martes, 17 de enero de 2017

El deterioro de algunos servicios municipales

Proyecto León viene observando un creciente descuido en los elementos y cuidado urbanos de la Ciudad Legionense y su alfoz en el último año sin que ni los equipos de gobierno ni la oposición parezcan conscientes y por tanto sin la esperanza de propuestas de corrección del rumbo. Por otra parte tampoco la prensa provincial en su importante labor de control de los poderes públicos parece tomar conciencia de la situación y echamos de menos, por ejemplo, encuestas que interroguen sobre lo que no funciona en el entorno (ciudad, pueblo, provincia, etc.).

Pensamos que se ha dejado caer a las administraciones locales en cierto grado de injustificada autocomplacencia. Hay que indagar sobre lo que las corporaciones no cumplen a pesar de que se crearon para prestar servicios a los ciudadanos y de que se nutren de lo que recaudan mediante impuestos, tasas y otras exacciones. En otras palabras, se espera de la oposición y de la prensa una especie de evaluación continua de calidad, midiendo el grado de satisfacción de la sociedad con los servicios que recibe de las administraciones. Por eso reivindicamos el papel de la prensa, que es insustituible.

Desgraciadamente, el ciudadano dispone de pocos canales para decirle a la administración lo que es mejorable. El contenido de esta evaluación continua puede extraerse de la mera observación de la ciudad. Por eso queda también en evidencia la falta de educación o el “descuido” de los ciudadanos que, teniendo papeleras a su alcance, aumentan la suciedad y el deterioro.

En concreto, refiriéndonos a León y su alfoz, pueden apuntarse algunas evidencias derivadas de actuaciones municipales deficientes, que cabrían en una encuesta o en una denuncia ciudadana:

Imagen de un solar de León con suciedad acumulada
1. Limpieza de calles. Es notorio que en los barrios periféricos cada vez hay más suciedad en las calles, aceras, parques y especialmente en los solares que lindan con las aceras. No se recoge los papeles, bolsas, botes, botellas, etc. que están a dos centímetros por fuera de las aceras.
Por otro lado, el ayuntamiento se demora en la recogida de las hojas que caen de los árboles en otoño, permaneciendo en calles, aceras, carriles bici y jardines demasiados días. Se  acumulan en algunos puntos hasta el medio metro de altura sobre la acera y el carril bici, produciendo una sensación de abandono en la imagen de la ciudad, además de un riesgo de resbalones para los viandantes
       
Pintadas al lado de la muralla.
Fuente: Diario de León
2. Pintadas. Es destacable asimismo que cada vez hay más pintadas porque muchas permanecen años sobre la misma pared y se van añadiendo otras nuevas. Las pintadas que no se limpian atraen otras con lo que se suburbializa el paisaje urbano. Se echa en falta una labor de control sobre los que pintan, buscando la colaboración ciudadana y a través de las grabaciones de las cámaras que el ayuntamiento tiene instaladas. Más si se tiene en cuenta que muchas de las pintadas corresponden a los mismos autores.


3. Papeleras. Con demasiada frecuencia se ven las papeleras rebosantes, con lo que parte de su contenido cae al suelo. El personal de limpieza debería vaciarlas con más frecuencia.

4. Baldosas sueltas. Se aprecian bastantes baldosas sueltas y rotas por diversas zonas de la ciudad, provocando tropiezos y también mojaduras los días de lluvia. ¿No hay alguien que vigile específicamente esto en el ayuntamiento?

Sería deseable pensar en algún método, (concienciación, publicidad, etc.) que eduque al ciudadano para que vea el espacio urbano como “su espacio”, y para que la actitud sea la misma que en su propia vivienda.

Esto se ve claramente en los sitios autorizados para perros sueltos, donde a través de carteles se acentúa el deber ciudadano de recoger las deposiciones caninas. Es placentero comprobar que esa sola medida permite una correcta actuación ciudadana en la mayoría de las ocasiones.

