-Paris y León-Roma se promociona, a través de la megafonía, Valladolid en lugar de León. Asimismo una oficina de Turismo en el propio Aeropuerto se antoja esencial.

Organización de eventos: Un punto muy importante especialmente ahora que está en marcha la construcción del Palacio de Congresos. Además de campañas publicitarias encaminadas al turismo, debemos crear condiciones idóneas para que la llegada de empresarios y profesionales de otros sectores sea habitual. La organización de eventos como congresos autonómicos, nacionales e internacionales, asambleas, concentraciones deportivas, musicales… Cualquier acto encaminado a aglutinar este perfil de visitantes debería de estar en la agenda de todos nuestros representantes.

Implicación de touroperadores: Aunque nos consta que algunas agencias de viajes están muy implicadas en potenciar el Aeropuerto de León, creemos que se debería hacer frente común con todas ellas. La inclusión de paquetes vacacionales en sus promociones fuera de nuestras fronteras que incluyan rutas turísticas a los principales entornos históricos, culturales y naturales de la provincia repercutirán en el aumento de visitas y en el número de pernoctaciones que se realicen.

Idiomas: Consideramos que el conocimiento de otros idiomas en puntos estratégicos como la Oficina de Información y Turismo, los mostradores de facturación del Aeropuerto, etc.,  son básicos a la hora de promocionarnos fuera. Si el extranjero que nos visita se siente cómodo y bien atendido, él mismo se convertirá en un embajador de León fuera de nuestros límites. Desde este punto de vista, el inglés, francés, italiano y por supuesto, el portugués, deben ser idiomas indispensables y habituales en este entorno.

En definitiva, para Proyecto León, el Aeropuerto se revela como un servicio básico y de importancia primordial para el desarrollo económico de la  provincia. A las instituciones públicas leonesas corresponde ahora su impulso.

domingo, 26 de junio de 2011

Fusión municipal y nuevo mapa político

Las elecciones locales de León han supuesto un cambio político en numerosos ayuntamientos. Los leoneses han dado a un solo partido una mayoría clara de alcaldías. Un primer efecto de este nuevo mapa político municipal es que reducirá las disensiones entre diferentes niveles institucionales.
Por otra parte, la financiación de los municipios se ha visto severamente reducida con la crisis económica. Los ingresos por licencias de construcción y por la venta de solares se han desplomado. Los referidos a otros capítulos también han mermado a causa de la baja actividad económica y a los impagos y demoras que han aparecido como consecuencia. Como los gastos corrientes se fueron incrementando en una medida similar durante el periodo expansivo, la situación de ahogo financiero es apremiante. Sólo los pequeños ayuntamientos, que no sufrieron la explosión inmobiliaria, no se hallan en tan lamentable situación. Sin embargo en la mayoría de los casos comparten entre sí una característica: la prestación deficiente o muy deficiente de los servicios municipales. Por esta razón, salvo excepciones, los ayuntamientos poco endeudados no quedan al margen de la aguda crisis de que adolece la institución municipal en España.
Los extraordinarios cambios en la distribución de la población leonesa en los últimos decenios exigen acomodar el mapa municipal, que ancla sus raíces en el siglo XIX, a la nueva situación. La coyuntura que une el cambio de gobierno municipal, la homogeneización política, la insuficiencia financiera y la crisis del modelo institucional de España y de León deben propiciar una adaptación.
León no tiene nada que ver con la provincia que fue, la que conocimos en los años 50 del pasado siglo. Además nada indica que se pueda volver a aquella situación. Por esta causa Proyecto León viene planteando una fusión municipal que permitiría notables ahorros, una sustancial mejora de los servicios públicos y una acomodación de las instituciones municipales a las nuevas necesidades. Hay que repensar el mapa de servicios municipales redistribuyéndolo y simplificándolo para conseguir que esos servicios lleguen eficientemente a todos los ciudadanos.
Proyecto León ha propuesto dos mapas diferentes partiendo de premisas también diferentes y en ambos casos válidas. En uno se pasa de los 211 municipios actuales a 52 y en el otro a 23. No pretendemos ofrecer opciones cerradas, sino que se produzca el debate. Así ha sido en estos meses, como hemos comprobado por las manifestaciones de diversos políticos. En conclusión, el mapa de fusión municipal podría ser otro –aunque estamos convencidos de la racionalidad de nuestras propuestas-, pero el proceso debe acometerse cuanto antes.
En todo caso es insostenible que casi 150 municipios de León no lleguen a los 1.000 habitantes. Es frecuente que no mantengan un nivel de endeudamiento alto, pero la prestación de servicios es mala en general, cuando no desastrosa.
Por otro lado, León como ciudad ha agotado sus recursos de crecimiento ya que no dispone de espacio de expansión. Esta situación viene dada por el hecho de mantener municipios anejos que carecen hace tiempo de auténtica entidad diferenciada y razón de ser. No se puede sostener tres equipos municipales en lo que funcionalmente es una sola ciudad, como sucede en León. La fusión de los municipios del alfoz con la capital dará como resultado una ciudad de más de 200.000 habitantes que alcanzará el estatus de “gran ciudad”, con todas las ventajas que eso supone, y pasará a tener un puesto más relevante en el conjunto de las ciudades españolas. Todos saldremos ganando.
La victoria casi monocolor (igual ésta conservadora que si hubiese sido progresista) debe servir para acometer sin demoras una reforma institucional que optimice el destino de nuestros impuestos. No nos podemos permitir, inmersos en la profunda crisis económica en que nos encontramos, el ineficaz  derroche en la administración que suponen 211 municipios en la provincia distribuidos sin apenas criterios racionales. Confiamos en la responsabilidad de quienes acaban de acceder a los gobiernos municipales para satisfacer la demanda ciudadana de una administración que centre su razón de ser en el servicio al contribuyente. Por esta razón la Diputación debería abordar sin tardanza la elaboración de un nuevo mapa municipal. Con ello los leoneses tomaríamos ventaja respecto a otras zonas del país.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Fusión de ayuntamientos y foro de expertos

