lunes, 20 de junio de 2016

Elecciones generales y León

En Proyecto León estamos sorprendidos del enfoque que nuestros candidatos/as por León le dan a la campaña electoral: viene a ser el mismo que en la del 20-D, en la que ya actuaron como portavoces del líder nacional de turno y se despreocuparon de los problemas y soluciones de y para León. Así, critican a los opositores de sus líderes, pero sin plantear su propuesta a los problemas de aquí. Como mucho citan nuestros puntos más sensibles como el carbón, la leche u otros, no tanto para proponer una salida viable a los mismos, sino para resaltar lo mal que lo hacen los demás, echándoles la culpa de la situación sin aportar soluciones concretas propias; solo vaguedades y buenas intenciones.
Evidentemente los asuntos nacionales e internacionales son importantes; no lo dudamos. Pero la mejor forma de contribuir al bienestar del mundo comienza por solucionar los problemas propios.
Lo más sangrante es que los políticos obvian nuestros puntos débiles principales y globales, de los que los problemas sectoriales son solamente signos o consecuencias. Es muy importante identificar y definir el problema principal de León para que cualquier actuación que se realice desde las administraciones lleve una orientación concreta y además se sume a la solución global.
Desde Proyecto León consideramos que el principal problema de toda la provincia es la despoblación, en correlación máxima con la tasa de actividad. Éste índice, la tasa de actividad, se obtiene del cociente entre la población de 16 a 64 años ocupada o en demanda de empleo (es decir, la población activa) respecto a todos los que se encuentran en esa edad (activos o no). En consecuencia no influye negativamente el tan denostado envejecimiento de los ciudadanos. Éste es considerado por muchos “creadores de opinión” como un problema para el desarrollo, aunque es un signo de bienestar y una oportunidad para bastantes sectores sociales.
La tasa de actividad en León es la segunda más baja de España, a 10 puntos de la media. Si añadimos que la tasa nacional es de las más bajas de Europa, comprendemos que nuestra desocupación esté provocando que en el último medio siglo hayamos perdido más de 60 000 habitantes. El abandono de una importante área rural y el empobrecimiento general de la provincia tenían que llegar como consecuencia.
Puesto que en Proyecto León no consideramos fáciles los milagros y sí que lo único interesante de los problemas son las soluciones, vamos a proponer algunas evidentes. Hay muchas más para las que no tenemos aquí espacio, aunque estamos dispuestos a debatirlas en cualquier foro.
  • Es fundamental  que todos nuestros alcaldes y concejales conozcan y manejen las claves del desarrollo. Por eso las instituciones como Diputación y Junta tienen una responsabilidad de formación esencial, además de los propios interesados.
  • Debemos tener un estudio riguroso de ordenación del territorio donde cada comarca cuente con un modelo propio de desarrollo que indique las potencialidades y posibilidades más favorables. Por supuesto luego habrá que llevarlo a cabo.
  • En las materias de formación de nuestros jóvenes debería estar incluido el contenido del apartado anterior, así como las habilidades precisas para su aplicación.
  • Las administraciones, Diputación, Junta y Universidades, deben facilitar estudios y formación sobre los puntos importantes para el desarrollo de cada sector. Deberían indicar el recorrido potencial y avalar y asesorar a los emprendedores que surjan en cada uno.
  • Una razón de peso por la que se abandona el área rural es la falta de socialización o vida social de las personas. Al efecto ya tenemos algunas medidas como el transporte a la carta, los CEAS y otras, pero deben reenfocarse hacia los resultados deseados y que sean medibles.
  • El espacio leonés está estructurado en referencia a dos grandes áreas urbanas: Ponferrada para el Bierzo y León para el conjunto de la provincia. Necesitamos que sean nuestra guía social y económica. Ninguna de las dos está en su mejor momento y necesitan prácticamente refundarse. En ambas la crisis del carbón y del campo nos ha pillado sin alternativas que compensen la destrucción de actividad económica. En el caso de León necesita además tamaño: no puede ser que se diseñen los servicios para una ciudad de 120 000 habitantes si lidera un área urbana de 180 000 y es la cabecera de más de 300 000 habitantes. Ambas urbes necesitan urgentemente sus respectivos planes estratégicos, que definan sus objetivos y el camino por el que conseguirlos. Así todos los ciudadanos podremos contribuir a avanzar hacia esas metas.
  • Por último, falta algo de lo que están sobrados los leoneses de la diáspora y carentes los que vivimos aquí: el orgullo de pertenencia. Además de la generación de actividad económica, debemos incluir en el plan general de servicios el paisajismo y la armonía del entorno, erradicando el feísmo tan desarrollado en nuestros pueblos y ciudades. Esa es una parte fundamental para recuperar el orgullo por los orígenes.