En Proyecto León pensamos que la corrección de la  mayoría de estas deficiencias no supone incrementos de gasto para el Ayuntamiento de León. Bastaría con que los operarios municipales, sobre todo sus responsables, se esmeraran un poco más y que la policía municipal incrementara su presencia en las calles. Estamos convencidos de que una mayor y más activa presencia policial evitaría por sí sola numerosas pintadas, suciedad y comportamientos incívicos que contribuyen a afear el aspecto urbano de León y su alfoz.

Si León está de moda deseamos que no tenga marcha atrás y lo esté por mucho tiempo, al menos si de los leoneses depende.


lunes, 20 de junio de 2016

Elecciones generales y León

En Proyecto León estamos sorprendidos del enfoque que nuestros candidatos/as por León le dan a la campaña electoral: viene a ser el mismo que en la del 20-D, en la que ya actuaron como portavoces del líder nacional de turno y se despreocuparon de los problemas y soluciones de y para León. Así, critican a los opositores de sus líderes, pero sin plantear su propuesta a los problemas de aquí. Como mucho citan nuestros puntos más sensibles como el carbón, la leche u otros, no tanto para proponer una salida viable a los mismos, sino para resaltar lo mal que lo hacen los demás, echándoles la culpa de la situación sin aportar soluciones concretas propias; solo vaguedades y buenas intenciones.
Evidentemente los asuntos nacionales e internacionales son importantes; no lo dudamos. Pero la mejor forma de contribuir al bienestar del mundo comienza por solucionar los problemas propios.
Lo más sangrante es que los políticos obvian nuestros puntos débiles principales y globales, de los que los problemas sectoriales son solamente signos o consecuencias. Es muy importante identificar y definir el problema principal de León para que cualquier actuación que se realice desde las administraciones lleve una orientación concreta y además se sume a la solución global.
Desde Proyecto León consideramos que el principal problema de toda la provincia es la despoblación, en correlación máxima con la tasa de actividad. Éste índice, la tasa de actividad, se obtiene del cociente entre la población de 16 a 64 años ocupada o en demanda de empleo (es decir, la población activa) respecto a todos los que se encuentran en esa edad (activos o no). En consecuencia no influye negativamente el tan denostado envejecimiento de los ciudadanos. Éste es considerado por muchos “creadores de opinión” como un problema para el desarrollo, aunque es un signo de bienestar y una oportunidad para bastantes sectores sociales.
La tasa de actividad en León es la segunda más baja de España, a 10 puntos de la media. Si añadimos que la tasa nacional es de las más bajas de Europa, comprendemos que nuestra desocupación esté provocando que en el último medio siglo hayamos perdido más de 60 000 habitantes. El abandono de una importante área rural y el empobrecimiento general de la provincia tenían que llegar como consecuencia.
Puesto que en Proyecto León no consideramos fáciles los milagros y sí que lo único interesante de los problemas son las soluciones, vamos a proponer algunas evidentes. Hay muchas más para las que no tenemos aquí espacio, aunque estamos dispuestos a debatirlas en cualquier foro.
  • Es fundamental  que todos nuestros alcaldes y concejales conozcan y manejen las claves del desarrollo. Por eso las instituciones como Diputación y Junta tienen una responsabilidad de formación esencial, además de los propios interesados.
  • Debemos tener un estudio riguroso de ordenación del territorio donde cada comarca cuente con un modelo propio de desarrollo que indique las potencialidades y posibilidades más favorables. Por supuesto luego habrá que llevarlo a cabo.
  • En las materias de formación de nuestros jóvenes debería estar incluido el contenido del apartado anterior, así como las habilidades precisas para su aplicación.
  • Las administraciones, Diputación, Junta y Universidades, deben facilitar estudios y formación sobre los puntos importantes para el desarrollo de cada sector. Deberían indicar el recorrido potencial y avalar y asesorar a los emprendedores que surjan en cada uno.
  • Una razón de peso por la que se abandona el área rural es la falta de socialización o vida social de las personas. Al efecto ya tenemos algunas medidas como el transporte a la carta, los CEAS y otras, pero deben reenfocarse hacia los resultados deseados y que sean medibles.
  • El espacio leonés está estructurado en referencia a dos grandes áreas urbanas: Ponferrada para el Bierzo y León para el conjunto de la provincia. Necesitamos que sean nuestra guía social y económica. Ninguna de las dos está en su mejor momento y necesitan prácticamente refundarse. En ambas la crisis del carbón y del campo nos ha pillado sin alternativas que compensen la destrucción de actividad económica. En el caso de León necesita además tamaño: no puede ser que se diseñen los servicios para una ciudad de 120 000 habitantes si lidera un área urbana de 180 000 y es la cabecera de más de 300 000 habitantes. Ambas urbes necesitan urgentemente sus respectivos planes estratégicos, que definan sus objetivos y el camino por el que conseguirlos. Así todos los ciudadanos podremos contribuir a avanzar hacia esas metas.
  • Por último, falta algo de lo que están sobrados los leoneses de la diáspora y carentes los que vivimos aquí: el orgullo de pertenencia. Además de la generación de actividad económica, debemos incluir en el plan general de servicios el paisajismo y la armonía del entorno, erradicando el feísmo tan desarrollado en nuestros pueblos y ciudades. Esa es una parte fundamental para recuperar el orgullo por los orígenes.

