domingo, 5 de noviembre de 2017

León, situación de emergencia (I)

Hace unos meses el Instituto Nacional de Estadística hizo pública la actualización de los datos del padrón municipal de habitantes. El examen de esas ratios hizo correr ríos de tinta en todos los medios de comunicación a propósito de la mala evolución de la provincia leonesa. Además de mantener una tendencia de disminución de la población que abarca un periodo largo, es llamativo que desde 2012 León pierda cada año entre cinco y seis mil habitantes. Este dato en una provincia con menos de medio millón de habitantes es pésimo. Sin embargo, hemos preferido esperar a que se apagase el murmullo sobre este tema para hablar desapasionadamente de él.

Para ilustrar la situación de León hemos optado por tomar los datos de los últimos 7 años, es decir, desde 2010. Nos hemos fijado en cómo han evolucionado cuatro parámetros: la población, la tasa de actividad, la tasa de desempleo y la tasa de empleo.

El padrón municipal nos dice cuántas personas están efectivamente censadas en la provincia.
La tasa de actividad nos muestra la población que tiene o busca empleo sobre el total de los que están en edad de trabajar (mayores de 16 años y menores de 65). Una baja tasa de actividad denota pocos incentivos para incorporarse al mercado laboral.

La tasa de desempleo explicita las personas que, queriendo trabajar, no tienen empleo. Lo que mide es la vitalidad del mercado de trabajo, puesto que, si es muy activo, la tasa de desempleo es baja.
Finalmente, la tasa de empleo expone cuántos trabajadores hay sobre la masa total de personas en edad de trabajar. En otras palabras, esta tasa pone de manifiesto cuántas personas están creando riqueza sobre las que potencialmente podrían hacerlo y pone de manifiesto el ímpetu social.

Los datos de León son esclarecedores sobre su situación. La provincia perdió 31.000 habitantes en 7 años y el ritmo se aceleró en los últimos. En la autonomía sólo Zamora va peor en términos relativos y en las provincias limítrofes también Orense va peor. Estamos entre los últimos del pelotón de cola de España en evolución demográfica.

La tasa de actividad es la peor de España tras la de Orense, lo que implica que existen pocos incentivos para movilizarse en busca de trabajo.

La tasa de desempleo es la peor de la autonomía tras Ávila. Tenemos un mercado laboral con baja vitalidad.

Para terminar, son pocas las personas que están creando riqueza efectivamente en nuestra provincia porque es la que menos tasa de empleo tiene.

En resumen, los datos dicen que tenemos una demografía decadente, un mercado laboral débil, que no incita a buscar trabajo, con una cifra de desempleo alta y eso lleva a los leoneses a marcharse masivamente de esta provincia. Y sabemos que esa tendencia es mala hace tiempo, pero que en los últimos cinco años es aún peor. No se puede trasladar a la opinión pública más que una conclusión: nos encontramos en una situación de emergencia.

Como es habitual, Proyecto León expone los problemas pero se centra en la propuesta de soluciones que por su extensión plasmaremos en la segunda parte de este tribuna.

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