Recientemente se ha reunido el antiguo “banco de pensadores”, reconvertido en la actualidad a “foro de expertos”, creado en su momento por  la Junta de Castilla y León. El tema a tratar era la funcionalidad de los ayuntamientos de la autonomía y la organización del territorio de la misma. Al hilo de lo que Proyecto León viene exponiendo y argumentando con datos para la provincia de León desde finales de 2008, en dicho foro se reconoció la falta de operatividad de gran parte de los ayuntamientos leoneses y castellanos, por su escasa dimensión, y la progresiva despoblación que sufren los municipios.

Ante el reconocimiento de ese hecho el foro de expertos y el Gobierno Autonómico proponen la creación de Áreas Mancomunadas de Interés Comunitario, lo que vendría a significar que se crearían entidades de orden superior a los ayuntamientos, pero sin que desaparezcan éstos. El planteamiento de la Junta parece ser que los ayuntamientos se unan sólo si sus munícipes quieren. Para justificar tal postura se recurre a argumentos como la supuesta identidad municipal.

La lógica indica que, evidentemente, no van a querer. Desde nuestro grupo de opinión pensamos que es fundamental  suprimir entidades poco operativas y nada funcionales en la organización del territorio y no crear unas nuevas manteniendo las anteriores. En la práctica esto se traduciría en más puestos políticos, más gasto público y más presión fiscal para los ciudadanos, que van a tener que costear el mantenimiento de los tradicionales ayuntamientos y de las nuevas entidades.

Parece ser que en algunas zonas las mancomunidades están funcionando con eficacia y ofrecen a los ciudadanos los servicios que los ayuntamientos no son capaces de asumir económicamente. Desde este punto de vista, si los ayuntamientos quedan progresivamente sin funciones porque es otro órgano quien presta los servicios eficazmente, ¿para qué los mantenemos? Si sumamos el gasto de personal y el corriente de estos organismos, en muchos casos supera el 70% u 80% de los recursos del ayuntamiento. ¿Cuál es el coste que le supone a la población mantener un edificio y unos políticos que no cumplen con las obligaciones recogidas en la Ley de Régimen Local?

Proyecto León quiere apelar al sentido común. No entendemos qué tiene que ver la identidad de cada pueblo con los ayuntamientos, que no dejan de ser simples entes administrativos. Si algo hay que respetar como identitario en León, está representado por los concejos y sus instituciones delegadas en los pueblos: las juntas vecinales. En el caso castellano existen instituciones similares en algunas zonas, como Burgos o Palencia. Por el contrario, el ayuntamiento tiene sentido en tanto que es prestador de servicios, no de identidad. Si no es esa su función se convierte en un ente parasitario que devora recursos y no aporta nada al contribuyente. Esa es la situación que se repite en buena parte de los municipios de León y Castilla. Por esta razón no entendemos el empecinamiento en mantener ayuntamientos “zombi”, que sólo persisten a mayor gloria de su corporación municipal.

Por otra parte, es la propia Ley de Régimen Local la que establece como límite aconsejable una dimensión de al menos 1.000 habitantes. Dicha norma cita que la Junta podrá actuar de oficio fusionando entidades cuando se produzca una dejación de sus funciones obligatorias, perfectamente fijadas en el articulado. La inoperancia de estos municipios se está convirtiendo en la de la propia Junta, que se muestra incapaz de resolver una situación surrealista que se plasma con una autonomía que reúne el 25% de los municipios y sólo un 5% de la población. Ante ese panorama parece que el único planteamiento que se presenta es añadir un nuevo escalón administrativo, un sobrecoste, para proporcionar servicios de obligado cumplimiento.