Estas pocas medidas -hay muchas más-, no necesitan grandes fondos europeos ni nacionales, sino el esfuerzo de los políticos y sus equipos. Es urgente actuar porque lo que para el Estado pudieran ser meras propuestas de mejora, para nosotros ya es una cuestión de supervivencia.
Candidatos/as por León: para poder contribuir al desarrollo de España les corresponde a ustedes empezar por resolver los problemas de León. Así pues concluimos que lo que necesitan nuestros políticos, los de aquí, es una INMERSIÓN EN LEÓN.

miércoles, 4 de mayo de 2016

SUPRIMIR O CONSERVAR LAS DIPUTACIONES

“Art. 325. En cada provincia habrá una Diputación llamada provincial, para promover su prosperidad,…”. De esta forma la  Constitución de Cádiz de 1812 establecía el nacimiento de las Diputaciones Provinciales. En noviembre de 2013, Proyecto León publicó un artículo de opinión sobre la situación de esta institución. Muchos son los cambios políticos y sociales ocurridos en España desde ese momento y estimamos conveniente volver sobre la cuestión.

La coyuntura política surgida de las elecciones del 20 de diciembre de 2015 ha puesto de actualidad un planteamiento que nunca había emergido con tanta fuerza: la desaparición de las diputaciones provinciales. Si analizamos superficialmente la situación actual de estas instituciones, tal y como fueron concebidas, es fácil encontrar argumentos en contra de su mantenimiento: su dirección es de elección indirecta, es decir, sus diputados no son seleccionados propiamente por los ciudadanos, sino por los concejales de cada partido judicial, que terminan escogiendo al presidente. Este déficit democrático es uno de los argumentos fuertes de quienes abogan por su eliminación. Por tanto el núcleo del problema reside en el sistema de elección indirecta de los políticos. De hecho las diputaciones provinciales devenidas en autonomías, con diputados de elección directa, no reciben esas críticas y su operativa no difiere en esencia de la adoptada en las diputaciones clásicas.

Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación de León
No quedan ahí las razones de los críticos: los elevados gastos de funcionamiento (en algunos casos apenas el 20% de sus recursos se emplean  en desarrollo e inversión para los pueblos), el alto endeudamiento, los casos de corrupción detectados en alguna de ellas, unido a la falta de transparencia en su gestión, así como la opacidad y la sospecha permanente de ser nido de corruptelas y amiguismos conforman el argumentario que apuntala a los que defienden su extinción. Sin embargo se trata de una visión interesada, sin perspectiva y poco realista, puesto que las mismas críticas se podrían hacer extensivas a los ayuntamientos o a las comunidades autónomas, ambos con altos gastos corrientes, sobre endeudados, trufados de casos de corrupción, poco transparentes y víctimas de tanto caciquismo o más.
La razón de ser de una diputación es brindar su apoyo a los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes. Lo hacen fundamentalmente en la prestación de servicios sociales, apoyo técnico, y mantenimiento y desarrollo de infraestructuras (carreteras, gestión de cobros, alumbrado,…). Se trata frecuentemente de servicios subcontratados, por lo que buena parte de su plantilla se dedica a la gestión de contrataciones.

A primera vista, podría parecer que no hay razones para seguir manteniendo unos entes que se antojan caros, poco útiles y de escasa legitimidad democrática. Asimismo, también parece obvio que, desde la creación de las autonomías, debieran de ser éstas las encargadas de prestar el apoyo necesario a los ayuntamientos y localidades de cada provincia. Sin embargo, la realidad se revela más compleja: la gestión política llevada a cabo desde la Junta de Castilla y León (por poner el ejemplo más próximo, pero Andalucía o Castilla-La Mancha son similares) no ha sustentado el despegue económico de León. Tampoco los servicios que presta son extraordinarios ni en cantidad ni en calidad. De hecho, en muchas ocasiones esa gestión ha sido un lastre que frenó el desarrollo socioeconómico de nuestra provincia, como la política industrial por ejemplo; en resumen, las autonomías también aportan un muestrario de lo que no se debe hacer.

Patio del Palacio de los Guzmanes, León
En consecuencia,  desde Proyecto León nos postulamos a favor del mantenimiento de las diputaciones, pero acometiendo las modificaciones que sean necesarias, y en primera instancia las relativas a la elección directa de los diputados. Al menos en lo que a León se refiere, consideramos que la Diputación puede cumplir con el papel que tiene encomendado con eficacia, como hizo durante largos periodos históricos; las disfunciones en la diputación se deben a causas coyunturales y al sistema electivo de sus mandatarios, no a su arquitectura institucional, cercana a los territorios que atiende.

En el caso particular de nuestra provincia se hace necesario, por añadidura, el mantenimiento de la Diputación puesto que es la única entidad regional no absorbida por la ineficaz, anuladora e ineficiente centralidad que emplea la Junta de Castilla y León. También es la única institución que justifica la “y” en el nombre de la autonomía y que mantiene la personalidad y dignidad del secular Pueblo Leonés.
Es indiscutible que no se puede decir lo mismo de la Junta de Castilla y León tras el balance de 33 años. Con abundancia de medios y escasa adaptación a la idiosincrasia leonesa, se erige con el dudoso mérito de lograr que León caiga en una espiral depresiva que no ha terminado. Aun así, la lejanía de los consejeros con los problemas leoneses no se oculta, y ejemplos muy cercanos tenemos. Sólo parecen venir para hacer propaganda y transmitirnos sus “magníficas” intenciones.

En consecuencia, Proyecto León propone que se arbitren los mecanismos necesarios para que los diputados provinciales se elijan directamente por los ciudadanos en listas abiertas. Esos cargos deben tomar parte exclusivamente en el órgano de dirección, ya que la ejecutividad debería correr a cargo de los funcionarios, expertos como son en la problemática y la singularidad provinciales. La gestión sería así transparente para la sociedad. Paralelamente a estas modificaciones, pensamos que es de vital importancia abordar el proceso de fusión de ayuntamientos para que se puedan gestionar eficazmente sus competencias. Proponemos, finalmente, que se respeten los Concejos o Juntas Vecinales, ya que cumplen un papel fundamental en la cadena de gestión pública por su proximidad a los ciudadanos de las 1.400 pequeñas localidades leonesas.

lunes, 14 de marzo de 2016

Apoyamos la plataforma "Desafío Lucha por la Montaña"

Desde Proyecto León apoyamos la plataforma "Desafío Lucha por la Montaña" como iniciativa revalorizadora de la Lucha Leonesa y dinamizadora del potencial económico y social de las montañas de León.



