domingo, 28 de agosto de 2011

Fusiones en municipios y reforma global

Proyecto León viene defendiendo desde 2008 la fusión de municipios como uno de los factores de desarrollo más relevantes para esta provincia y para el conjunto del país. La reducción del aparato administrativo que supondría esta medida facilitaría la gestión del común, racionalizaría el gasto, mejoraría los servicios y ayudaría a afrontar los cambios que ha supuesto la nueva distribución de la población. Por una parte, los residentes en áreas rurales verían garantizados los servicios públicos básicos por entidades de tamaño suficiente. Por otra, las áreas metropolitanas, fraccionadas en varios municipios pese a que actualmente se configuren como unidades funcionales, podrían  por fin planificar bajo una sola alcaldía los planes generales de ordenación y servicios.
La fusión municipal se ve así como una necesidad producto de los cambios que ha sufrido España, que se detecta por la proliferación de mancomunidades de municipios. La mancomunación de ayuntamientos es el síntoma más claro de la pérdida de sentido de la actual división municipal. Una fusión municipal eliminaría este nuevo órgano, en realidad un escalón más entre el municipio y la diputación, creado a mayor gloria del mantenimiento de micromunicipios sin sentido, con el fin de hacer frente a la prestación de servicios que éstos son incapaces de asumir.
En el nuevo mapa municipal el papel de las juntas vecinales, asistidas y auditadas por los ayuntamientos, debería ser importante en León. La distribución de la población en 1.400 núcleos así lo aconseja. La sabiduría popular creó esta solución para garantizar los servicios comunes, que es probablemente la mejor de las posibles. En las juntas vecinales, herederas de los concejos leoneses, se aúnan tradición y eficiencia, y se hace necesario incardinarlas dentro de la estructura general del Estado.
Acontece ahora un vivo debate sobre las diputaciones. Hay quien opina que han de ser suprimidas, bajo el argumento del ahorro,  y quien las defiende ardientemente. Sobre el primer  punto, el ahorro, desde Proyecto León consideramos que éste sería mucho más efectivo si se suprimen la mayoría de empresas públicas creadas por las administraciones, que duplican competencias, están rodeadas de un gran oscurantismo en sus cuentas y en un porcentaje elevado se utilizan como agencias de colocación. Además acumulan y esconden una deuda que en realidad es de las administraciones, aunque no se declare como tal. En definitiva, son un artificio financiero además de un nido de redes clientelares.
Las diputaciones tienen un papel muy distinto en las autonomías pequeñas y en las muy grandes. En las pequeñas, la autonomía puede funcionar como diputación, y de hecho así es en las uniprovinciales, que son casualmente las más eficientes del país. En las grandes, las diputaciones son imprescindibles porque es lógico pensar que los funcionarios autonómicos no tienen por qué conocer las peculiaridades de cada territorio. En las provincias se necesitan auténticos trabajadores especializados en la idiosincrasia de los núcleos que constituyen el ámbito de actuación de la diputación. Las diputaciones deben atender a municipios de menos de 20.000 habitantes, es decir, a las áreas netamente rurales y, por lo tanto, más singularizadas.
Por lo tanto, al menos en las autonomías multiprovinciales, las diputaciones han de mantenerse. Otra cosa es que se cambie su estructura, que puede pasar a ser fundamentalmente técnica, excluyendo órganos políticos. Las nuevas diputaciones han de tener además una asignación presupuestaria que garantice que el dinero llega a todas las provincias, tal y como sucede ahora. Incluso podrían asumir algunas competencias autonómicas.
Un último nivel de la administración cuya reforma parece pasar de puntillas es la comunidad autónoma. Para Proyecto León esta reforma de las instituciones debiera servir para corregir también los abundantes defectos de forma que se han apreciado en los últimos años. El primero debería ser el fraccionamiento de las autonomías excesivamente grandes. En segundo lugar sería conveniente establecer una norma que elimine los órganos que dupliquen los del aparato central del Estado como defensores del pueblo, consejos de cuentas, consejos consultivos, etc. En tercer lugar debería reducirse el número de parlamentarios en estas instituciones que, como se ha visto, poco o nada aportan al eficiente funcionamiento de la institución. Por último y como cuestión importante, tras la reforma que fusionase municipios y reconvirtiese diputaciones, deberían pasar a ser miembros natos del parlamento autonómico los representantes de cada municipio de más de 20.000 habitantes y los de las diputaciones, todos ellos con mucha más representatividad que la mayoría de los parlamentarios.
En resumen, Proyecto León propone y apoya la fusión municipal, pero añade la propuesta de realizarla dentro de una reforma institucional más amplia que englobe, mejore y simplifique todo el aparato de la administración local. Mucho más en un momento de aguda crisis en el que está en peligro la prestación de servicios básicos.

domingo, 7 de agosto de 2011

El aeropuerto y el desarrollo económico de León

Proyecto León ha venido manteniendo entrevistas con diversos representantes de la vida pública leonesa durante los últimos meses. Entre los temas tratados se encuentra la situación y futuro del Aeropuerto de León, que nuestro Grupo de Opinión ve como una oportunidad para el desarrollo de la provincia.

Gran parte de la población visualiza el Aeropuerto como una “puerta de salida”, un medio de transporte que sirve únicamente para desplazarnos a lugares lejanos; y si puede ser a módicos precios, mejor que mejor. Para nuestra sorpresa esta imagen se ha establecido también en el discurso y en las directrices de actuación de gran parte de los políticos leoneses.