Estas pocas medidas -hay muchas más-, no necesitan grandes fondos europeos ni nacionales, sino el esfuerzo de los políticos y sus equipos. Es urgente actuar porque lo que para el Estado pudieran ser meras propuestas de mejora, para nosotros ya es una cuestión de supervivencia.
Candidatos/as por León: para poder contribuir al desarrollo de España les corresponde a ustedes empezar por resolver los problemas de León. Así pues concluimos que lo que necesitan nuestros políticos, los de aquí, es una INMERSIÓN EN LEÓN.

miércoles, 4 de mayo de 2016

SUPRIMIR O CONSERVAR LAS DIPUTACIONES

“Art. 325. En cada provincia habrá una Diputación llamada provincial, para promover su prosperidad,…”. De esta forma la  Constitución de Cádiz de 1812 establecía el nacimiento de las Diputaciones Provinciales. En noviembre de 2013, Proyecto León publicó un artículo de opinión sobre la situación de esta institución. Muchos son los cambios políticos y sociales ocurridos en España desde ese momento y estimamos conveniente volver sobre la cuestión.

La coyuntura política surgida de las elecciones del 20 de diciembre de 2015 ha puesto de actualidad un planteamiento que nunca había emergido con tanta fuerza: la desaparición de las diputaciones provinciales. Si analizamos superficialmente la situación actual de estas instituciones, tal y como fueron concebidas, es fácil encontrar argumentos en contra de su mantenimiento: su dirección es de elección indirecta, es decir, sus diputados no son seleccionados propiamente por los ciudadanos, sino por los concejales de cada partido judicial, que terminan escogiendo al presidente. Este déficit democrático es uno de los argumentos fuertes de quienes abogan por su eliminación. Por tanto el núcleo del problema reside en el sistema de elección indirecta de los políticos. De hecho las diputaciones provinciales devenidas en autonomías, con diputados de elección directa, no reciben esas críticas y su operativa no difiere en esencia de la adoptada en las diputaciones clásicas.

Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación de León
No quedan ahí las razones de los críticos: los elevados gastos de funcionamiento (en algunos casos apenas el 20% de sus recursos se emplean  en desarrollo e inversión para los pueblos), el alto endeudamiento, los casos de corrupción detectados en alguna de ellas, unido a la falta de transparencia en su gestión, así como la opacidad y la sospecha permanente de ser nido de corruptelas y amiguismos conforman el argumentario que apuntala a los que defienden su extinción. Sin embargo se trata de una visión interesada, sin perspectiva y poco realista, puesto que las mismas críticas se podrían hacer extensivas a los ayuntamientos o a las comunidades autónomas, ambos con altos gastos corrientes, sobre endeudados, trufados de casos de corrupción, poco transparentes y víctimas de tanto caciquismo o más.
La razón de ser de una diputación es brindar su apoyo a los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes. Lo hacen fundamentalmente en la prestación de servicios sociales, apoyo técnico, y mantenimiento y desarrollo de infraestructuras (carreteras, gestión de cobros, alumbrado,…). Se trata frecuentemente de servicios subcontratados, por lo que buena parte de su plantilla se dedica a la gestión de contrataciones.