Proyecto León - Desafío Lucha por la Montaña



video

lunes, 22 de febrero de 2016

2017: Milenario del Fuero de León IV

Albúm gráfico que se realizó en 1920
para celebrar el IX centenario del Fuero
Este será el cuarto artículo que desde Proyecto León dediquemos al próximo Milenario del Fuero de León, que se cumplirá el 28 de julio de 2017.

La cronología de nuestros textos es la siguiente:

29 de mayo de 2014: Qué fue el Fuero y la trascendencia que tuvo en aquella época y posteriores.

8 de octubre de 2014: Explicamos la conmemoración que se hizo en León en 1920, cuando se festejó honrosamente el noveno centenario.

10 de agosto de 2015: Aportamos sugerencias para celebrar el M Aniversario.

Hoy vamos a intentarlo nuevamente, ya que tras el alborozo que experimentamos en agosto de 2015, cuando desde la concejalía de Cultura del Ayuntamiento se habló de promover la conmemoración del Fuero, ha llegado el desánimo. El calendario ha avanzado más de medio año y ninguno de nuestros próceres ha vuelto a mencionar el tema. Nada ha trascendido sobre este asunto cuando debería de haberse avanzado notablemente tanto en la programación como en la publicidad del Milenario. Nos tememos que ninguna institución esté cumpliendo con sus obligaciones y deberes en pro de conmemorar como se merece este gran hito de nuestro pasado.

No sucede así desde la iniciativa particular. Nos han llegado voces, sugerencias y apoyos de personas que conocen y valoran la transcendencia que tiene este próximo aniversario. Como José Miguel Alguero, que propone la creación de un premio de tipo y peso similar al “Princesa de Asturias”; o un concurso que premie al mejor guion para la realización de una película.

O Carlos Fernández, coordinador del “Desafío Lucha por la Montaña”, una plataforma que sin carácter reivindicativo ni significación política está trabajando en un evento conmemorativo en el que la reina de nuestros deportes autóctonos, la lucha leonesa, pudiera brillar en el Milenario del Fuero de 2017. Y es que en la celebración del noveno centenario fue cuando se redactaron las bases del primer corro de aluches, con novedades de tanta trascendencia como el agarre al cinto.

Parece que desde la iniciativa privada sí se pueden y se quieren organizar actos; pero no percibimos lo mismo, ni siquiera el acompañamiento,  en las instituciones. Ahora que a nuestros dirigentes se les llena la boca con la frase “León está de moda”, y que la llegada del AVE está influyendo de forma muy positiva en el turismo con destino a esta ciudad y por extensión a la provincia, deberíamos estar promocionando ya los actos de la próxima conmemoración del Milenario del Fuero de León dándolo a conocer a toda España, lo cual ayudaría a consolidar la “moda de León” y que no sea un fruto pasajero.

Una celebración de este tipo implica mucho trabajo y preparación. En este sentido, y a modo de ejemplos ilustrativos, convocar en la capital un congreso internacional de primer nivel, tal y  como la ocasión lo demanda, requiere de la participación de especialistas de prestigio, que necesitan de tiempo y planificación para elaborar investigaciones y análisis de enjundia y calado científico. Asimismo, para proyectar una exposición con el concurso de piezas y objetos artísticos e históricos depositados fuera de nuestros museos hay que contar con los traslados y la burocracia que eso implica, lo que en algunos casos lleva meses de gestiones. Proyecto León planteó este tema en 2014, momento en el que había tiempo suficiente para organizar unos fastos acordes a la importancia del evento, pero han pasado dos años y observamos un mutismo total; un silencio de cementerio.