Proyecto León aboga por no actuar con evasivas ante un problema cuya magnitud alcanza a una buena parte del territorio; conflicto que deja en estado de abandono a la población rural fomentando la despoblación aún más. No puede dejarse en manos de ediles con intereses ajenos a los de los administrados una decisión cuya responsabilidad alcanza a los poderes públicos superiores. En definitiva, las mancomunidades de municipios tienen sentido si sirven de ensayo a una fusión posterior. De lo contrario es ocultar un problema en una nube de humo mientras la situación continúa degradándose.






miércoles, 23 de marzo de 2011

Presentación de la Fusión Municipal en el Centro Leonés en Cataluña

Recientemente, el 13 de marzo de 2011, uno de los miembros de Proyecto León, Javier Callado, se ha desplazado a Barcelona para asistir a las XVIII Jornadas Culturales organizadas por el Centro Leonés en Cataluña, al que fue invitado para exponer el tema de la Fusión Municipal en el que llevamos trabajando desde hace años.


Tal como se refleja en las imágenes, el público llenó completamente el salón de actos del Centro Leonés y la conferencia de nuestro compañero fue todo un éxito.




 Presentación de la conferencia de nuestro compañero Javier Callado
_________


 En plena presentación
_________



El público abarrotó el salón de actos
_________

La prensa local también se hizo eco de esta noticia, tanto el Diario de León como La Crónica, ya que los dos periódicos tuvieron sus representantes en las Jornadas Culturales.










martes, 1 de febrero de 2011

Elecciones y autovía sociológica a Portugal

Proyecto León viene defendiendo la conexión por autovía entre León y Bragança como una infraestructura básica de comunicación con el norte de Portugal. Este enlace debería verse precedido por lo que hemos denominado como “autovía sociológica”, un vínculo menos tangible que una vía geográfica, pero aun más  importante para el futuro de los dos territorios. El entramado sociológico está basado en el fomento de las relaciones entre los leoneses y los vecinos transfronterizos, y en el descubrimiento de las numerosas oportunidades de ocio, negocio, cultura, etc. por ambas partes. Son estos intereses los que han de fraguar la necesidad de esa comunicación, inexplicablemente olvidada hasta hoy.
El territorio norte de Portugal, cuya puerta para los leoneses es Bragança y el departamento de Tras os Montes con el que nos unen fuertes lazos culturales, reúne en una superficie similar a la que suman León y Zamora una población de más de 4.000.000 de habitantes, que suponen más de un tercio de la población total del país. En ese espacio se concentra el 70% de las industrias que exportan el 45% de la producción de Portugal.  Sus principales sectores son el textil -en proceso de un profundo  ajuste-, calzado, cuero, madera, muebles y construcción.
Presenta dos debilidades importantes: el paro, que alcanza el 11%, prácticamente la media del país -si bien es la mitad de porcentaje que en España- y la agricultura, que ha sufrido una desastrosa aplicación de la PAC. La pretendida mejora de la productividad por la política agraria común no se alcanzó, por lo que su oferta ha llegado a ser insuficiente incluso para atender la propia demanda interna.
La futura autovía León – Bragança abrirá un corredor estratégico hacia el Norte de Portugal. El núcleo más importante es Oporto, ciudad que con 1.250.000 habitantes  y una superficie que es tres veces la de Ponferrada, se erige en cabecera del área. En el Gran Oporto hay una  fuerte concentración industrial en torno a un importante puerto de mar -en Leix­oes-, las bodegas de vino de Oporto -en  Vila Nova de Gaia-, y las fábricas de muebles y de filigranas de oro y plata -en Gondomar-. Asimismo, dispone de un importante nudo ferroviario en Ermesinde, con un sólido centro empresarial.
Por otra parte, para el espacio Norte de Portugal, León y su área de influencia conforman un gran centro de gravedad. Nuestra concentración humana es destacada en la escala portuguesa, donde León sería el tercer casco urbano en dimensiones poblacionales. Los atractivos artísticos, las estaciones de esquí y el turismo de montaña, las ofertas de ocio en general, la capacidad de consumo y nuestra industria agroalimentaria son aspectos de gran interés para los portugueses, que debemos divulgar.
Ante esta perspectiva, Proyecto León opina que el desarrollo de las relaciones con el norte de Portugal aparece como una prioridad para los intereses de León. Los intercambios con Portugal son irrelevantes en la actualidad y por lo tanto el posible incremento es enorme.  Calcular los beneficios que conllevaría este nuevo vector económico es todo un desafío. Por esta razón opinamos que los partidos políticos deberían incluir en sus programas para las elecciones locales y autonómicas medidas concretas que estimulen las relaciones entre León, Astorga, La Bañeza, Sta. Mª del Páramo, Valencia de Don Juan -y por extensión con el Bierzo, la Montaña, etc.-  con Bragança, Vila Real, Braga y Oporto.
Son las cabeceras urbanas y sus agentes económicos, culturales y sociales, especialmente en el caso de España, las que pueden catalizar esta oportunidad emergente para convertirla en una pieza clave del desarrollo. Mucho más en plena crisis, cuando cualquier esfuerzo dedicado al despliegue de esta reubicación estratégica puede reportar negocios, empleos y, al fin, progreso en todo el área.