A primera vista, podría parecer que no hay razones para seguir manteniendo unos entes que se antojan caros, poco útiles y de escasa legitimidad democrática. Asimismo, también parece obvio que, desde la creación de las autonomías, debieran de ser éstas las encargadas de prestar el apoyo necesario a los ayuntamientos y localidades de cada provincia. Sin embargo, la realidad se revela más compleja: la gestión política llevada a cabo desde la Junta de Castilla y León (por poner el ejemplo más próximo, pero Andalucía o Castilla-La Mancha son similares) no ha sustentado el despegue económico de León. Tampoco los servicios que presta son extraordinarios ni en cantidad ni en calidad. De hecho, en muchas ocasiones esa gestión ha sido un lastre que frenó el desarrollo socioeconómico de nuestra provincia, como la política industrial por ejemplo; en resumen, las autonomías también aportan un muestrario de lo que no se debe hacer.

Patio del Palacio de los Guzmanes, León
En consecuencia,  desde Proyecto León nos postulamos a favor del mantenimiento de las diputaciones, pero acometiendo las modificaciones que sean necesarias, y en primera instancia las relativas a la elección directa de los diputados. Al menos en lo que a León se refiere, consideramos que la Diputación puede cumplir con el papel que tiene encomendado con eficacia, como hizo durante largos periodos históricos; las disfunciones en la diputación se deben a causas coyunturales y al sistema electivo de sus mandatarios, no a su arquitectura institucional, cercana a los territorios que atiende.

En el caso particular de nuestra provincia se hace necesario, por añadidura, el mantenimiento de la Diputación puesto que es la única entidad regional no absorbida por la ineficaz, anuladora e ineficiente centralidad que emplea la Junta de Castilla y León. También es la única institución que justifica la “y” en el nombre de la autonomía y que mantiene la personalidad y dignidad del secular Pueblo Leonés.
Es indiscutible que no se puede decir lo mismo de la Junta de Castilla y León tras el balance de 33 años. Con abundancia de medios y escasa adaptación a la idiosincrasia leonesa, se erige con el dudoso mérito de lograr que León caiga en una espiral depresiva que no ha terminado. Aun así, la lejanía de los consejeros con los problemas leoneses no se oculta, y ejemplos muy cercanos tenemos. Sólo parecen venir para hacer propaganda y transmitirnos sus “magníficas” intenciones.

En consecuencia, Proyecto León propone que se arbitren los mecanismos necesarios para que los diputados provinciales se elijan directamente por los ciudadanos en listas abiertas. Esos cargos deben tomar parte exclusivamente en el órgano de dirección, ya que la ejecutividad debería correr a cargo de los funcionarios, expertos como son en la problemática y la singularidad provinciales. La gestión sería así transparente para la sociedad. Paralelamente a estas modificaciones, pensamos que es de vital importancia abordar el proceso de fusión de ayuntamientos para que se puedan gestionar eficazmente sus competencias. Proponemos, finalmente, que se respeten los Concejos o Juntas Vecinales, ya que cumplen un papel fundamental en la cadena de gestión pública por su proximidad a los ciudadanos de las 1.400 pequeñas localidades leonesas.

lunes, 14 de marzo de 2016

Apoyamos la plataforma "Desafío Lucha por la Montaña"

Desde Proyecto León apoyamos la plataforma "Desafío Lucha por la Montaña" como iniciativa revalorizadora de la Lucha Leonesa y dinamizadora del potencial económico y social de las montañas de León.



Proyecto León - Desafío Lucha por la Montaña



video

lunes, 22 de febrero de 2016

2017: Milenario del Fuero de León IV

Albúm gráfico que se realizó en 1920
para celebrar el IX centenario del Fuero
Este será el cuarto artículo que desde Proyecto León dediquemos al próximo Milenario del Fuero de León, que se cumplirá el 28 de julio de 2017.

La cronología de nuestros textos es la siguiente:

29 de mayo de 2014: Qué fue el Fuero y la trascendencia que tuvo en aquella época y posteriores.

8 de octubre de 2014: Explicamos la conmemoración que se hizo en León en 1920, cuando se festejó honrosamente el noveno centenario.