Quizás las instituciones aleguen falta de recursos para disimular la falta de imaginación. En una conmemoración de este tipo se tienen que implicar todos los sectores, públicos y privados, pero han de ser las administraciones (locales, provinciales, autonómicas y estatales) las que abanderen e impulsen su organización. Es su responsabilidad.

Apenas restan 17 meses para la fecha concreta del aniversario de la promulgación en julio del 1017, es decir, queda todavía un pequeño margen de maniobra. Esperemos que nuestros representantes públicos sean capaces de ver la importancia que tiene la realización de un evento de esta magnitud. Y no solo para reavivar la maltrecha economía local, sino para erradicar el desánimo que se ha venido instalando entre la población, porque si no lo hacemos los leoneses, nadie desde fuera va a venir a hacerlo.

Confiamos que llegado el año 2017 Proyecto León y otras organizaciones sociales no tengan que salir a la palestra pública para lamentar y denunciar que, una vez más, nuestra ciudad (nuestra tierra, nuestra gente), dejó pasar otra oportunidad histórica por la indolencia y la inactividad de sus responsables políticos. 

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Presentación en vídeo blog

Después de siete años de actividad en prensa escrita, redes sociales, radio y televisión, muchas personas nos habéis comentado que no conocíais a los miembros que integramos Proyecto León.

Por este motivo, hemos decidido empezar a hacer públicas nuestras conclusiones también en vídeo. Poco a poco algunos componentes del grupo iremos apareciendo en nuestro canal de Youtube.

Hoy simplemente nos presentamos como grupo a través de este canal. 

Esperamos que sea de vuestro interés. 



lunes, 10 de agosto de 2015

2017: Milenario del Fuero de León (III)

El 29 de mayo de 2014 Proyecto León publicó la primera tribuna dedicada al próximo Milenario (que se cumplirá en 2017) de la promulgación del Fuero de León por el rey Alfonso V. En dicho texto realizamos una exposición de lo que ha sido el Fuero y de la importancia que tuvo para la sociedad de aquella época y posteriores.

El 8 de octubre de 2014 publicamos otra más. En ella expusimos cómo la vieja capital regia se volcó en organizar los actos conmemorativos del IX Centenario de su Fuero: exposiciones de arte, certámenes literarios, conferencias, actos religiosos, deportes, bailes, concursos…

Observando que los nuevos mandatarios del Ayuntamiento y la Diputación dan muestras de querer dar otro enfoque a la ciudad, a la provincia y a sus recursos, hacemos de nuevo hincapié en la importancia de celebrar tan insigne fecha: el 28 de julio de 2017. Tenemos dos años para organizar un evento que puede ser revulsivo tanto para el turismo como para la maltrecha economía local.

Tal como se ha publicado en prensa en una entrevista con la nueva concejala de Cultura del Ayuntamiento de León, este acontecimiento es, para algunos historiadores, incluso más importante que la celebración de las Cortes de 1188, que han dado lugar a que León sea reconocida como "Cuna del Parlamentarismo".

Desde Proyecto León se exponen, a sociedad e instituciones, algunas sugerencias para el programa de esta conmemoración.

Organización de un concurso de ideas para elegir un lema, un logo y una mercadotecnia que identifique y personalice el Milenario ante el mundo.

Planificación de itinerarios guiados en los que se aúnen ambos hitos (promulgación del Fuero de 1017 y celebración de las Cortes de 1188), dos de las aportaciones más significativas del Reino leonés a la sociedad europea. Lógicamente estos itinerarios habrán de estar dotados de contenidos y dirigidos por personas que conozcan la historia y sean capaces de transmitirla de una manera cercana y amena.

Organización de un Congreso Internacional de medievalistas y especialistas en derecho con la implicación activa de la Universidad. Este tipo de cónclaves sitúa a León en el mapa académico y genera sinergias positivas.

Realización de una magna "Exposición temporal" de documentos y objetos originales de aquel León medieval y regio en el que se sancionó el Fuero. Las copias del documento original, en Braga y Oviedo, no podrían faltar a esta cita.