La idea que sostenemos en Proyecto León es bien distinta: pensamos que nuestro Aeropuerto debe fijarse como objetivo prioritario ser una gran “puerta de entrada” de ciudadanos del resto del mundo con destino al Viejo Reino. Ello traerá consigo un desarrollo económico cuya área de influencia abarcará a toda la provincia, especialmente a las zonas de alta industrialización (Bierzo, Valencia de Don Juan, etc.). Defendemos, en definitiva, que ha de servir para acercar León al resto del mundo y solo secundariamente al revés.

Desde un punto de vista estrictamente economicista, no tiene mucho sentido promocionar nuestro Aeropuerto con el único objetivo de que los leoneses vayamos a dejar nuestro dinero en los destinos ofrecidos por las compañías aéreas que operan en él. La dimensión del mismo, el sistema de aterrizaje instrumental (ILS), la capacidad para permitir el aterrizaje y despegue de grandes aviones y, sobre todo, su situación geoestratégica, hacen del Aeródromo de León una infraestructura de primer nivel. Debemos aprovecharla como fuente generadora de importantes recursos y poderosas sinergias. Éstas serán decisivas para el desarrollo pleno de nuestra provincia.

En el Boletín Oficial del Estado del pasado 17 de junio se aprobó por el Ministerio de la Presidencia una Orden Ministerial por la que se habilita la terminal civil del Aeropuerto de León como puesto fronterizo, declarándolo frontera exterior Schengen. De forma sintética diremos que el denominado “territorio Schengen” está formado por la mayoría de los países de la Unión Europea y algunos países no miembros;  constituye una zona libre de fronteras interiores y por lo tanto de libre circulación, potenciando las que configuran el contorno de dicho espacio.

La nueva consideración de aduana del Aeropuerto leonés abre un nuevo escenario en las posibilidades comerciales, congresuales y turísticas al eliminar la limitación de movimiento que hasta ahora tenían las entradas y salidas desde y hacia destinos internacionales.

En este marco, parece claro que nuestro Aeropuerto se constituye en un pilar básico para la dinamización económica de la provincia: nuestros empresarios pueden agilizar las gestiones a través de él, potenciar las relaciones comerciales y atraer visitantes con la consiguiente aportación económica que conlleva.

Por otro lado, la baja masa poblacional de León por sí sola se muestra insuficiente para dar viabilidad al proyecto aeroportuario; las elevadas tarifas de los vuelos, la creciente competencia de otros medios de transporte como los trenes Alvia, el futuro AVE y el reciente impulso a las vías de alta capacidad se configuran como competidores directos del avión.

Los argumentos expuestos anteriormente tienen su vértice en un objetivo que se nos antoja vital para las empresas leonesas: la exportación. Ha sido ésta la que ha permitido paliar la crisis a muchas de ellas, que sólo con el mercado interno eran incapaces de sobrevivir.

Quedan, por tanto, nítidamente definidos los dos objetivos en los que las instituciones públicas leonesas deben volcar, a nuestro criterio,  todo su esfuerzo: atraer a León gente de todos los lugares del planeta y potenciar el tráfico de mercancías y servicios facilitando en lo posible las operaciones comerciales. Esto proporcionará a nuestras empresas condiciones óptimas para el desarrollo de su actividad.

Para conseguir estas dos metas es  necesario poner en funcionamiento varias estrategias. Exponemos algunas que nos parecen fundamentales:

Campañas de marketing de León: La primera táctica a desarrollar es, sin duda, ésta. Los esfuerzos promocionales de las instituciones deben realizarse mayoritariamente en aquellos lugares adonde llegan los vuelos. Se debe conseguir que los aviones regresen repletos de empresarios interesados en nuestros productos y de turistas deseosos de disfrutar de nuestro patrimonio natural, histórico y artístico, así como de la gastronomía y bonhomía que nos caracterizan. Se da la triste paradoja de que en los vuelos León-Paris y León-Roma se promociona, a través de la megafonía, Valladolid en lugar de León. Asimismo una oficina de Turismo en el propio Aeropuerto se antoja esencial.

Organización de eventos: Un punto muy importante especialmente ahora que está en marcha la construcción del Palacio de Congresos. Además de campañas publicitarias encaminadas al turismo, debemos crear condiciones idóneas para que la llegada de empresarios y profesionales de otros sectores sea habitual. La organización de eventos como congresos autonómicos, nacionales e internacionales, asambleas, concentraciones deportivas, musicales… Cualquier acto encaminado a aglutinar este perfil de visitantes debería de estar en la agenda de todos nuestros representantes.

Implicación de touroperadores: Aunque nos consta que algunas agencias de viajes están muy implicadas en potenciar el Aeropuerto de León, creemos que se debería hacer frente común con todas ellas. La inclusión de paquetes vacacionales en sus promociones fuera de nuestras fronteras que incluyan rutas turísticas a los principales entornos históricos, culturales y naturales de la provincia repercutirán en el aumento de visitas y en el número de pernoctaciones que se realicen.

Idiomas: Consideramos que el conocimiento de otros idiomas en puntos estratégicos como la Oficina de Información y Turismo, los mostradores de facturación del Aeropuerto, etc.,  son básicos a la hora de promocionarnos fuera. Si el extranjero que nos visita se siente cómodo y bien atendido, él mismo se convertirá en un embajador de León fuera de nuestros límites. Desde este punto de vista, el inglés, francés, italiano y por supuesto, el portugués, deben ser idiomas indispensables y habituales en este entorno.

En definitiva, para Proyecto León, el Aeropuerto se revela como un servicio básico y de importancia primordial para el desarrollo económico de la  provincia. A las instituciones públicas leonesas corresponde ahora su impulso.