10 de agosto de 2015: Aportamos sugerencias para celebrar el M Aniversario.

Hoy vamos a intentarlo nuevamente, ya que tras el alborozo que experimentamos en agosto de 2015, cuando desde la concejalía de Cultura del Ayuntamiento se habló de promover la conmemoración del Fuero, ha llegado el desánimo. El calendario ha avanzado más de medio año y ninguno de nuestros próceres ha vuelto a mencionar el tema. Nada ha trascendido sobre este asunto cuando debería de haberse avanzado notablemente tanto en la programación como en la publicidad del Milenario. Nos tememos que ninguna institución esté cumpliendo con sus obligaciones y deberes en pro de conmemorar como se merece este gran hito de nuestro pasado.

No sucede así desde la iniciativa particular. Nos han llegado voces, sugerencias y apoyos de personas que conocen y valoran la transcendencia que tiene este próximo aniversario. Como José Miguel Alguero, que propone la creación de un premio de tipo y peso similar al “Princesa de Asturias”; o un concurso que premie al mejor guion para la realización de una película.

O Carlos Fernández, coordinador del “Desafío Lucha por la Montaña”, una plataforma que sin carácter reivindicativo ni significación política está trabajando en un evento conmemorativo en el que la reina de nuestros deportes autóctonos, la lucha leonesa, pudiera brillar en el Milenario del Fuero de 2017. Y es que en la celebración del noveno centenario fue cuando se redactaron las bases del primer corro de aluches, con novedades de tanta trascendencia como el agarre al cinto.

Parece que desde la iniciativa privada sí se pueden y se quieren organizar actos; pero no percibimos lo mismo, ni siquiera el acompañamiento,  en las instituciones. Ahora que a nuestros dirigentes se les llena la boca con la frase “León está de moda”, y que la llegada del AVE está influyendo de forma muy positiva en el turismo con destino a esta ciudad y por extensión a la provincia, deberíamos estar promocionando ya los actos de la próxima conmemoración del Milenario del Fuero de León dándolo a conocer a toda España, lo cual ayudaría a consolidar la “moda de León” y que no sea un fruto pasajero.

Una celebración de este tipo implica mucho trabajo y preparación. En este sentido, y a modo de ejemplos ilustrativos, convocar en la capital un congreso internacional de primer nivel, tal y  como la ocasión lo demanda, requiere de la participación de especialistas de prestigio, que necesitan de tiempo y planificación para elaborar investigaciones y análisis de enjundia y calado científico. Asimismo, para proyectar una exposición con el concurso de piezas y objetos artísticos e históricos depositados fuera de nuestros museos hay que contar con los traslados y la burocracia que eso implica, lo que en algunos casos lleva meses de gestiones. Proyecto León planteó este tema en 2014, momento en el que había tiempo suficiente para organizar unos fastos acordes a la importancia del evento, pero han pasado dos años y observamos un mutismo total; un silencio de cementerio.

Quizás las instituciones aleguen falta de recursos para disimular la falta de imaginación. En una conmemoración de este tipo se tienen que implicar todos los sectores, públicos y privados, pero han de ser las administraciones (locales, provinciales, autonómicas y estatales) las que abanderen e impulsen su organización. Es su responsabilidad.

Apenas restan 17 meses para la fecha concreta del aniversario de la promulgación en julio del 1017, es decir, queda todavía un pequeño margen de maniobra. Esperemos que nuestros representantes públicos sean capaces de ver la importancia que tiene la realización de un evento de esta magnitud. Y no solo para reavivar la maltrecha economía local, sino para erradicar el desánimo que se ha venido instalando entre la población, porque si no lo hacemos los leoneses, nadie desde fuera va a venir a hacerlo.

Confiamos que llegado el año 2017 Proyecto León y otras organizaciones sociales no tengan que salir a la palestra pública para lamentar y denunciar que, una vez más, nuestra ciudad (nuestra tierra, nuestra gente), dejó pasar otra oportunidad histórica por la indolencia y la inactividad de sus responsables políticos.