Este texto es el germen de una familia foral del que provienen otros similares. En este sentido, podría ser apropiado promocionar el hermanamiento de la ciudad de León con las localidades forales más significativas de su antiguo territorio. Sería una fórmula para afianzar lazos y dejar allí una huella imperecedera de la vieja capital, su Fuero y su Reino. Para ello se podría hacer un monumento conmemorativo en la capital y regalar a dichas localidades réplicas a escala.

El Fuero crea y delimita un espacio foral en torno a la ciudad con sus privilegios y sus deberes: el alfoz. Sugerimos la organización de una concentración de los pendones de esos pueblos como homenaje al Fuero y en una fecha cercana a la de su aprobación. El desfile puede ir acompañado de grupos folklóricos y podría culminar con una degustación gastronómica. Podría valorarse realizar esta concentración con carácter anual en una fecha fija.

Preparación de unas "Jornadas gastronómicas" que conmemoren esta solemnidad bajo un lema común que haga referencia a la celebración que nos une. Así mismo se pueden organizar concursos de tapas medievales u otros.

Representaciones teatrales en la ciudad relativas a la promulgación del Fuero, organizadas actualmente por iniciativa privada, que deberán contar con el apoyo y el impulso de las instituciones públicas.

Instrucción sobre este evento al personal de las Oficinas de Turismo, de tal forma que publiciten la próxima celebración a todos los visitantes que recalen en nuestra tierra. Esto debería hacerse extensivo a otros centros, como los albergues jacobeos, para que cada peregrino que durante estos dos años pase por León, conozca la próxima conmemoración del Milenario.

La celebración del 1000º Aniversario del Fuero de León se debe presentar como una fiesta histórica y patrimonial no solo para los leoneses sino proyectada a todo el país, incluso fuera de nuestras fronteras. Por ello, se hace imprescindible realizar una campaña publicitaria periódica en prensa, radio y televisión a nivel nacional y la utilización de las redes sociales, que darían al acontecimiento difusión internacional. De nada sirve organizar y celebrar cualquier tipo de evento si no conseguimos que se conozca más allá de nuestros límites territoriales. Sería interesante articular estas campañas publicitarias en las épocas previas a las vacaciones de verano, Navidad y Semana Santa. No tienen porqué ser largas y costosas, pero sí bien organizadas en determinadas fechas para conseguir el impacto que se desea obtener.

Elaboración de dípticos, cuadernillos, exposiciones itinerantes, conferencias, charlas, proyecciones para su divulgación en los centros escolares. Sería preciso, para ello, la creación de un grupo de trabajo coordinado por el Ayuntamiento de León que podría contar con el apoyo de especialistas y voluntarios externos.

Propuesta a la Junta de Castilla y León para incluir en los libros de texto la relevancia de este Fuero en el devenir posterior tanto del desarrollo de otros fueros como del sistema parlamentario europeo.

Una vez más, son las instituciones las que deben promover que se lleven a cabo este tipo de actos, pero los ciudadanos hemos de colaborar y exigir su consecución. De esta forma sentiremos que participamos, vivimos la ciudad y decidimos el destino de la misma, recobrando una autoestima colectiva perdida. Además, obtendremos importantes retornos económicos que, finalmente, benefician a todos.

Las recientes palabras de la concejala de Cultura de León han sido esperanzadoras e ilusionantes. El tiempo apremia si se aspira a una conmemoración a la altura de la historia. El Milenario del Fuero de León, a diferencia de otros aniversarios recientes, deberá de estar, al menos, a un nivel parejo de repercusión local, autonómica, nacional e internacional que eventos como el V Centenario de Santa Teresa o el IV Centenario del Greco en Toledo han tenido.

Confiemos en que los representantes municipales electos protagonicen, como hicieron en su tiempo los reyes Alfonso V y Elvira, una labor de gobierno que perdure en la memoria colectiva y que en 2117 sean referente y recordados (como quienes les precedieron hace ahora 100 años) por su grandeza de miras y por su amor incondicional a León y a los leoneses.

Proyecto León confía en que el nuevo equipo de gobierno del Ayuntamiento de León será capaz de capitanear la celebración, ilusionante objetivo, como aquéllos en que se revelan los grandes políticos.


martes, 31 de marzo de 2015

Programas electorales para León

Se aproximan las elecciones locales y autonómicas. Desde Proyecto León observamos, con gran preocupación,  que son pocas las fuerzas políticas que concretan un conjunto de medidas verdaderamente ligadas al territorio, basadas en un análisis de lo local, lo provincial y lo autonómico. Se dice algo tan inconcreto como “convertir León en una ciudad importante en España y en Europa” o bien “León necesita infraestructuras de primer nivel” sin que se nos explique para qué. Ésos son algunos de los evanescentes mensajes que se han transmitido al ciudadano hasta ahora.

Creemos que León se encuentra en un momento difícil como ciudad y como provincia, ya que no consigue incorporarse a la incipiente salida de la crisis del conjunto nacional. No es momento para la inconcreción en la acción política. En consecuencia es necesario afrontar el futuro con objetivos globales, cuantitativos y medibles en un plazo determinado, capaces de crear ilusión en los leoneses. Como ejemplo, podría ponerse la meta en 200.000 habitantes para la capital (con una fusión municipal previa e imprescindible), en 500.000 para la provincia, en un avance del PIB per cápita diez puntos por encima del nacional a 8 años vista, o igualar la tasa de actividad con la media nacional en ese periodo. De esta manera los partidos tendrían que concretar las medidas que piensan tomar para conseguir los objetivos y podrían contar con el apoyo de casi todos los leoneses, incluso superando ciertos enfoques ideológicos que quedarían supeditados o instrumentalizados para conseguir los mismos.

En tanto no se cuantifique el objetivo y los plazos, creemos que las propuestas de los programas son brindis al sol, y los leoneses continuaremos profundizando en la abulia y el desencanto que, sobre todo últimamente, nos corroe. Así se ha demostrado en las últimas legislaturas, en las que se habló en vano por demás. Si por algo ha de medirse la acción política es por los resultados. En consecuencia quisiéramos que las formaciones en liza explicasen primero sus objetivos globales, y luego que especificasen las distintas líneas de acción para lograrlos.

Estamos observando que en muchos casos los candidatos desconocen la situación de León (y, lo que es más grave, parece que no les importa). Así lo prueba la escasa utilización de las cifras que hacen referencia a los grandes indicadores socioeconómicos y de análisis de nuestra posición para una proyección de futuro. El debate político en León debería entrar más en este tipo de argumentos, que son los que los ciudadanos buscan en las noticias de prensa y boletines estadísticos. Además permiten centrar las argumentaciones sin que nadie eche balones fuera, práctica tan al uso en los tiempos que corren. No queremos pensar que los candidatos rehúyen el debate en estos términos ante la elocuencia de las cifras socioeconómicas que muestran tanto la ciudad como la provincia.

León no parte de cero. Además de un denso pasado histórico (¡cuántas provincias lo quisieran!), León tiene una historia reciente que marca una tendencia, tiene puntos fuertes, tiene potencialidades que serían explotadas como valiosos filones en otros lugares. Pedimos, exigimos, a nuestros políticos que marquen objetivos concretos y medibles que sirvan para que todos sepamos cómo va nuestro avance, cuanto nos falta para llegar y qué podemos hacer cada uno para ayudar a conseguirlo. Lo estamos deseando. Nada más pedimos un programa político real.

No hace tanto tiempo, desde el Consistorio leonés se difundió un eslogan que decía: “¡Vamos, León!”. En Proyecto León siempre nos hicimos la misma pregunta: “Vamos, pero… ¿adónde?”


¡Qué gran pueblo es León si encontrara líderes que supieran marcar el camino!